Ucrania se preparaba este viernes para enfrentar nuevos ataques rusos en la región esteña del Donbass, objetivo prioritario de Moscú aunque sus fuerzas pierden terreno en la zona, mientras el ejército ucraniano continúa su contraofensiva en la región de Jarkov, según dijeron autoridades ucranianas.

«Los ocupantes no quieren admitir que están en un punto muerto», sostuvo el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, en un video divulgado durante la noche de este domingo, en el cual aseguró que Ucrania se prepara para las ofensivas rusas en el Donbass y el sur.

«Nos preparamos para grandes ofensivas en Severodonetsk y alrededor del eje Lisichansk-Bakhmut», afirmó poco antes Serguii Gaidai, gobernador ucraniano de la región de Lugansk, que junto con Donetsk conforman la cuenca minera de Donbass, al describir una situación humanitaria cada vez más crítica.

Casi tres meses de guerra transformaron a Lisichansk, una ciudad minera de unos 100.000 habitantes en su mayoría rusoparlantes, en una zona abandonada y desprovista de agua, electricidad o red telefónica, constató un periodista de la agencia de noticias AFP.

Sin embargo, la inteligencia militar británica indicó el domingo que la ofensiva rusa en el este de Ucrania «perdió impulso», y advirtió que podía estancarse.

Las tropas de Moscú no han logrado conquistas territoriales sustanciales, lo que hace que su plan de batalla esté «considerablemente retrasado», agregó.

«Rusia ha sufrido probablemente la pérdida de un tercio de su fuerza de combate terrestre que comenzó en febrero», agregó la inteligencia británica.

En el mismo sentido, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó este domingo que Ucrania «puede ganar la guerra».

«Ucrania puede ganar» la guerra contra Rusia, dijo Stoltenberg a los cancilleres de los 30 países que conforman la alianza militar liderada por Estados Unidos, reunidos de manera extraordinaria en Berlín.

Por su parte, los rusos han destacado éxitos al atacar con misiles de «alta precisión» dos puntos de mando ucranianos y cuatro depósitos de munición de artillería cerca de Zaporiyia, Paraskovievka, Konstantinovka y Novomikhailovka, en Donetsk.

La aviación rusa destruyó dos lanzamisiles y un sistema de radar, al tiempo que 15 drones ucranianos fueron derribados cerca de Donetsk y Lugansk, según Moscú.

En la ciudad portuaria de Mariupol, sur del Donbass, el ejército ruso continuó sus bombardeos y disparos de artillería contra la siderúrgica de Azovstal, último foco de resistencia en el lugar, según el estado mayor ucraniano.

En el norte, las fuerzas ucranianas continúan su contraofensiva en la región de Jarkov, segunda ciudad del país, y se acercan a la frontera con Rusia, afirmó a la televisión ucraniana el consejero del ministerio ucraniano del Interior, Vadim Denissenko.

En Vilkhivka, un poblado al este de Jarkov recuperado por los ucranianos, las cicatrices de los violentos combates se observan en las casas destruidas por los proyectiles, las calles llenas de escombros, casquillos de bala y otros restos de munición o incluso los tanques abandonados en la carretera.

Simbólicamente, la inscripción «Azov estuvo allí», con el símbolo del regimiento ucraniano similar a la esvástica nazi, fue colocado en uno de los tanques junto a la «Z» que le habían pintado las tropas rusas, constató AFP.

El cuerpo de un soldado ruso seguía en el jardín de la escuela, mientras que en el gimnasio, al parecer usado por los rusos como dormitorio, se encontraron cajas vacías de munición antitanque, bolsas de dormir y pasta instantánea, junto a un balón de baloncesto y libros escolares.

Los rusos trasladaron las tropas de la región de Jarkov a la de Lugansk con el fin de tomar Severodonetsk, afirmó el consejero presidencial ucraniano Oleksiy Arestovich.

El ejército ucraniano anunció durante la mañana de este lunes que destruyó un puente ferroviario controlado por los rusos que conduce a Severodonetsk.

Rusia intentó en las últimas horas una respuesta política a la situación en el campo de combate, achacando sus demoras en lograr los objetivos militares a la «guerra subsidiaria» que desató Occidente, con sus suministros de armas a Ucrania.

El embajador adjunto de Rusia ante la ONU, Dmitri Polianski, declaró este lunes a la televisión rusa que esa «guerra subsidiaria» no le impedirá a Rusia alcanzar la victoria.

«Al suministrar armas a Ucrania, los países occidentales echan leña al fuego no permitiendo que se apague el incendio de las hostilidades. Es una táctica criminal, pero no nos impedirá, creo, llevar a cabo nuestra operación especial en Ucrania y conseguir las metas propuestas. Nuestra causa es justa, y nosotros venceremos sin duda alguna», recogió la agencia de noticias Sputnik.

Se denomina «guerra subsidiaria» a «los conflictos armados en los que las potencias se enfrentan de manera indirecta, sirviéndose de otro país en conflicto, suministrando (como en este caso) armas a uno de los participantes directos del conflicto», explicó el diplomático.

Las candidaturas que son un «grave error»

Las candidaturas de Suecia y Finlandia para integrar la OTAN en respuesta a la ofensiva rusa en Ucrania son un «grave error adicional cuyas consecuencias tendrán un largo alcance», consideró hoy el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguei Riabkov.

Según el funcionario, citado por la agencia de noticias rusa Interfax, la respuesta de Rusia «dependerá de las consecuencias prácticas de la adhesión» de los dos países nórdicos a la Alianza Atlántica.

La advertencia del Gobierno ruso se conoció pocas horas después de que Suecia y Finlandia confirmaran oficialmente su decisión de ingresar a la alianza militar atlántica, y de que el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, atizara la situación al afirmar que Ucrania «puede ganar la guerra» y que estaba «confiado» en que el proceso de adhesión de Finlandia y Suecia a la alianza sea expeditivo.

«Para nosotros, está claro que la seguridad de Suecia y de Finlandia no se verá reforzada por esta decisión», subrayó el vicecanciller ruso, admitiendo que «el nivel de tensión militar aumentaría».