Paradoja libertaria: ¿por qué si hay crecimiento económico, a la vez hay cada vez menos empleo?
Las actividades ligadas a las exportaciones y la extracción de recursos naturales lideran el crecimiento argentino, a la vez que generan poca mano de obra y, en algunos casos, hasta han perdido puestos de trabajo desde 2023 a la actualidad.
- Economía
- Sep 30, 2026
Minas y canteras creció un 16%, pero perdió 8.500 puestos de trabajo.
Un informe del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (Centro RA) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) reveló que de los 10 sectores de la actividad que más crecieron en la era del presidente Javier Milei, 8 arrojaron índices negativos en la generación de empleo. Crecimiento sin trabajo, la síntesis del modelo libertario.
El documento señala que “la actividad sectorial muestra una marcada heterogeneidad. Los sectores vinculados al comercio exterior y a la generación de divisas presentan el mejor desempeño relativo, mientras las ramas dependientes de la demanda interna continúan más débiles”.
Entre los sectores con mayor crecimiento acumulado se destacan el agro (+40%), impulsado por la recuperación tras la sequía de 2023, la intermediación financiera (+19%) y minas y canteras (+16%), “favorecidos por la estabilización macroeconómica y el crecimiento de actividades exportadoras”. Asimismo, continúa, “hoteles y restaurantes registran una evolución positiva (+13%) asociada a la recuperación del turismo y de algunos segmentos de servicios”.
Por el contrario, el trabajo del Centro RA indica que “la industria manufacturera continúa mostrando dificultades (-8%), afectada por la debilidad de la demanda interna y cambios en la estructura de costos. El comercio también se encuentra entre los sectores más afectados (-4%), reflejando la debilidad del consumo privado”.
De esa manera, “en conjunto, el mayor dinamismo se concentra en sectores exportadores y vinculados a recursos naturales, mientras las ramas ligadas al mercado interno siguen rezagadas. Esta divergencia persiste aun cuando la actividad agregada pierde impulso en 2026”.
Crecer sin generar empleo
El mismo informe analiza los datos de empleo en el país, que “muestran que esa recomposición sectorial no se traduce en más puestos de trabajo”. Así, según el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), relevado por la Secretaría de Trabajo, “la explotación de minas y canteras (la rama de mayor expansión relativa) perdió 5.200 empleos registrados en el último año, de 92.000 a 86.800 trabajadores a marzo de 2026”.
El agro, con una recuperación acumulada del 40%, sumó apenas 1.700 puestos interanuales y sigue representando solo el 5,2% del empleo privado registrado. Mientras que “la intermediación financiera redujo su dotación 3,7% en el mismo período”.
En conjunto, las actividades más dinámicas de la economía, agro y minería perdieron un saldo neto de 3.500 puestos de trabajo en los últimos doce meses pese al repunte de su actividad.
“En las ramas que pierden actividad ocurre lo contrario. La industria manufacturera, con una caída acumulada del 8% desde el inicio de la gestión, perdió más de 80.000 puestos registrados desde noviembre de 2023, dieciocho meses consecutivos de caídas, y concentra casi la mitad de la destrucción total de empleo asalariado registrado”.
El comercio, con una contracción de actividad del 4%, redujo su dotación 1,9% interanual. “En el agregado, el empleo privado registrado cayó 1,5% interanual en marzo de 2026 (unos 96.700 puestos) y acumula 329.667 asalariados registrados menos desde noviembre de 2023, mientras el EMAE creció 5,6% en el mismo período”, muestra el informe, para agregar que “las ramas que más mano de obra ocupan, industria, comercio, construcción, son las que más empleo están perdiendo en esta gestión”.
“Los datos muestran que la diferenciación entre sectores comienza a adquirir cierta persistencia, aunque todavía parece prematuro hablar de un nuevo modelo productivo consolidado”, especula el Centro RA de la UBA.
Y señala que “desde el inicio de la gestión se repiten, con distinta intensidad, los mismos sectores entre los de mejor y peor desempeño. Sin embargo, para que esa recomposición pueda considerarse estructural debería sostenerse en el tiempo y reflejarse también en mayores niveles de inversión, productividad, exportaciones y empleo”.


