SáBADO, 07 DE NOV.

Una multitud marchó en Francia contra el ajuste y el alto costo de vida: hubo enfrentamientos con la policía

La cuarta jornada consecutiva de movilizaciones reunió a estudiantes, organizaciones juveniles y sindicatos en distintas ciudades francesas. Mientras los organizadores calcularon 250.000 manifestantes en todo el país, el Ministerio del Interior informó 146.000. En París, la marcha terminó con enfrentamientos, gases lacrimógenos y granadas aturdidoras.

Francia volvió a vivir una masiva jornada de protestas sociales con una cuarta movilización consecutiva que reunió a miles de estudiantes, jóvenes y trabajadores en defensa de sus derechos y contra el alto costo de vida. Las manifestaciones se desarrollaron en distintas ciudades del país y estuvieron atravesadas por reclamos sociales, cuestionamientos a las políticas gubernamentales y episodios de tensión con las fuerzas de seguridad.

Según la agrupación intersindical juvenil, integrada por las organizaciones estudiantiles USL, Union Étudiante, Fage y Unef, 250.000 personas participaron de las movilizaciones en todo el territorio francés, de las cuales 75.000 marcharon en París. Sin embargo, el Ministerio del Interior difundió una cifra considerablemente menor: 146.000 manifestantes en el conjunto del país, mientras que la Prefectura de Policía contabilizó previamente 46.000 personas en la capital.

La movilización parisina estuvo protagonizada principalmente por jóvenes, estudiantes secundarios y universitarios, que marcharon acompañados por distintas organizaciones sindicales, entre ellas la CGT, FO, FSU, Solidaires y CFDT.

La columna principal avanzó hasta la Plaza de la Nación, donde estaba previsto el cierre de la jornada. Si bien la marcha transcurrió inicialmente de manera pacífica, al finalizar se registraron enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales.

De acuerdo con los reportes desde el lugar, las fuerzas antidisturbios utilizaron gases lacrimógenos y granadas aturdidoras para dispersar a la multitud. Durante los incidentes, algunos manifestantes corearon consignas contra la policía, entre ellas: «Todo el mundo odia a la policía».

Los episodios de tensión no se limitaron a París. En Brest, alrededor de 3.000 personas participaron de la movilización y, según informó el medio Ouest-France, la policía utilizó gases lacrimógenos contra los manifestantes. La intervención también afectó a transeúntes, familias y compradores que se encontraban en las inmediaciones.

En Lyon, por otra parte, las fuerzas de seguridad recurrieron nuevamente a los gases lacrimógenos para dispersar a cientos de personas que participaban de una concentración no declarada en una zona céntrica donde estaban prohibidas las reuniones públicas.

En Clermont-Ferrand, en cambio, se congregaron aproximadamente 600 personas y, según informó la prefectura, la protesta se desarrolló en un clima de tranquilidad y lejos del centro de la ciudad.

Uno de los rasgos más destacados de la jornada fue la fuerte participación juvenil. En París, numerosos estudiantes secundarios y universitarios marcharon para expresar su rechazo a las condiciones sociales y económicas, además de denunciar situaciones de violencia policial.

Entre los testimonios recogidos durante la movilización, Emna, una estudiante secundaria de 16 años, explicó que participaba para «denunciar la violencia policial y la falta de respuesta a nuestras demandas».

La jornada también estuvo marcada por un episodio de violencia ocurrido el jueves en La Courneuve, en Seine-Saint-Denis, donde un estudiante secundario de 16 años fue apuñalado varias veces durante un bloqueo escolar. El sospechoso, un joven de 20 años, quedó a disposición de la Justicia y será presentado ante un juez de instrucción por una investigación por tentativa de homicidio voluntario.

La cuarta jornada consecutiva de movilizaciones volvió a poner en las calles francesas los reclamos de estudiantes y organizaciones sindicales frente al costo de vida, las dificultades económicas y las demandas de la juventud.

Las diferencias entre las cifras oficiales y las difundidas por los organizadores reflejan la magnitud de una convocatoria que tuvo alcance nacional. Sin embargo, los incidentes registrados en París, Brest y Lyon dejaron también un escenario de creciente tensión entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

En este contexto, con una importante presencia juvenil y respaldo sindical, las protestas expresaron un malestar social que volvió a instalarse en el centro de la escena política francesa.

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