Arraigo, la cooperativa villense que apuesta a la soberanía alimentaria con productos orgánicos y congelados
Instalada en Villa Constitución desde hace más de cinco años, Arraigo busca que todos los ciudadanos sean conscientes de cómo se alimentan y elijan qué comer. Ante la caída de ventas, la empresa se las rebuscó y montó un kiosco escolar, donde ofrece viandas saludables, elaboradas y a precios accesibles.
- Conclusion TV
- Por Elisa Soldano, Sebastián Moreno y Darío Soldani*
- Jul 19, 2025
El 2020 daba sus primeros pasos y, cuando aún faltaba unas semanas para que comience a hablarse de la pandemia, un grupo de vecinos de la localidad santafesina de Villa Constitución decidió conformar una cooperativa con la soberanía alimentaria como bandera. Así nació Arraigo, una empresa que se tornó clave para los meses que siguieron y permitió que, en un contexto de encierro, los productores de la región puedan vender su mercadería a precios accesibles. Con el correr de los años la firma acentuó su presencia en el sur provincial y amplió su catálogo: hoy ofrecen tanto frutas y verduras congeladas como productos secos, en su mayoría agroecológicos. Paralelamente, administran un kiosco saludable en una escuela villense.
La empresa, que actualmente tiene quince asociados, alquila un inmueble en Villa Constitución, que está dividido en tres partes: de cara a la calle hay una tienda de cercanía, donde los vecinos pueden acercarse a comprar productos de Arraigo y de otras cooperativas del país; en el medio está la fraccionadora, un espacio en donde se arman los paquetes de medio kilo que luego van a las góndolas; y finalmente hay un área de depósito, con una cámara de frío para guardar los congelados.
El gerente y socio fundador de Arraigo, Gastón Médula, comentó a Conclusión: “No somos productores, no lo descartamos, pero la producción primaria no es nuestro expertise. Sí lo es el acopio y el fraccionamiento. Adquirimos la materia prima, la fraccionamos, le damos valor agregado y salimos al mercado con presentaciones comerciales. Somos el nexo entre el productor y las góndolas”.
Y añadió: “Hoy tenemos dos líneas de producción que son lo seco, como cereales, legumbres, harinas, azucarados, que son de trazabilidad orgánica o agroecológica; y la línea de congelados, donde fraccionamos vegetales, como espinaca y choclo, y frutas, como frutos rojos, arándanos y frutillas. Todo se comercializa bajo la marca Brotes Verdes”.
Se trata de la única marca comercial que tiene Arraigo y su nombre tiene todo un simbolismo: “Entendíamos que resumía un desafío, que el brote verde pueda madurar y crecer, que es lo que intentamos hacer cada día”. Por lo pronto, la cooperativa considera que no tiene mercado para producir la línea de secos de forma convencional, aunque no descarta que en un futuro esto se revierta. Llegado el caso, diferenciarán la producción orgánica y agroecológica, que seguirá bajo la marca Brotes Verdes, de la convencional, que se comercializará con el nombre Arraigo.
En lo orgánico está lo competitivo
Arraigo nació en febrero del 2020 y su primera asamblea se celebró el 25 de mayo de ese año. “El propósito era dar una respuesta alimentaria en un momento donde estaba todo cerrado. Comenzamos a proveer de bolsones, verduras y frutas frescas, y ese fue el disparador que dio inicio a la cooperativa”, recordó Médula, quien además aclaró que el nombre de la empresa refiere a un “anclaje en la comunidad”.
“Nacemos con el conocimiento de un privado que venía desarrollando las líneas de secos y congelados, dejó de hacerlo y nos transfirió sus saberes”, detalló el cooperativista.
Las frutas y verduras congeladas se compran al por mayor a un proveedor de la provincia de Santa Fe, pero con la línea de secos el trabajo es más puntilloso dado que, para marcar una diferencia y poder competir en el mercado, los productos deben ser agroecológicos u orgánicos.
“Nuestra zona es un polo arvejero o lentejero histórico, pero los cultivos suelen ser convencionales. Tuvimos que salir un poco de la región para adquirir materias primas agroecológicas u orgánicas. Al garbanzo orgánico lo conseguimos en Salta, al azúcar orgánica o agroecológica en Tucumán o Jujuy, al tomate lo traemos de Mendoza. Hay que abrir un poco la búsqueda, lo que complejiza la logística y las distancias, pero es parte del desafío de lograr una alimentación saludable”, reflexionó el gerente de Arraigo.
Un 50% de la producción de Arraigo se vende en las proveedurías de la Asociación Mutual de Empleados de Comercio de Rosario (Amecro) –ubicadas en Corrientes al 400 y en el barrio de Fisherton–, mientras que un 30% de lo elaborado se comercializa mediante la red de alimentos cooperativos que tiene sede en la localidad bonaerense de San Martín y de ahí se distribuye a distintas mutuales y cooperativas de todo el país. “Hoy nuestros productos están de Ushuaia a La Quiaca”, destacaron desde la empresa villense.
En el mediano plazo, la cooperativa aspira a exportar sus productos orgánicos, especialmente a la región del Mercosur, sobre todo Uruguay, Chile y parte de Paraguay.
Soberanía alimentaria: el arte de saber qué comemos
Cuando se conformó la cooperativa, sus integrantes se propusieron poner en debate qué se come y qué rol cumplen los productores de la región en este proceso. Aquí aparecen dos conceptos que son claves en la empresa: la soberanía alimentaria y el consumo responsable.
“La soberanía alimentaria consiste en saber y tener decisión sobre para qué y con qué nos alimentamos. La sociedad pasa por alto este debate porque hace muchísimos años las empresas multinacionales han jugado un rol preponderante para decidir cómo tenemos que comer, con productos que están más pensados para el consumo que para ser saludables. Ser soberano en decidir de qué cosas alimentarnos”, explicó Médula.
Y completó: “El consumo responsable es cuando el usuario tiene consciencia del producto que adquiere. Tratamos de que el alimento sea sano, seguro y a precios justos, y también evitamos el uso excesivo de envases para garantizar un cuidado del ambiente sin tantos residuos. De hecho desarrollamos un envase de polipapel para la línea de secos, el cual se podrá reutilizar”.
En este sentido, desde Arraigo compartieron una anécdota que da cuenta de la prueba y error para dar con el envase perfecto: “Cuando empezamos a proveer de alimentos a Amecro, lo hacíamos en una bolsa biodegradable, hecha en polímeros vegetales a base de almidón de mandioca. Una vez adquirido el producto, la bolsa se ponía en el compost y en pocos meses se disolvía. Proveíamos ese empaquetado muy orgullosos, pero a los dos meses se empezaba a rajar en la góndola por el aire y la humedad, entonces tuvimos que volver a un método más convencional”.
Al poco tiempo de andar, Arraigo obtuvo una certificación orgánica: “Es costosa en términos económicos y somete a la cooperativa a controles bastante severos. Todo el proceso está monitoreado y trazado por certificadoras privadas que están homologadas por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Hay que hacer determinados seguimientos, controles cotidianos, programados y no programados, de cómo es la línea productiva para poder trazar la historia del producto, saber de dónde vino, y comprobar que no se le aplicaron químicos”.
“Es costoso y es trabajoso sostener esa trazabilidad –alertó Médula–, pero es la única forma de garantizar que el producto sea orgánico, es un certificado de calidad. Sin embargo, nosotros conceptualmente somos agroecológicos. La agroecología contempla a quienes producen, su historia, sus lugares y su contexto, mientras que lo orgánico es un certificado de trazabilidad”.
Caída de ventas, tarifazos y rebusque
Arraigo tiene quince asociados –algunos trabajan de forma parcial y otros a horario completo–, y tres o cuatro personas que prestan servicio de forma externa, con posibilidad de incorporarse a la cooperativa. La planta en la que venden, fraccionan y almacenan productos es alquilada, mientras que en el seno de la organización crece el deseo de, en algún momento, poder tener un inmueble propio.
Sin embargo, la situación económica golpea de lleno a Arraigo: estiman que las ventas cayeron un 50%, mientras que las tarifas de luz y el alquiler sufrieron importantes incrementos. “En nuestro establecimiento contamos con una cámara de congelados, por lo que el consumo eléctrico es elevado, por eso tenemos desarrollado un sistema fotovoltaico, que aporta el 60% de la energía que consume la cooperativa”, analizó Médula.
Y añadió: “Al día de hoy Arraigo es una empresa equilibrada, sin mayores deudas ni inconvenientes financieros, pero estamos muy al día, el mínimo error puede generar un momento de inestabilidad”.
Al ser consultado sobre cómo conviven con las grandes empresas, el cooperativista comentó: “Le encontramos una vuelta de rosca y no competimos con lo convencional, sino con lo orgánico u agroecológico. Si adquirimos materia prima en mejores condiciones financieras o podemos bajar los costos por algún motivo, lo hacemos, no acumulamos renta”.
Asimismo, señaló que en este contexto la única forma de capitalizarse es con financiamiento: “Hace poco tomamos un crédito a través del banco Coinag para adquirir fondos para el desarrollo de un nuevo envase”. Y, en cuanto a los equipos, observó: “Nuestro proceso es prácticamente artesanal, no requiere de una automatización de grandes maquinarias. Así y todo hoy nuestro volumen productivo está alrededor de las cuatro toneladas de congelados y de secos”.
La cooperativa también tiene un comercio de cercanía en Villa Constitución. “Trabaja con el desafío de proveer bienes que adquirimos de la red de cooperativas a lo largo y ancho del país. La gente puede comprar al peso, así no hay costos de envasado o etiquetado y puede llevar cien gramos de un producto, cien de otro, ir probando. La idea es tener una oferta que cuide el bolsillo y que sea variada y saludable para los clientes”, manifestó Médula, quien también apuntó que la economía social aún tiene ciertos “inconvenientes para hacerse un lugar en las góndolas” de los supermercados, aunque reconoció que cada vez más consumidores demandan alimentos saludables.
Un kiosco escolar y saludable, la salida a la crisis
Para palear la caída de ventas, la cooperativa encontró una solución innovadora: hace más de un año brinda el servicio de buffet en la escuela Dante Alighieri de Villa Constitución, que es de gestión privada. Aquí trabajan, de manera directa, cinco asociados de Arraigo.
Hace más de un año la escuela Dante Alighieri abrió un proceso de licitación para adjudicar el kiosco y desde Arraigo propusieron compartir utilidades, algo que la institución educativa vio potable. “Una vez pagados los costos de materias primas, productos y el retorno a los trabajadores, lo que queda se distribuye en partes iguales entre la cooperativa y la asociación. Hoy la escuela está recibiendo un valor mucho más alto de lo que ganaría con un canon convencional”, ahondó Médula.
Y agregó: “Tratamos de trasladar los conceptos de alimentación saludable a toda la comunidad educativa. Cuando nos fundamos teníamos en claro que queríamos producir de forma sana, segura y a precios justos, ese es el alma que nos rige y nos conduce. En el kiosco saludable elaboramos comidas, hacemos viandas diarias, de dietas equilibradas, sin dejar de vender lo convencional”.
Arraigo lanzó una página web, mediante la cual la comunidad educativa puede comprar golosinas, menús o viandas de forma virtual y sin necesidad de contar con dinero en efectivo.
“Los chicos dejan de comer algunas golosinas y prefieren comerse una empanada que hace una compañera chef que trabaja en la cocina, o una ensalada, una manzana orgánica, un jugo o un licuado. No venimos a formar a los alumnos, sino a mostrar que una alimentación más equilibrada y saludable es tan rica como una golosina. Todas las semanas presentamos menús distintos, para que no se cansen. A ver si Rosario nos abre las puertas y podemos replicarlo”, completó el cooperativista.
Y cerró: “Somos una cooperativa de trabajo, nuestro objetivo es generar fuentes laborales con equidad y distribución de riqueza”.
* Elisa Soldano, crónica y entrevistas, Sebastián Moreno, cámara y edición y Darío Soldani, fotografía









