MARTES, 21 DE JUL.

Gastronomía en Rosario: un balance que registra caída interanual, cambio de manos y menor consumo

Carlos Mellano, vicepresidente de Ahegar, aseguró que el sector cerrará el año con una baja de entre el 20 y el 22%, marcada por la presión impositiva, la pérdida de rentabilidad y un cambio en los hábitos de consumo de los rosarinos.

 

El sector gastronómico y hotelero de Rosario cierra el año con un balance complejo. Así lo expresó a Conclusión Carlos Mellano, vicepresidente de Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Rosario, (Ahegar), quien confirmó una caída interanual de entre el 20 y el 22%, en un contexto económico que continúa impactando de lleno en la actividad.

“Es una actividad que se ha puesto muy compleja. Lo venimos viendo desde hace muchos años”, afirmó Mellano, al tiempo que explicó que, si bien desde septiembre y octubre suele registrarse una recuperación estacional por el clima, las despedidas y el fin de año, esa suba natural no alcanza para revertir la baja general.

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Uno de los principales factores que presionan al sector, según manifiesta Mellano, es la carga impositiva. En ese sentido, el dirigente remarcó que la gastronomía está compuesta mayoritariamente por pymes, que necesitan “un respiro”, pero dentro de un equilibrio entre el sector privado y el Estado. “Hoy hay alrededor de 1.500 locales en Rosario que abren sus puertas todos los días, con familias y empleados detrás”, subrayó.

Mellano explicó que, ante la caída del consumo, la gastronomía ajusta por precio para atraer público, lo que implica resignar rentabilidad. “Para traer más gente al local, ajusto por precio y achico mi margen. Eso obliga a ser mucho más eficiente”, señaló. Según indicó, hoy el rubro exige un fuerte control de costos, procedimientos, comunicación, tendencias gastronómicas y una ingeniería impositiva y financiera cada vez más compleja.

Consultado sobre el cierre de comercios, Mellano fue claro: “La gastronomía no cierra definitivamente, lo que hay es cambio de manos”. En muchos casos, explicó, los locales cambian de titularidad porque quienes ingresan al negocio sin conocer su complejidad terminan retirándose. En otros, los cierres están vinculados a desarrollos inmobiliarios.

En números, recordó que antes de la pandemia había 1.748 locales gastronómicos en la ciudad, mientras que hoy el registro ronda los 1.550, una tendencia que definió como “normal” en el contexto actual.

En cuanto a los hábitos de consumo, señaló que el rosarino no dejó de salir, pero sí redujo la cantidad de veces. Para sostener la actividad, muchos locales apuestan a promociones, menús ejecutivos y estrategias basadas en volumen más que en precio, con una oferta segmentada en opciones populares, intermedias y de mayor valor.

Por último, Mellano destacó que, pese a las dificultades, el sector se ve favorecido por distintas formas de turismo. “Hemos ganado el turismo nómade del Gran Rosario, el turismo por eventos, el educativo. Todo eso hoy está restablecido y pega favorablemente en la actividad”, concluyó.

 

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