Juanito Laguna, un niño de tinta y desechos creado para sacudir conciencias
Hace casi setenta años, el artista rosarino Antonio Berni pintó por primera vez a Juanito Laguna, un personaje que encarnó –y aún lo hace– a todos los niños latinoamericanos afectados por la pobreza y la exclusión. Para que su denuncia sea completa, las obras incluían desechos y chatarra que representaban los entornos de esas infancias.
- Conclusion TV
- Por Elisa Soldano
- Ago 15, 2025
Un niño pobre, pero no un pobre niño. Corría el año 1956 cuando el artista rosarino Antonio Berni pintó por primera vez al emblemático Juanito Laguna: un personaje creado para exponer las realidades y privaciones de miles de niños argentinos y latinoamericanos, pero sin olvidarse del juego y del color. Se trataba de un pedido de justicia que ponía sobre la mesa la imperiosa y urgente necesidad de transformar ese mundo que, siete décadas después, parece haber cambiado poco y nada.
Veinte años después de la primera aparición de este personaje, Berni reflexionó: “Yo a Juanito Laguna lo veo y lo siento como arquetipo de una realidad argentina y latinoamericana, como expresión de todos los Juanitos Laguna que existen. Para mí no es un individuo, una persona, sino un personaje, en él están fundidos muchos chicos y adolescentes que he conocido, que han sido mis amigos, con los que me he mezclado, con los que he jugado en la calle. Él no es una persona real y concreta, sino un símbolo que yo agito para sacudir la conciencia de la gente”.
“Juanito Laguna no pide limosna, reclama justicia y pone a la gente ante esa disyuntiva. Los cretinos compadecerán y harán beneficencia con los Juanitos Laguna; los hombres y las mujeres de bien, les harán justicia”, añadió el artista.
La primera pintura que Berni hizo de Juanito Laguna fue una aguada. No obstante, el artista entendió que esa producción no tenía la potencia de denuncia que buscaba, por lo que comenzó a incursionar en una técnica llamada “xilocollage”, la cual consistía en incluir en la obra materiales –principalmente desechos– que pertenecían al entorno de este personaje.
En la muestra “Berni infinito – Narrativas Urgentes”, que se exhibió en el Museo Castagnino de Rosario entre marzo y agosto, pudieron disfrutarse varios trabajos vinculados a Juanito. Por fortuna, varios de ellos son patrimonio del establecimiento ubicado en Oroño y Pellegrini, es decir, pertenecen a todos los rosarinos.
En una charla con Conclusión, la referente del Área Educativa del Castagnino, Florencia Cardú, reflexionó: “Juanito nace de la realidad política argentina, sobre todo en los viajes que hacía Berni, donde bocetaba lo que veía. Es un personaje que tiene ternura e inocencia, pero al mismo tiempo es un reclamo del derecho a una infancia digna”.
A su turno, la también integrante del Área Educativa del museo, Juliana Tomatis, añadió: “La inspiración de Juanito son los viajes que realizó Berni, en donde veía que había niños vulnerados. Él, al ser un artista que toma a la realidad como un compromiso, visibiliza a través de esta denuncia poética la vulneración de derechos de las infancias. La obra de este artista es testimonio y acción de lo que ve como urgente, y lo pone en debate para poder transformarlo, ya que así entendía al arte”.
Y comentó: “El trabajo de Berni plantea la realidad de estas infancias, que tienen sueños y deseos, como todo niño, por eso va narrando a modo de cuento distintas situaciones que atraviesa Juanito. Está tocando la flauta, pescando o bañándose con su mascota. Lo utiliza como un signo para despertar conciencia sobre esta realidad, pero de una manera poética”.
“Estos Juanitos Laguna eran amigos que él hacía cuando iba a los barrios, eran adolescentes con los que charlaba, eso marca la importancia que Berni le daba a los lazos sociales. La materialidad también es un concepto fuerte en su obra, porque habla de un contexto político y social. Esos materiales que buscaba, seleccionaba, llevaba a su taller y ponía en la obra hablan de un consumo y de los grandes contrastes que hay en la sociedad”, observó Cardú.
De la basura al arte
No bastaba con la forma que Juanito adquiriera en el lienzo, sino que la denuncia tenía que ir más allá. Así fue que Berni incursionó en la técnica de xilocollage, que se convirtió en un emblema de su obra y lo hizo ganar la bienal de Venecia en 1962. Sus trabajos no sólo estaban hechos con pintura y tela, sino que los materiales desechados, que formaban parte de la basura urbana, adquirían un papel central.
“Juanito –señaló Tomatis– es un personaje que surge en 1956 con una primera aguada. Esta serie gráfica es muy interesante porque rebela esta fusión del lenguaje que Berni hace con una técnica tradicional, como es el grabado sobre madera, o sea, la xilografía, junto con el collage. Crea una nueva técnica que es el xilocollage, un germen que muchos artistas a posterior van a investigar”.

Cardú y Tomatis junto a la obra «Juanito tocando la flauta». Aquí el personaje ya no tiene cara de niño, algo que podría entenderse como lo breve que es la infancia en contextos de pobreza. Pero, sin embargo, juega con la música.
“Él fue experimentando y buscando cómo darle forma e impacto a su trabajo. Decía que la realidad le rompía los ojos y a partir de ese posicionamiento político y social buscaba constantemente la manera de reclamar, pero sin perder el pensamiento poético y mágico, que está en su obra y es necesario para las infancias”, completó Cardú.
“En 1956 hizo la primera aguada, pero luego entendió que esa producción no tenía la potencia que buscaba y comenzó a fusionar la xilografía con el collage realizado en base a los desechos que juntaba. Así, justamente, puso en la obra el entorno que rodeaba a estos niños y niñas. También vemos que hubo un cambio de formato, porque la aguada era pequeña y cuando empezó a hacer esa experimentación vemos tamaños grandes, dificilísimos de encontrar en xilocollages”, explicaron las trabajadoras del museo.
¿De qué hablamos cuando hablamos de xilocollage?
Tal como explicaron Tomatis y Cardú, la xilografía es una técnica de muchos pasos: hay que tener una madera, la cual debe tallarse con gubias, cinceles u otras herramientas de carpintería para ir dibujando la obra, a la que se le añaden, en forma de collage, los diferentes elementos reciclados. Esta madera luego se pinta y, mediante una prensa, se estampa en papel, funcionando como un sello.
“Lo primero que hacía Berni era decidir el soporte, él no trabajaba con maderas chicas, sino que lo hacía con grandes dimensiones. Luego empezaba a bocetar sobre la madera, trabajaba mucho con positivo y negativo. Cuando hacía el dibujo, comenzaba a tallar la madera. En la construcción de esta matriz, sumaba el collage a través de elementos que componen la historia, el entorno y el contexto de cada personaje. Posteriormente, entintaba la estructura, le pasaba un rodillo por toda la superficie y la tinta quedaba en la parte superior”, explicaron.
La matriz de madera permite que la obra se reproduzca la cantidad de veces que el artista desee. Sin embargo, para “sellar” el trabajo se debe adquirir un papel o lienzo resistente, que ceda a la presión de la prensa.


