IPA alerta que el nuevo esquema eléctrico multiplica costos, endeuda a las PyMEs y pone en riesgo la producción
Industriales Pymes Argentinos advirtió que el nuevo sistema de contratación de energía eléctrica generó facturas de hasta cuatro veces más, incumplimientos contractuales y costos que llegan al doble de lo pactado. La entidad reclamó la intervención urgente de las autoridades para evitar nuevos quebrantos en un contexto marcado por la caída del consumo.
- Conclusión en Buenos Aires
- Por Aldo Battisacco
- Sep 27, 2026
Industriales Pymes Argentinos (IPA) alertó sobre la crítica situación que atraviesan miles de pequeñas y medianas empresas a partir de los cambios introducidos en el mercado eléctrico y reclamó medidas urgentes frente a los fuertes aumentos en las facturas y los problemas surgidos en los contratos de abastecimiento.
Desde el 1° de noviembre de 2025 rige la Resolución 400/2025 de la Secretaría de Energía, que modificó las reglas del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) y avanzó hacia un esquema en el que los grandes usuarios pueden contratar directamente energía y potencia en el mercado.
Para IPA, la implementación implicó un cambio abrupto respecto del sistema bajo el cual las empresas habían funcionado durante casi tres décadas. Además, la entidad sostuvo que una parte importante del entramado productivo no contó con información suficiente ni herramientas adecuadas para afrontar la nueva modalidad.
Según datos relevados por la organización, de un universo cercano a las 6.000 empresas alcanzadas por el nuevo esquema, apenas unas 800 concretaron contratos de abastecimiento.
Las consecuencias, advirtió IPA, alcanzaron tanto a las empresas que no contrataron como a aquellas que sí lograron celebrar acuerdos. En el primer grupo, la entidad registró casos de facturas eléctricas que llegaron a multiplicarse por cuatro.
En tanto, las PyMEs que firmaron contratos también comenzaron a enfrentar dificultades. IPA señaló que algunas están recibiendo cargos que elevan el costo final de la energía hasta valores cercanos al doble de lo pactado originalmente, además de controversias contractuales con sus proveedores.

Esta situación está “produciendo quebrantos y endeudamiento por los aumentos recibidos”, sostuvo la entidad, en un escenario en el que las empresas ya enfrentan una fuerte caída de la actividad y del consumo.
“La electricidad es un derecho básico universal. Hoy las PyMEs sentimos que ese derecho no lo tenemos, aun pagando la energía”, señalaron desde IPA.
Y agregaron: “Hacemos contratos y terminamos pagando la energía hasta el doble de lo que pactamos. Alguien tiene que intervenir. No interviene nadie y consideramos que estamos siendo estafados”.
Falta de información y previsibilidad
Para la entidad industrial, uno de los principales problemas del nuevo esquema fue la falta de información y acompañamiento durante la transición. Las empresas debieron comenzar a analizar contratos, condiciones de abastecimiento, precios y obligaciones jurídicas propias de un mercado energético complejo, mientras intentan sostener la producción, el empleo y sus compromisos financieros.
“Estamos obligando a una PyME a convertirse de un día para otro en especialista en contratación energética, cuando debería estar pensando en cómo producir, vender y atravesar la crisis de consumo”
La preocupación empresaria adquiere mayor relevancia porque la normativa que dio origen al nuevo sistema estableció que la transformación debía desarrollarse mediante una transición gradual, ordenada y previsible. Sin embargo, para IPA, esa previsibilidad no llegó a las empresas.
“No estamos cuestionando la necesidad de discutir cómo funciona el mercado eléctrico. Lo que no puede hacerse es cambiar de manera profunda las reglas del abastecimiento energético sin garantizar información, planificación y herramientas para que las PyMEs puedan adaptarse»
El costo de una transición mal implementada no puede terminar cayendo sobre la producción”, sostuvo la entidad.
Reclamo de intervención oficial
IPA reclamó que las autoridades nacionales convoquen de manera urgente a los sectores involucrados y establezcan mecanismos para revisar los casos en los que existen fuertes diferencias entre los valores contratados y los finalmente facturados.
“Sin información, sin planificación y sin una política energética de largo plazo que dé previsibilidad, el nuevo modelo no está resolviendo un problema: está agregando otro. Y está empujando a muchas PyMEs al abismo”, concluyó lael comunicado de IPA.

