DOMINGO, 19 DE JUL.

Starmer plantea que la guerra de Irán es punto de inflexión para una “Gran Bretaña más fuerte y resiliente”

El primer ministro británico aludió a las "crisis acumuladas" por la que atravesó el Reino Unido desde 2008 y que lo obliga a redefinir el rumbo económico y estratégico. Busca reposicionarse tras meses de dificultades internas que enfrenta.

 

El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, sostuvo que la guerra con Irán debe marcar un punto de inflexión para el Reino Unido tras casi dos décadas de crisis acumuladas, y planteó la necesidad de fortalecer tanto la economía como las capacidades de defensa frente a un escenario internacional “más volátil y peligroso”.

Sus declaraciones se producen luego de que el presidente estadounidense, Donald Trump, anunciara un alto el fuego en el conflicto con Irán, que ya lleva seis semanas. Sin embargo, persisten tensiones en torno al bloqueo del estrecho de Ormuz, cuya interrupción ha generado una crisis energética de alcance global.

En una columna publicada en The Guardian, Starmer advirtió que el impacto ya se siente en el Reino Unido, con subas en los precios del combustible y perspectivas de mayor inflación.

Gran Bretaña lleva casi dos décadas atravesando crisis”, escribió, al enumerar la crisis financiera de 2008, el Brexit, la pandemia de Covid-19 y la guerra en Ucrania.

En ese contexto, afirmó que el conflicto actual debe ser un punto de quiebre: “La forma en que salgamos de esta crisis nos definirá durante una generación. No vamos a intentar volver al mundo de 2008, sino a construir un nuevo camino que fortalezca nuestra energía, nuestra defensa y nuestra seguridad económica”.

Un intento de reposicionamiento político

Desde su llegada al poder en 2024 tras una amplia victoria del Partido Laborista, Starmer enfrentó dificultades para implementar su agenda, condicionada por restricciones fiscales, tensiones internas y un escenario internacional inestable.

En paralelo, su espacio perdió terreno en las encuestas frente a Reform UK, la fuerza de derecha liderada por Nigel Farage, de cara a las elecciones previstas para 2029, reportó el analista de Reuters, William James.
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No obstante, el primer ministro logró respaldo interno al optar por no sumarse a la ofensiva militar impulsada por Washington contra Irán, una decisión que marcó distancia con Trump y fue bien recibida por parte de la opinión pública británica.

En este marco, Starmer buscó capitalizar políticamente el escenario y reafirmó su enfoque centrado en los intereses nacionales.

“No miraremos hacia atrás ni intentaremos recrear un mundo que ya quedó atrás. Vamos a construir una Gran Bretaña más fuerte, más segura y resiliente”, afirmó.

Y concluyó: “Eso es lo que exige este momento, y el país no se desviará de ese rumbo”.

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