Ultimátum de Nación a Trechel-Linares: la cooperativa deberá abandonar la fábrica de Refinería antes del fin de semana
Trechel-Linares, la fábrica rosarina de amargos sin alcohol, funciona como cooperativa desde hace doce años y opera en un predio ubicado en Avenida Casero y Junín, que es propiedad del ferrocarril. Ante el pedido de desalojo por parte del Nación, los trabajadores se reunieron con concejales este martes.
- Ciudad
- May 5, 2026
Los trabajadores de la cooperativa rosarina Trechel-Linares, productora de aperitivos sin alcohol, se reunieron con concejales de la ciudad durante la mañana de este martes, luego de que el gobierno de Javier Milei, a través de la Agencia de Administración de Bienes del Estado (Aabe), los ultimara a desalojar la fábrica de Avenida Casero y Junín –en pleno barrio Refinería– en un plazo de diez días. “Queremos seguir trabajando, que es lo que hicimos toda la vida”, comentaron los operarios.
Todo comenzó el pasado 28 de abril, cuando un inspector de la Aabe se hizo presente en la fábrica y les dejó un ultimátum: tenían diez días para abandonar el predio, que, en los papeles, es propiedad del ferrocarril. Hasta 2013, los dueños de Trechel le alquilaban el inmueble a la concesionaria ferroviaria Nuevo Central Argentino (NCA), pero cuando la firma entró en quiebra y se transformó en cooperativa, se anularon estos contratos. A partir de 2014, agentes del Ente Nacional de Administración de Bienes Ferroviarios (Enabief) hacían controles periódicos en el lugar para cerciorarse de que funcione como una unidad productiva y permitir que operen en la propiedad estatal.
“Intimo a cooperativa de trabajo Linares Trechel Limitada y/o a sus intrusos u ocupantes para que en el término único y perentorio de 10 días corridos (…) procedan a la desocupación y restitución del inmueble”, señaló la notificación de Aabe, firmada por el funcionario Hugo Gasalla. La misiva aclaró también que el organismo “se hace reserva del derecho de reclamar la indemnización de todos los daños y perjuicios que su incumplimiento haya ocasionado u ocasione a la aabe y/o al Estado Nacional Argentino”.
A días de tener que desalojar su espacio laboral, los trabajadores concurrieron al Concejo de Rosario en busca de ayuda. En diálogo con Conclusión, los operarios Carlos Gavio y Juan Costa destacaron que hasta 2013 los dueños de Trechel-Linares tenían un contrato de alquiler para usar estos terrenos que pertenecen al ferrocarril y, en los años posteriores, la Enabief hacía controles.
“Ante este ultimátum de diez días quedamos un poco descolocados. Nosotros queremos la continuidad laboral. Lo que hacía Enabief era constatar la actividad que figuraba en los papeles. Controlaba que esto era una cooperativa y que producía”, explicó Costa, quien detalló que así la unidad, que emplea a unas veintidós personas, tenía autorización para funcionar en el predio estatal.
Sin embargo, los operarios alertaron que, cuando el Enabief pasó a ser el Aabe, perdieron comunicación con las autoridades: “No tuvimos más contacto con nadie. Acá no hay ninguna oficina para poder charlar o verificar cuál era nuestra situación. Tampoco se presentó alguien a decirnos que nos teníamos que ir”.
En este sentido, Gavio explicó que la semana pasada un inspector se hizo presente en las instalaciones de barrio Refinería: “Supuestamente de Buenos Aires le mandaron por mail que tenía que estar en todos los terrenos del ferrocarril ocupados. Acá, donde funciona una cooperativa, dejó una constancia, sacó fotos y mandó todo a Capital Federal”.
“Queremos seguir trabajando, que es lo que hicimos toda la vida. De lo contrario… ¿Qué hacemos con la familia? ¿Qué sustento llevamos a casa?”, expresaron los trabajadores desde el Concejo, visiblemente angustiados.
El inmueble está ubicado a pocos metros del shopping Alto Rosario, en una zona de sumo interés inmobiliario. La principal sospecha es que el desalojo tendría por objetivo vender este terreno, cuyo precio sería considerable.
Gavio recordó que la empresa –llamada originalmente Bodegas Litoral– fue fundada en 1952 y tiene más de setenta años de actividad. No obstante, el 18 de marzo de 2013 –en medio de la quiebra de Trechel, que aún continúa abierta– las instalaciones fueron vaciadas por la patronal: “Llegamos a la fábrica y no había más nada. Ahí decidimos hacer una cooperativa y en 2014 arrancamos”.
“La planta se dedica a producir aperitivos sin alcohol, como amargos. Es una empresa tradicional de Rosario. La idea es continuar con el trabajo más allá de los intereses que hay por el lugar. Pese a la situación económica, podemos producir lo suficiente como para salir adelante, pero necesitamos la continuidad de las fuentes de trabajo. Somos veintidós trabajadores, con sus familias atrás”, cerró costa.




