DOMINGO, 19 DE JUL.

¿Es seguro comprar frutas y verduras ya cortadas o envueltas en papel film?

En temporada de verano algunos comercios ofrecen sandías, melones o calabazas ya cortadas. Si bien esto puede ser práctico a la hora de adquirir porciones más pequeñas, tiene un mayor riesgo de contaminación cruzada.

 

En el verano aparecen algunas frutas de estación tan grandes como deliciosas. Es frecuente que las verdulerías, supermercados o autoservicios ofrezcan sandías, melones o calabazas en mitades o trozos, los cuales muchas veces se comercializan envueltos en papel film y sin refrigerar. Si bien esto puede resultar práctico para comprar porciones más pequeñas, no deja de representar un riesgo alimentario.

La licenciada en Nutrición Rocío Hernández (MP 904 – MN 9648) dialogó con Conclusión y explicó por qué no es seguro comprar la fruta y verdura previamente fragmentada: “No sabemos cómo ha sido cortada esa fruta. Hay veces que las verdulerías comparten espacio con las carnicerías y puede haber contaminación cruzada. Es decir, microorganismos propios de la carne pueden estar presentes en las frutas, que se come crudas, no se cocinan”.

Si, por ejemplo, la fruta se corta con el mismo cuchillo que se usa para manipular carnes, hay riesgo de que ingresen dentro de ella –por contaminación cruzada– algunos microorganismos propios de los alimentos de origen animal, como la Escherichia coli –que puede provocar un Síndrome Urémico Hemolítico (SUH)– u otros que deriven en una Enfermedad Transmitida por Alimentos (ETA).

“Tampoco sabemos cómo es la higienización. Cuando uno corta con un cuchillo una determinada fruta, todo lo que está en la cáscara o afuera, como la tierra, que también tiene microorganismos, puede ingresar en la pulpa”, detalló la profesional, quien recomendó lavar siempre estos alimentos antes de ingerirlos, por más de que no se consuma su cáscara.

La nutricionista también cuestionó que los productos ya cortados sean exhibidos a los consumidores a temperatura ambiente, sin ningún tipo de refrigeración: “Un microorganismo, para crecer, necesita agua, y la fruta tiene mucha; sustratos energéticos, la fruta tiene hidratos de carbono; y temperatura ambiente. Si estas tres condiciones se cumplen, se forma un caldo de cultivo que puede estar generando bacterias y microorganismos sin que nosotros lo sepamos, porque no es visible y no tiene aroma o algo que nos haga dar cuenta”.

Además, señaló que la envoltura de la fruta cortada en papel film no asegura nada: “Este material no impide que lo ingresó al momento del corte siga contaminando. Lo bueno que quizás tiene, entre muchas comillas, es que es un aislante de la persona que gira alrededor de esa fruta o la toca, pero nada más. No confiaría en el papel film”.

Si bien Hernández reconoció que gran parte de la población en algún momento de su vida compró frutas previamente trozadas, recordó que algunos ciudadanos deben tener mayores precauciones al respecto: “Las personas que están embarazadas, inmunodeprimidas o que tienen patologías de base, como así también ancianos y niños, pueden tener mayores complicaciones en caso de ingerir una bacteria como la Escherichia coli, sobre todo la cepa que puede derivar en un Síndrome Urémico Hemolítico, que es peligrosísimo. Esta variante está vinculada a la carne cruda nada más, pero por esta contaminación cruzada puede aparecer en las frutas o verduras”.

¿Cómo se deben lavar las frutas y verduras?

La nutricionista contó cómo debe ser el proceso de higiene al regresar del mercado: “Las frutas y vegetales, más aún si hay niños o personas embarazadas en casa, deben sanitizarse con un lavado previo para sacarle la tierra y luego se los debe sumergir en un recipiente con agua y una determinada cantidad de gotas de lavandina que sea apta para el uso alimentario, a eso lo dice en el rótulo. Son muy poquitas gotas por litro de agua. Se deja reposar por unos diez minutos y luego se lava, se enjuaga y cuando están secos, los alimentos se guardan en la heladera. No se recomienda refrigerar vegetales y frutas sin lavar porque van contaminar otros alimentos y van a hacer contaminación cruzada con los que sí están lavados”

“Se llega de la verdulería y se sanitiza, lo ideal es hacerlo lo más pronto posible”, sugirió la profesional.

Cuando se trata de frutas grandes, como una sandía o un melón, Hernández recomendó asociarse con algún amigo, vecino o familiar para comprar una pieza entera y repartirla. Otra opción es comprar una unidad: comer una mitad y freezar la otra para hacer licuados, heladitos y otras preparaciones.

 

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