DOMINGO, 19 DE JUL.

Memoria, Verdad y Justicia: familiares de genocidas repudiaron la liberación del represor Eduardo Kalinec

“Esta decisión judicial no constituye un hecho aislado ni meramente administrativo. Se inscribe en una dinámica regresiva que erosiona los pilares fundamentales del consenso democrático construido tras décadas de lucha de los organismos de derechos humanos: los crímenes de lesa humanidad no prescriben, no admiten beneficios ordinarios y no pueden relativizarse en nombre de supuestas razones humanitarias”, esbozaron desde la agrupación Historias Desobedientes.

 

En pleno resurgimiento del negacionismo como política de Estado, rediscutiendo el rol de las víctimas y victimarios durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, diversos organismos sociales se vieron en la obligación de refrescar las banderas que hacen al pacto que el país selló tras el retorno democrático: Memoria, Verdad y Justicia.

En ese sentido, familiares de genocidas, que pertenecen a Historias Desobedientes, agrupación internacional en defensa de los derechos humanos, repudiaron enérgicamente la liberación del represor Eduardo Kalinek, condenado por crímenes de lesa humanidad. Mediante un comunicado, refrendaron los argumentos de su rechazo a la lamentable noticia que se conoció estos últimos días y que está en sintonía de pensamiento con la gestión libertaria.

«Esta decisión judicial no constituye un hecho aislado ni meramente administrativo. Se inscribe en una dinámica regresiva que erosiona los pilares fundamentales del consenso democrático construido tras décadas de lucha de los organismos de derechos humanos: los crímenes de lesa humanidad no prescriben, no admiten beneficios ordinarios y no pueden relativizarse en nombre de supuestas razones humanitarias», comenzaron diciendo el texto.

«La gravedad del hecho se ve acentuada por un elemento central: Eduardo Kalinec no ha expresado arrepentimiento alguno, no ha colaborado con la Justicia ni ha aportado información sobre el destino de las víctimas. Liberar a un represor en estas condiciones no es un gesto de humanidad: es un mensaje de impunidad», agregaron.

«Como colectivo integrado por familiares de genocidas, sabemos que la impunidad no es una abstracción jurídica. Tiene efectos concretos: revictimiza, reabre el terror, desestabiliza los procesos de memoria y pone en riesgo la
transmisión intergeneracional del ‘Nunca Más’. Cada liberación injustificada reintroduce la idea de que el crimen extremo puede, finalmente, quedar sin sanción», subrayaron.

«En este contexto, resulta imposible ignorar la figura de Analía Kalinec, cuya posición pública evidencia una verdad incómoda: la Justicia no puede subordinarse a los lazos de sangre, ni la democracia sostenerse sobre el silencio o la negación. La existencia misma de voces disidentes dentro de las familias de los perpetradores desmiente cualquier argumento de reconciliación basada en el olvido», recordaron.

«Desde una perspectiva internacional, afirmamos con claridad: allí donde un represor es liberado sin verdad ni arrepentimiento, la democracia se debilita y la memoria colectiva se pone en peligro. La lucha contra la impunidad no es un asunto del pasado ni de un solo país: es una responsabilidad política presente y global», soslayaron.

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«Por todo ello, los abajo firmantes, miembros del colectivo Historias desobedientes y personas exteriores a él comprometidas con los derechos humanos, denunciamos esta liberación como un retroceso inaceptable y reafirmamos nuestro compromiso con la verdad, la memoria y la justicia», remarcaron.

«Nunca más privilegios para los genocidas, Nunca más impunidad, Nunca más es nunca más», concluyeron de forma contundente.

 

 

 

 

 

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