Una “conquista histórica” para Lula: Brasil aprueba la semana laboral de 40 horas sin recorte salarial
La reforma establece una transición gradual, contempla dos días de descanso remunerado y ahora debe ser promulgada por el Congreso. La votación se realizó a 11 días del balotaje presidencial entre Lula y Flávio Bolsonaro.
- Internacionales
- Oct 15, 2026
El Senado de Brasil aprobó en dos votaciones la enmienda constitucional que elimina la escala 6×1 —seis días de trabajo por uno de descanso— y establece una reducción progresiva de la jornada máxima semanal de 44 a 40 horas, sin disminuir los salarios.
La propuesta recibió 75 votos a favor y uno en contra en cada turno; ahora debe ser promulgada por el Congreso Nacional.
Tras conocerse el resultado, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva calificó la aprobación como una “conquista histórica” para los trabajadores.
En un mensaje en redes sociales, sostuvo que el cambio permitirá disponer de más tiempo para descansar, compartir con la familia y disfrutar de la vida.
La reforma prevé dos días de descanso remunerado por semana, uno de ellos preferentemente el domingo. La transición comenzará dos meses después de la promulgación: en esa primera etapa, la jornada máxima bajará a 42 horas semanales y las empresas deberán adoptar el esquema 5×2.
Doce meses más tarde, el límite se reducirá a 40 horas.
El texto alcanza a los trabajadores registrados bajo la Consolidación de las Leyes del Trabajo (CLT) y permite acuerdos o convenios colectivos para regular situaciones específicas y actividades con regímenes diferenciados.
También contempla condiciones particulares para profesionales con título universitario que perciban al menos 21.188,87 reales, cuya jornada podrá negociarse directamente con el empleador, siempre que se mantenga el esquema de cinco días trabajados y dos de descanso.
La votación se produjo en plena campaña para la segunda vuelta presidencial del 25 de octubre. Flávio Bolsonaro, senador y rival de Lula, había hecho campaña contra la reducción de la jornada, pero finalmente respaldó la propuesta.
Durante el debate, representantes empresariales expresaron preocupación por el posible aumento de los costos laborales. La reforma, aprobada previamente por la Cámara de Diputados, da así un paso decisivo antes de su promulgación.

