Panaderías rosarinas en alerta: la facturación cayó más del 30% y se observan pagos con tarjeta de crédito
El aumento de insumos y servicios, sumado a la caída de ventas producto del deterioro del poder adquisitivo de los ciudadanos, obliga a los panaderos de la ciudad a hacer “malabares para poder tener los negocios abiertos”.
- Economía
- Mar 12, 2026
Las panaderías rosarinas atraviesan una situación compleja: hace más de dos años que los costos del sector –como materias primas, luz, gas y alquileres– no paran de aumentar, mientras que la abrupta caída de ventas que se registra desde hace unos diez meses, producto del deterioro del poder adquisitivo de los consumidores, torna imposible trasladar los aumentos al precio de góndola.
En diálogo con Conclusión, el panadero rosarino Diego Rubio repasó: “A la crisis la empezamos a notar después de la devaluación fuerte de diciembre de 2023, que se trasladó a los precios de nuestros insumos. Después empezaron a aumentar las tarifas y la ecuación se agravó. Hace ocho o diez meses que empezó a agudizare la falta de poder adquisitivo de nuestros clientes. Es un combo que nos lleva a hacer malabares para poder tener los negocios abiertos”.
El comerciante aclaró que la crisis no afectó tanto a la venta del pan, que es uno de los productos más económicos que ofrecen, pero sí se resintió el consumo de panificados dulces: “Antes era de lo más normal que lleven una docena de facturas, pero ahora, por más que la pongamos en promoción, la mayoría lleva dos, tres o cuatro masas. Tenemos muy arraigado el llevar para compartir, pero lamentablemente esta situación está impidiendo eso”.
“Notamos que nuestros clientes fijos no llevan las mismas cantidades de antes, los eventos de los fines de semana ya no se dan con la misma fuerza y quizás los consumidores llevan masas finas o secas, pero para eventos más chicos”, señalo Rubio, quien además manifestó que a su comercio lo ayuda el hecho de tener una variada producción, mientras que en las panaderías que tienen una oferta más acotada la situación en cuanto a ventas es aún más crítica.
En cuanto a la caída de ventas, el panadero observó: “Si no tendríamos en cuenta las cosas de catering que agregamos en el último tiempo para sostener el negocio, tendríamos que estar hablando de una baja de más del 30% en facturación. Los gastos fijos son cada vez más altos, y tenés cada vez menos ventas”.
“Nuestro principal problema son las ventas. Además, no podemos trasladar los costos al precio final. El último ajuste que hicimos fue en octubre del año pasado, cuando aplicamos una suba del 10%, y seguimos hasta hoy con la misma lista de precios. Tendríamos que realizar un gran incremento, pero no podemos porque no tenemos ventas, así que nos queda achicar la rentabilidad o dejar de pagar cosas. Todos los comerciantes tenemos alguna deuda, con Arca (ex Afip), con la EPE, con quien refinanciamos boletas, o con el sindicato”, comentó el comerciante.
Y ejemplificó: “En el verano caen las ventas, pero suben los costos. Generalmente en épocas malas uno refinanciaba la boleta de la luz y en marzo hacíamos planes de pago. Nosotros solamente hicimos plan de pago en pandemia, pero esta vez en enero y febrero tuvimos que volver a hacerlo. En la pandemia al menos tuvieron el gesto de no cobrarnos intereses, pero ahora, por más que la situación esté compleja, pagás una tasa de interés que está al mismo nivel que la de un banco”.
Para cerrar, Rubio reconoció que algunas personas pagan su consumo en panaderías con tarjeta de crédito: “A lo mejor lo hacen en una o tres cuotas, cuando tienen algún evento o para los fines de semana. Pero tampoco son número exorbitantes, un kilo de masas finas son $25.000”.

