Nuevas tensiones entre Venezuela y Estados Unidos en el Mar Caribe y reunión cumbre en Londres entre Donald Trump y Keir Starmer
Santiago Toffoli y Emilio Ordóñez analizaron la tensión entre Norteamérica y el país caribeño y el conclave en Reino Unido entre los dos países anglosajones.
- Café Internacional
- Sep 19, 2025
En una nueva edición de Café Internacional la atención estuvo situada en dos escenarios clave para la política externa llevada adelante por el presidente estadounidense Donald Trump. El primero es el escenario del Mar Caribe, donde las tensiones entre este país y Venezuela aumentan al pulso de maniobras navales de uno y otro bando. Al mismo tiempo, la visita de Trump al Reino Unido para una cumbre con el primer ministro Keir Starmer procura dar el mensaje de que la “relación especial” entre ambos países está viva y en buen estado.
La actividad naval norteamericana en el Mar Caribe, al límite del mar territorial venezolano, continúa tensando la cuerda entre los dos países, tras el reconocimiento del propio Trump de un tercer hundimiento de un barco supuestamente transportando drogas hacia territorio estadounidense. Estas maniobras, embarcadas en el despliegue de buques de guerra con alrededor de 4.200 marines y hasta un submarino nuclear, con el objetivo declarado por Washington de combatir a los grupos narcotraficantes recientemente declarados como organizaciones terroristas por el Departamento de Estado, son consideradas por Venezuela como el prolegómeno a una posible invasión, promoviendo tanto la movilización de milicias como ejercicios navales en respuesta a las maniobras norteamericanas. Desde el programa se intenta develar las intenciones detrás de estas medidas tomadas desde Washington, qué implican para el propio gobierno de Nicolás Maduro y por qué otros países como México y Colombia deben prestar atención a este escenario.
Al mismo tiempo, el gobierno estadounidense no descuida el eje atlántico de sus vinculaciones externas, por lo menos en lo referente a la “relación especial” entre Estados Unidos y el Reino Unido. Es precisamente este rumbo el que tomó Donald Trump a mediados de esta misma semana, para encontrarse con sus dos referentes políticos principales: el rey Carlos III y el primer ministro Keir Starmer. Toda la pompa real desplegada en un verdadero ejercicio de “soft power” que sirvió como prolegómeno para la reunión con un primer ministro que, a un año de haber asumido con mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes, se encuentra agobiado por una economía que apenas crece y por la amenaza real del crecimiento de la extrema derecha, por lo que la llegada de Trump le reportó algo de oxígeno político. A pesar que las afiliaciones políticas de Trump y Starmer no pueden ser más diferentes y sus enfoques sobre Gaza y la guerra en Ucrania difieren en todo, la relación personal entre ambos parece galvanizar el vínculo binacional. El análisis se centró en lo que dejó la visita en términos de acuerdos concretos -en particular en lo tecnológico-, así como en las ganancias que reportó esta cumbre para ambos mandatarios.
Por último, en la clásica Última Columna, Lautaro Murialdo explica la importancia de estos acuerdos tecnológicos a los que arribaron ambos gobiernos explicando lo que hay detrás de la computación cuántica, utilizada tanto para tareas de logística compleja como para el desarrollo de la industria automotriz, finanzas, IA y otros usos. Una materia en desarrollo de aplicaciones potenciales múltiples, cuyo dominio marcará la diferencia entre Estados y que empieza lentamente a colarse en la agenda de las principales potencias.

