SáBADO, 18 DE JUL.

Repercute en el mundo la imposición de los «aranceles recíprocos» propuestos por Estados Unidos

China, Japón, Corea del Sur, Canadá y Reino Unido plantearon desde que el país norteamericano cancele la orden ejecutiva que originó la medida, hasta preocupación y declaraciones directas de enfrentamiento. No obstante, todos buscan dialogar la cuestión.

El presidente norteamericano, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que anunció este miércoles a través de la cual dispone que Estados Unidos aplicará nuevos aranceles a distintos países del mundo.

Bajo la denominación «aranceles recíprocos» el primer mandatario conmovió las pautas del comercio internacional que funciona bajo la lógica impuesta desde la visión globalista de la que participan muchas naciones.

Trump lo hizo a través de aplicar estos aranceles del 10 por ciento sobre las importaciones de todos los países y otros recíprocos de represalia para algún país en concreto, como el 25 por ciento impuesto a República de Corea (Corea del Sur).

En tal sentido China instó al país norteamericano a corregir la «injusta imposición» de los «aranceles recíprocos» y a abordar las diferencias económicas y comerciales con el gigante asiático y otros países a través de «negociaciones equitativas, respetuosas y mutuamente beneficiosas», según afirmó este jueves el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del Gobierno de Xi Jinping, Guo Jiakun.

Más adelante, Guo apuntó que «bajo el pretexto de la ‘reciprocidad’, Estados Unidos ha impuesto aranceles adicionales a las exportaciones de China y otros países, lo que contradice las regulaciones de la Organización Mundial del Comercio y socava el sistema multilateral de comercio basado en reglas.

«La parte china se opone firmemente a esto y tomará las medidas necesarias para salvaguardar resueltamente sus derechos e intereses legítimos», aseguró el portavoz, reiterando que no hay ganador en una guerra comercial o arancelaria, y que el proteccionismo no ofrece ninguna solución.

No obstante el portavoz del Ministerio de Comercio del país oriental, He Yadong, dijo que su país está dispuesto «a dialogar con Estados Unidos sobre importantes asuntos económicos y comerciales y a resolver las preocupaciones de cada parte a través de diálogos y consultas en igualdad».

En tanto, Japón expresó su «seria preocupación» por los aranceles y su posible incumplimiento de las normas de la Organización Mundial del Comercio.

Así, el secretario en jefe del Gabinete de Japón, Yoshimasa Hayashi, expresó también este jueves que «Tokio ha instado enérgicamente a Washington a retractarse de su decisión de imponer un gravamen del 24 por ciento a los productos japoneses como parte de los aranceles recíprocos.

El plan arancelario de la Administración estadounidense podría tener un «gran impacto negativo» en la economía mundial y en el sistema multilateral de comercio, afirmó Hayashi.

Por su parte el primer ministro de Corea del Sur, Han Duck-soo, que oficia de presidente tras la destitución del primer mandatario Yoon Suk-yeol, expuso que su país enfrentará a los aranceles recíprocos con «todas las medidas a su disposición».

«Como la guerra mundial arancelaria empieza a ser una realidad, el Gobierno debe volcarse con todas sus capacidades para superar una crisis comercial«, declaró Han, que ordenó al ministro de Industria que analice a fondo los detalles e impacto de la medida estadounidense además de iniciar activamente negociaciones con el país norteamericano para minimizar el daño.

Asimismo, Canadá subrayó a través de su primer ministro, Mark Carney, que actuará «con determinación y fuerza para contrarrestar los gravámenes del presidente Donald Trump sobre la industria automotriz y brindar apoyo a los trabajadores afectados.

«En una crisis, es fundamental unirse y actuar con propósito y firmeza», afirmó Carney, señalando que sectores estratégicos de Canadá, como el farmacéutico, la industria maderera y los semiconductores, enfrentan amenazas potenciales por parte de Estados Unidos.

También Reino Unido, a través de su Gobierno y de grupos empresariales, expresó su «profunda preocupación» y advirtió que la medida podría perturbar el comercio bilateral y ejercer presión sobre sectores en dificultades, incluyendo el manufacturero y las pequeñas empresas.

Tras el anuncio de Trump, el secretario de Negocios y Comercio, Jonathan Reynolds, aseguró que el Gobierno continuará las negociaciones con el país norteamericano buscar una solución.

«Siempre actuaremos en el mejor interés de las empresas y consumidores del Reino Unido. Nadie quiere una guerra comercial», afirmó.

El Reino Unido recibió la tasa arancelaria más baja, del 10 por ciento, inferior al 20 por ciento impuesto a la Unión Europea (UE) y a las tasas aún más altas a varios países asiáticos. No obstante, grupos empresariales advirtieron que incluso un arancel del 10 por ciento podría afectar gravemente a las industrias británicas.

«No hay ganadores en una guerra comercial«, señaló Rain Newton-Smith, directora ejecutiva de la Confederación de la Industria Británica, calificando el anuncio de Trump como «profundamente preocupante para las empresas, con importantes repercusiones a nivel global».

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