MIéRCOLES, 10 DE JUN.

El salario mínimo tuvo en abril menos poder de compra que en el año 2001: ¿cómo evolucionó en los últimos sesenta años? 

La Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) publicó informes en donde analizó cómo evolucionó el salario mínimo, a 62 años de ser aprobado por ley. En 1964, con la mitad de este haber se pagaba el alquiler de un departamento de tres ambientes.

 

El salario mínimo de abril, que fue de $357.800, tuvo menos poder de compra que el haber registrado en 2001, según un informe de la Universidad Nacional de Buenos Aires (UBA). En otro relevamiento, la misma casa de estudios apuntó que para que este ingreso tenga la misma capacidad adquisitiva que en junio de 1964 –cuando el Congreso lo convirtió en ley– debería oscilar entre los $1.509.000 y $1.838.000. Cabe destacar que en junio este haber fue de $367.800.

El Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (Edil), que depende de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y reúne investigadores del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (Iiep) y del Conicet, publicó un informe titulado “Panorama del empleo asalariado formal y de las remuneraciones”, en donde alertó que el haber mínimo continúa perdiendo capacidad adquisitiva y en abril fue un 39% menor al registrado en noviembre de 2023, antes de que Javier Milei asuma a la presidencia.

El relevamiento destacó que el salario mínimo, vital y móvil (Smvm) se redujo un 1% durante abril (fue de $357.800) y acumuló diez meses de bajas: en marzo cayó 4,7% ($352.400), en febrero 1,2% ($346.800), en enero 1% ($341.000), en diciembre 0,9% ($334.800), en noviembre 0,5% ($328.400), en octubre 2,3% ($322.000), en septiembre 2% ($322.000), en agosto 0,5% ($322.000) y en julio 0,5% ($317.800).

“En todos estos meses los incrementos del salario mínimo nominal resultaron inferiores a la variación de precios, una brecha que se profundizó particularmente en septiembre y octubre, cuando el Smvm permaneció constante en $322.200”, apuntó el informe.

Y observó: “En diciembre de 2023 se inició un extenso proceso de merma del valor real del salario mínimo, cuando se contrajo 15% de la mano de la aceleración inflacionaria, seguido por una caída aún mayor, del 17%, en enero de 2024. Esta tendencia se interrumpió momentáneamente en algunos meses posteriores, cuando el incremento nominal acompañó o superó la inflación”.

“Más allá de ciertas alzas en algunos meses puntuales, entre noviembre de 2023 y abril de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída de 39,3%. Esta contracción, junto con la tendencia decreciente de los años anteriores, llevó a que el haber, en términos reales, se ubique en un valor inferior al de 2001, antes del colapso de la convertibilidad. Asimismo, implica una erosión del 66% respecto del valor máximo de la serie, en septiembre de 2011, de forma tal que representa apenas un tercio del mismo”, cerró el estudio.

Tras estar amesetado en la década de los 90’s, y desplomarse a partir de 2001, el salario mínimo empezó a crecer en 2003 y encontró su pico más alto en septiembre de 2011, cuando, medido a precios constantes de abril de 2026, fue de $1.059.903. Desde entonces, emprendió un sendero a la baja: fue de $589.124 en noviembre de 2023 y de $357.800 en abril de este año.

Paralelamente –y al cumplirse 62 años de la aprobación de la ley que estableció el salario mínimo– el Centro de Estudios de Historia Económica Argentina y Latinoamericana (Ceheal), perteneciente a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), publicó un relevamiento en donde señaló que para que este haber tenga el mismo poder de compra que en 1964, debería ser de entre $1.509.000 y $1.838.000.

Fue en 1945 cuando el entonces secretario de Trabajo y Previsión Juan Domingo Perón estableció por decreto el salario mínimo y, en 1949, el mismo fue incluido en la Constitución Nacional que aprobó el Congreso. Sin embargo, en abril de 1956 –tras el golpe de Estado del año previo– la carta magna fue derogada y se redujo el concepto de haber mínimo.

Finalmente, en junio de 1964 ―bajo la presidencia de Arturo Illia―, el Congreso nacional aprobó la Ley 16.459, que estableció un “salario vital, mínimo y móvil”. Este haber es fijado por el Consejo Nacional del Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil que está integrado por tres partes: representantes de sindicatos, de entidades empresarias y del Poder Ejecutivo.

La norma original establecía que esa remuneración debía cubrir alimentación, vivienda digna, vestuario, educación de los hijos, asistencia sanitaria, transporte, vacaciones, esparcimiento, seguro y previsión, tomando como base una familia compuesta por los cónyuges y dos hijos. El artículo 4° prohibía pagar por debajo de ese piso y penaba con multas a quienes lo incumplieran.

El informe de Ceheal recordó que en 1964 el salario mínimo alcanzaba para comprar 107 kilos de carne vacuna –el asado costaba $130– o para pagar 2.333 viajes en colectivo –el boleto costaba $6–. Además, con el 53% de esta remuneración se cubría el alquiler de un departamento de tres ambientes bien ubicado en la Ciudad de Buenos Aires.

Actualmente, la situación es prácticamente opuesta: para alquilar un departamento de tres ambientes en Capital Federal se necesitan cerca de $1.140.600, es decir, más de tres salarios mínimos. Con este haber sólo se pueden pagar 466 boletos de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (Amba) y sólo se compran 29,5 kilos de asado.

 

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