Alerta roja en las fábricas: la industria se desplomó un 12% en el bimestre y se profundiza el deterioro de la matriz productiva nacional
El último informe del Indec reveló una caída generalizada en 14 de los 16 sectores fabriles durante febrero, con una baja interanual del 8,7% en el segundo mes del año, que se suma a la del 3,3% de enero. La apertura de importaciones y la fuerte retracción del consumo interno aparecen como los principales verdugos que hoy desmantelan el entramado productivo argentino.
- Economía
- Abr 9, 2026
La industria manufacturera argentina atraviesa un escenario crítico que amenaza con desarticular los eslabones básicos de su estructura. Según los datos oficiales del Índice de producción industrial manufacturero (IPI manufacturero) publicados por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, la actividad fabril registró en febrero de 2026 una estrepitosa caída del 8,7% respecto al mismo mes del año anterior, lo que a su vez representa un grave retroceso del 12% en la variación interanual del primer bimestre del año.
La crisis no parece encontrar piso: con el segundo mes del año como referencia, la serie desestacionalizada arrojó una variación negativa del 4,0% respecto a enero, mientras que el acumulado del primer bimestre ya marca una baja del 6,0%.
El relevamiento pormenorizado del organismo estadístico nacional expone un panorama desolador: 14 de las 16 divisiones de la industria presentaron caídas interanuales. El sector textil, históricamente generador de empleo, lidera el ranking del desplome con una baja del 33,2%, seguido de cerca por la fabricación de Maquinaria y equipo (-29,4%) y el complejo de Vehículos automotores (-24,6%).
El deterioro de la matriz productiva se hace evidente al observar cómo sectores estratégicos retroceden frente a la falta de demanda y el avance de productos extranjeros. En el rubro de prendas de vestir, cuero y calzado (-18,2%), las empresas consultadas por el Indec denunciaron abiertamente una «mayor competencia de productos importados», la misma situación que asfixia a los fabricantes de heladeras y lavarropas, cuya producción cayó un 38,0%.
El consumo y las exportaciones en caída libre
La parálisis de la actividad no solo responde a factores externos. El mercado interno, motor principal de la producción nacional, muestra signos de agotamiento. Un ejemplo alarmante es la producción de carne vacuna, que cayó un 8,2% interanual debido a una disminución del 9,8% en el consumo aparente dentro del país.
En el frente externo, el panorama no es más alentador. La exportación de vehículos nacionales sufrió un duro revés con una caída del 37,2% en automóviles y del 24,0% en utilitarios, impactada principalmente por la menor demanda desde Brasil, donde los envíos se redujeron un 25,7%. Esta dinámica genera un efecto dominó en la fabricación de autopartes, que retrocedió un 22,1% por la menor actividad de las terminales y el desplome de las ventas externas.
Sectores que resisten en la precariedad
En medio de la debacle general, solo dos sectores lograron mostrar números positivos: Refinación del petróleo (+19,7%) y Sustancias y productos químicos (+3,7%). Sin embargo, estas variaciones no alcanzan a compensar el daño estructural en el resto de la industria, que ve cómo sus ramas más intensivas en mano de obra —como los productos de caucho y plástico (-15,7%) o las industrias metálicas básicas (-12,5%)— siguen perdiendo peso en el PBI industrial.
La industria argentina no solo está produciendo menos; está perdiendo su capacidad instalada y su integración nacional. Con 14 sectores en rojo y una competencia importadora que gana terreno sobre la producción local, el informe del Indec de febrero de 2026 se convierte en una radiografía del desguace productivo que sufre el país.


