Historias al plato: ¡a brindar se ha dicho!
Desde una perspectiva etimológica es preciso reconocer inequívocamente el origen germano de la palabra brindis. De la expresión alemana ich bring dir (te lo ofrezco), pronunciada en el momento de chocar las copas. Por contracción de bring dir nació brindis.
- Gastronomía y algo mas
- Por Daniel Castellanos
- Dic 6, 2025
En correspondencia con la aproximación a días festivos para dar cumplimiento a celebraciones que tienen que ver con cuestiones litúrgicas en muchos casos, Noche Buena, Navidad, Reyes y otras de orden meramente cronológicas, Fin de Año y Año Nuevo, que en todos los casos constituyen hitos existenciales, con toda la carga emotiva que de ellas se desprende y con el inocultable deseo que invita a reunirnos para compartir momentos de sana alegría e induce a expresar a través de un brindis nuestros mejores augurios de buena vida.
En orden a ello es que me permito abordar para esta ocasión una somera aproximación histórica a los orígenes de la acción de brindar.
Desde una perspectiva etimológica es preciso reconocer inequívocamente el origen germano de la palabra brindis. De la expresión alemana ich bring dir (te lo ofrezco), pronunciada en el momento de chocar las copas. Por contracción de bring dir nació brindis.
La acción de brindar, aunque europea en su forma actual, tiene raíces universales en antiguos rituales de ofrenda y comunión, reconocibles en multiplicidad de culturas.
En todas ellas, desde tiempos inmemoriales, las bebidas servían para la comensalidad, la unión del grupo, y la celebración de la vida, fortaleciendo lazos sociales y espirituales. Aunque no chocaran copas, el acto de compartir y elevar la bebida tenía un poderoso significado de agradecimiento y reconocimiento de la propia existencia como un gesto de conexión con lo divino.
Sin dejar de reconocer el origen germánico de la expresión brindis, en el siglo XVI , tras una victoria de Carlos V en Roma (1527) para agradecer y celebrar el triunfo, los soldados alemanes, temibles mercenarios que conformaban aquella fuerza militar, alzaban sus copas y exclamaban “bring dir´s” lo que daría lugar al término que actualmente usamos: brindis.
Existen versiones, verosímiles por cierto, que sitúan el origen de la acción de brindar en la antigua Grecia, en el siglo VI a.C.; en aquellos tiempos, el envenenamiento era una práctica habitual utilizada entre la nobleza en banquetes y reuniones. Como una forma de demostrar que la bebida no estaba adulterada, los comensales chocaban fuertemente sus copas, anfitriones e invitados, de modo que sus contenidos se mezclaran levemente de modo que si alguien hubiera pretendido envenenar corría riesgo de beber su propio veneno.
El origen de la acción de brindar es antiguo y multifacético, combinando rituales religiosos (ofrendas a dioses, Dionisio en Grecia, Baco en Roma) con esas prácticas sociales utilizadas para la comprobación de posibles cargas venenosas en las bebidas.
En la edad media se creía que el sonido que las copas, metálicas ellas, emitían al chocarse, ahuyentaban los espíritus malignos. Algunas teorías, mucho más actuales, sugieren que añadir el sonido (el choque de copas) a la degustación del vino, completa la experiencia sensorial que debe transmitir la acción de brindar. Hay versiones, también atendibles, atribuídas a culturas nórdicas, que explican el origen del “choque de copas metálicas” en el hecho de dar participación al oído, el único sentido que no participaba de la satisfacción que proporcionaba un brindis.
Con el transcurrir del tiempo fueron surgiendo distintos nombres para designar la acción de brindar, conforme la región en que ésta se celebrara. En Francia se utilizó el vocablo “prost”, derivado de la expresión latina “prosit, cuyo significado era “que te haga bien”, su origen está en el verbo “prodesse” que significa “aprovechar”. En el siglo XVIII se popularizó para celebrar el brindis en inglés la palabra “cheers” derivada del francés “chiere” que designaba históricamente “alegría”. Y si hay una expresión popular consagrada universalmente para designar brindis es “chin chin” de origen chino mandarín (“ging”) que se traduce como “por favor”, la que era usada por el anfitrión para invitar a sus comensales a vaciar sus copas.
Con el tiempo, el brindis se constituyó en un gesto de convivencia, amistad y celebración de la vida y la alegría compartida, lo que felizmente perdura en estos tiempos.
Más cerca geográfica e históricamente, en las culturas prehispánicas, especialmente mesoamericanas, no existía “el brindis”, tal como lo conocemos, pero si rituales con la participación de bebidas autóctonas, con profundo sentido religioso, donde se ofrecían libaciones a los dioses (a la diosa de la fertilidad) como acto de gratitud y petición de bienestar, consagrando la unión comunitaria, asociándola con lo sagrado, a similitud de los brindis antiguos de griegos y romanos, pero con sus propias deidades y bebidas.
Para concluir, es preciso tomar en cuenta, según recomiendan quienes cultivan las artes del protocolo, para brindar correctamente, utilizar copas de cristal fino y transparente, para apreciar los matices de la bebida y para que el sonido del brindis sea agradable.
Como vemos, brindar es todo un arte con más historia de lo que podíamos imaginar, con infinidad de matices y curiosidades.
¡Salud compañero!

