El consumo en los bares cayó más del 15% y comienzan los cierres
El sector gastronómico atraviesa una crisis generalizada que afecta tanto a bares tradicionales como a cafeterías de especialidad. La caída del consumo, la saturación del mercado y el aumento de costos han llevado al cierre de numerosos establecimientos gastronómicos.
- Economía
- Sep 1, 2025
La caída del consumo en los bares y cafeterías alcanzó cifras alarmantes, con una baja de entre un 15% y un 17% en las ventas en lo que va del año. Este descenso se refleja en una profunda reconfiguración del sector, que enfrenta una saturación de oferta y un cambio en las tendencias del consumidor, que llevó al cierre de bares emblemáticos. En Rosario, en agosto cerró el tradicional bar El Molino, y esta semana le sigue Pasaporte, el mítico local de la zona parisina, ubicado frente a la ex Aduana.
El panorama en el sector gastronómico es cada vez más complejo. A pesar del auge que vivieron las cafeterías de especialidad en los últimos años, la saturación del mercado, combinada con el aumento de los costos operativos, ha comenzado a mostrar signos de declive. A esto se le suma una crisis económica que golpea el poder adquisitivo de los consumidores, obligando a las familias a recortar gastos no esenciales y a los turistas a reducir sus visitas a la ciudad.
Según la Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC), las ventas en bares y cafeterías disminuyeron entre un 15% y un 17% respecto al mismo período del año pasado. El impacto de la crisis comenzó a sentirse con mayor intensidad desde marzo, sin que el consumo haya logrado repuntar desde entonces.
A pesar de que la caída en los restaurantes fue aún más pronunciada (alrededor del 30%), los bares tuvieron que enfrentar una combinación de factores que incluyen el exceso de oferta, el aumento de los costos de servicios y la falta de rentabilidad debido a la inflación.
En este contexto, el auge de las cafeterías de especialidad que llegaron a ser un fenómeno en muchas zonas porteñas parece haber tocado su pico. Durante el gobierno anterior las cafeterías vieron una rentabilidad alta, lo que permitió a los inversores recuperar su capital inicial en menos de un año, un plazo mucho más corto que en bares y restaurantes tradicionales, cuyo retorno de inversión es de entre 3 y 5 años. Sin embargo, la crisis económica redujo las ganancias y elevó significativamente los costos laborales y de servicios públicos, lo que golpea duramente la viabilidad del negocio.
A su vez, los bares tradicionales lograron mantenerse mejor, pero no quedaron exentos de la crisis generalizada. Las altas tasas de inflación y la volatilidad del mercado cambiario continúan afectando la capacidad de consumo, lo que llevó incluso a empresas de café de renombre a reportar una caída en sus ventas interanuales del 10%. Mientras tanto, los restaurantes enfrentan una crisis aún más profunda, con los consumidores optando por alternativas más económicas como bodegones y pizzerías.
Este panorama negativo no se limita a los bares y restaurantes. El sector panadero también sufrió una fuerte contracción, con el cierre de 14.000 panaderías en los últimos 18 meses, y más de 16.000 kioscos cerraron en el último año.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas de las pymes cayeron un 2% interanual en julio, reflejando el impacto de la incertidumbre económica y la falta de dinamismo en el consumo.
Además, el informe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC) indica que la incertidumbre en los mercados cambiario y financiero ha moderado el dinamismo del consumo, ya que los hogares prefieren postergar decisiones de gasto discrecional y priorizan el ahorro precautorio. Si esta tendencia continúa, la crisis podría profundizarse aún más en los próximos meses.

