Juego online: uno de cada cuatro adolescentes apostó dinero en el último año
El dato surge del Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria Argentina 2025. Ante el avance de las apuestas online entre adolescentes, el Gobierno nacional modificó la Ley de Ministerios e incorporó la prevención y el abordaje integral de la ludopatía como política pública de Salud.
- Info general
- Ago 22, 2026
El Gobierno nacional puso el foco en el avance de las apuestas y el juego online entre adolescentes, una problemática que genera creciente preocupación en escuelas, familias y especialistas. A través del Decreto 771/2026 y el DNU-2026-771, el Poder Ejecutivo modificó la Ley de Ministerios para incorporar la prevención, concientización, capacitación, investigación y abordaje integral de la ludopatía dentro de las competencias del Ministerio de Salud.
La medida se concretó mediante la sustitución del inciso 47 del artículo 23 del Título V de la Ley de Ministerios N° 22.520. Con la nueva redacción, el Ministerio de Salud deberá intervenir en el diseño y la ejecución de políticas públicas vinculadas con la prevención y el tratamiento de los consumos problemáticos, además de abordar específicamente la ludopatía asociada a juegos de azar y apuestas.
De esta manera, el juego compulsivo pasa a formar parte de manera explícita de las políticas sanitarias nacionales. El objetivo es fortalecer las herramientas de prevención y asistencia frente a una práctica que se expandió especialmente a través de plataformas digitales.
El sustento técnico de la normativa surge de los datos del Observatorio Argentino de Drogas, dependiente de la Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (Sedronar) y del Ministerio de Salud.
El Séptimo Estudio Nacional sobre Consumo de Sustancias Psicoactivas en Estudiantes de Enseñanza Secundaria Argentina 2025 reveló que más de una cuarta parte de los estudiantes encuestados participó en apuestas con dinero durante el último año. En términos simples, 1 de cada 4 estudiantes declaró haber apostado.
El fenómeno adquiere especial relevancia por el crecimiento de las modalidades digitales. Según el diagnóstico incluido en la normativa, la prevalencia de las apuestas es significativamente mayor cuando se realizan a través de plataformas online, lo que plantea nuevos desafíos para la prevención y el control del acceso de los menores.
La expansión del juego virtual también facilita que adolescentes e incluso niños entren en contacto con estas prácticas, pese a que el acceso de menores de edad a los juegos de azar se encuentra prohibido.
El problema no se limita a las pérdidas económicas. El juego compulsivo puede convertirse en un trastorno con consecuencias sobre la salud mental, las relaciones familiares y sociales y el desempeño educativo.
La normativa reconoce a la ludopatía como un trastorno identificado por la comunidad médica y científica. Entre sus principales características se encuentran la pérdida de control sobre la conducta de juego, la continuidad de las apuestas pese a sus consecuencias negativas y un deterioro progresivo en distintas áreas de la vida cotidiana.
En adolescentes, estas consecuencias pueden afectar el rendimiento escolar, los vínculos con familiares y amigos y la estabilidad emocional. Además, la facilidad de acceso a las plataformas digitales y la posibilidad de apostar desde un teléfono celular pueden favorecer la repetición de la conducta.
El Gobierno considera que la ludopatía comparte características con otros consumos problemáticos y, por lo tanto, requiere estrategias específicas de prevención, detección temprana, asistencia y rehabilitación.
La modificación de la Ley de Ministerios busca que esas acciones queden incorporadas de manera formal dentro de las políticas sanitarias. Entre las medidas previstas se encuentran el desarrollo de campañas de concientización, la capacitación de equipos de salud, la producción de evidencia científica y la creación o fortalecimiento de dispositivos de atención especializados.
Con el dato de que uno de cada cuatro estudiantes apostó dinero en el último año, la decisión oficial pone en primer plano un fenómeno que ya atraviesa escuelas y hogares de todo el país y que encontró en las plataformas digitales un canal de expansión entre los más jóvenes.

