DOMINGO, 19 DE JUL.

Baja de inflación o la paz de los cementerios: “La industria sabe que si se aumentan los precios, no se vende”

Sergio Casinerio, titular de la Cámara de Supermercadistas (Casar), dijo que el “consumo general está amesetado” y que por falta de ingresos la gente “ha armado una nueva forma de consumir”.

 

El advenimiento de las fiestas de fin de año solía ser, para el segmento del retail, una buena fecha: el pago del medio aguinaldo, ocasionales bonos y un poder adquisitivo más o menos aceptable de quienes perciben ingresos fijos redundaba en incremento de venta de alimentos, bebidas, regalería. Pero el plan “antiiflacionario” del Gobierno, consistente en secar el bolsillo del caballero y la cartera de la dama trabajadores, derrumbó aquella primavera comercial de las últimas semanas de diciembre. “El consumo general está amesetado, está muy tranquilo. El salario de la gente tiene en techo y ya consume como viene consumiendo”, dijo a Conclusión el presidente de la Cámara de Supermercados de Rosario y la región (Casar), Sergio Casinerio.

Las crisis que afectan a los sectores populares y del trabajo suelen alumbrar metáforas encubridoras. Por ejemplo: no se trata de atraso salarial sino de “cambios en los hábitos de consumo”. De pronto, quien tomaba una gaseosa de primera marca descubre el irrevocable sabor de la de tercera marca. La carne de vaca se vuelve insípida y crecen las virtudes proteicas del cerdo y el pollo.

Comer y descomer

En enero de 2017, durante otro gobierno neoliberal, el que presidió Mauricio Macri, su secretario de Empleo, el ex jerárquico de Techint Miguel Ángel Ponte, defendía un proyecto de flexibilización laboral como el que impulsa ahora Javier Milei. Refiriéndose a la facilidad que él consideraba que tenía que tener la práctica de contratar y despedir, pronunció la famosa frase sobre “comer y descomer”.

En la crisis actual de ingresos y de transferencia de recursos del sector del trabajo al del capital, regresan las metáforas que procuran edulcorar ese fenómeno, que es consecuencia de políticas económicas regresivas para los trabajadores y los jubilados.

Casinerio contó este martes, durante la presentación de una canasta navideña accesible al bolsillo popular que “la venta en lo que tiene que ver con los productos de las fiestas viene muy lenta”. Agregó que “entendemos que esto se empieza a activar a partir de la última semana, la gente está tranquila porque está viendo que los productos no aumentan, pero tal vez esperando que se promocionen en la cercanía de las fiestas porque nadie quiere tener un stock de productos que salen de estación”.

Consultado sobre el consumo general, con independencia de los festejos navideños, el supermercadista señaló que “está amesetado, está muy tranquilo”. Y explicó que “el salario de la gente tiene en techo y ya consume como viene consumiendo. Le encontró la vuelta a eso, reemplazando un producto por otro, cambiando la carne de vaca por la de cerdo, que vale la mitad, o la de pollo, que vale la tercera parte de la de vaca”.

¿Nuevas formas de consumo o malaria generalizada?

Para el presidente de la Cámara, el consumidor “ha armado una nueva forma de consumir”, que no es consecuencia de una decisión de modificar sus hábitos por cuestiones sanitarias o filosóficas, sino porque el cielo raso del salario está cada vez más bajo.

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Como publicó este lunes Conclusión, un estudio del Instituto Gino Germani reveló que el 72% de los empleados argentinos percibe un salario por debajo del millón de pesos y no logra llegar -con dinero- a fin de mes. El presidente no cree que sea así: «Si fuera cierto que la gente no llega a fin de mes, las calles estarían llenas de cadávares«, dijo en agosto pasado.

El combo de crecimiento del desempelo y la pérdida de poder adquisitivo del salario reciente, también, las ventas minoristas. “La estrategia que hay hoy tiene que ver con un trabajo muy exhaustivo en cuanto a la evaluación de costos, de costos energéticos, y de alianzas estratégicas con ciertos proveedores regionales”, dijo Casinerio sobre las vueltas que les buscan los supermercados y comercios de cercanía para mantener las ventas o no disminuirlas drásticamente, más de lo que ya cayeron.

Hoy claramente se está viendo que hay un problema, vemos que hay una cadena multinacional que se está terminando de ir, otra que ya fue en su momento, Wallmart lo hizo, Macro lo hizo”. Para el empresario “la plaza está complicada, la rentabilidad está comprometida y algunos se van. Nosotros nos quedamos”.

Consultado acerca de si le están llegando a los supermercados listas de productos con aumento, el titular de Casar explicó por qué no: “Ahora aumento no se está dando, está muy contenido porque la industria toma en cuenta lo que está pasando y sabe que si se aumenta, no se vende”.

 

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