Crisis en la industria frigorífica: «El dólar baja, pero los costos suben», advierte el CEO del Grupo Lequio
Alfredo Cassani trazó un duro diagnóstico sobre el presente del sector cárnico. El consumo interno llegó a su límite tras meses de precios récord y la exportación opera a pérdida por el atraso cambiario y el alza de costos operativos.
- Economía
- Mar 30, 2026
La industria frigorífica argentina atraviesa un escenario de extrema complejidad, caracterizado por un desequilibrio entre la oferta de hacienda, una demanda interna debilitada y costos crecientes que erosionan la competitividad. Según el análisis de Alfredo Cassani, CEO del Grupo Lequio, el sector se encuentra en una «tormenta perfecta» donde se combinan el freno del consumo y exportaciones con márgenes negativos.
El origen de la tensión se remonta a los meses de diciembre y enero, cuando un buen nivel de consumo coincidió con una menor disponibilidad de hacienda debido al bajo precio del maíz, que incentivó el engorde a corral y retrasó la faena. Esto disparó los precios del ganado a niveles récord, impactando directamente en las góndolas.
Sin embargo, la capacidad del bolsillo de los argentinos encontró un techo. «El consumo convalidó precios altos mientras pudo», explicó Cassani al analizar cómo el mercado comenzó a retraerse. Esta situación generó un desfasaje financiero peligroso para los eslabones intermedios de la cadena.
En ese sentido, el directivo advirtió que «con mercadería adquirida a valores elevados y una demanda que comenzó a retraerse, muchos actores del consumo quedaron financieramente expuestos». Este escenario ha provocado una ralentización en los pagos y un deterioro de los márgenes en las carnicerías y centros de distribución, forzando una corrección a la baja en el precio de la hacienda que aún resulta insuficiente para equilibrar el sistema.
Exportaciones en rojo y costos en alza
El frente externo no ofrece mejores noticias para las empresas del sector. Cassani reveló que el negocio exportador viene operando a pérdida desde diciembre. La principal causa es el desacople entre los valores de la hacienda local y los precios internacionales, agravado por una pérdida de competitividad cambiaria: mientras el dólar bajó un 5%, la inflación acumulada alcanzó el 9% en el mismo periodo.
«El dólar baja, pero los costos suben», resumió el CEO para graficar la pérdida de rentabilidad. Actualmente, el ganado argentino supera los 6 dólares por kilo, un valor elevado que dificulta la colocación de carne en el exterior en un contexto donde los precios internacionales empiezan a mostrar señales de moderación por tensiones geopolíticas.
A la ecuación se suman otros factores que «aprietan el cuello de la industria», como el aumento de los combustibles que encarece la logística y las demoras del Gobierno en el pago de reintegros de IVA, que se arrastran desde noviembre. «Es otro elemento que aprieta el cuello de la industria», sentenció el empresario.
El contraste con la producción primaria
En medio de este panorama crítico para los frigoríficos, Cassani señaló que el único eslabón con resultados positivos es el productor primario, quien ha registrado ganancias «extraordinarias» en los últimos meses. Según su visión, incluso con una baja adicional en el precio de la hacienda, los productores seguirían operando con buenos márgenes de rentabilidad, en contraste con la crisis que hoy golpea a la industria procesadora y exportadora.

