El consumo en picada: cayó más del 3% en febrero y los supermercados fueron el sector más afectado
Los datos, relevados por la consultora Scentia, revelan la desigualdad social: mientras creció la venta de inmuebles y autos, se desplomó la compra en supermercados, autoservicios, almacenes, kioscos y farmacias.
- Economía
- Mar 26, 2026
El consumo masivo no repunta y en los dos primeros meses del año mostró caídas mensuales e interanuales. La consultora Scentia precisó que en febrero –en comparación con igual mes del 2025– las ventas cayeron un 3,4%, mientras que en relación a enero el desplome fue del 6,3%.
La misma consultora había señalado que en enero el consumo masivo había tenido una baja del 1,1% interanual y del 7% con respecto a diciembre. Así las cosas, los datos del primer bimestre del 2026 –los más bajos que se registraron desde 2024, tras un leve repunte durante el año pasado– preocupan a comerciantes y advierten por el deterioro salarial que afrontan los argentinos.
Según el relevamiento de Scentia, entre enero y febrero el consumo masivo acumuló una contracción del 2,1%. Un aspecto llamativo es que casi todos los canales de ventas –con excepción del comercio electrónico– mostraron números en rojo.
La situación más dramática se vivió en los supermercados: en febrero –y en comparación con el segundo mes del año pasado– las ventas se desplomaron un 5,9%. En los autoservicios independientes la baja interanual fue del 3,8% y en los mayoristas del 3,6%.
En las farmacias el consumo cayó un 2,9%; mientras que en los almacenes y kioscos –un rubro que había mostrado crecimiento en los últimos meses pero empezó a desplomarse en enero– la contracción interanual en febrero fue del 1,9%.
El comercio electrónico (también conocido como e-commerce) fue el único segmento que tuvo un crecimiento: en comparación con febrero de 2025, las transacciones crecieron un 26,5%. La diferencia de comportamiento también muestra cambios en los hábitos de consumo: los espacios tradicionales y físicos pierden asistentes, mientras crece el consumo a través de medios o canales digitales.
El buen desempeño del comercio electrónico se explica por el crecimiento en las ventas de alimentación (+35,9%), desayunos y meriendas (+34,4%), bebidas con alcohol (+33,7%), limpieza de ropa y hogar (+31,6%) y bebidas sin alcohol (+27,8%).
En la comparación mensual –es decir, en febrero con respecto a enero– las ventas en farmacias cayeron un 9,1%; las transacciones en autoservicios independientes bajaron 6,4%; en supermercados un 6,3%; en mayoristas un 5,8% en febrero; y en almacenes y kioscos la contracción fue del 6,2%. Pese a la suba interanual, el e-commerce retrocedió un 2,6% en la medición mensual.
Si bien algunas categorías mostraron un crecimiento en el consumo, las que mayor impacto tienen en supermercados y autoservicios tuvieron variaciones negativas: la venta de bebidas sin alcohol cayó 12,3%); los alimentos perecederos bajaron un 7,5%; las bebidas con alcohol un 7,4%; los productos de higiene y cosmética un 7%; los de desayuno y merienda un 3,7%; los de limpieza del hogar y ropa un 3,2%; y los bienes de alimentación tuvieron una contracción del 2,6%.
Solo en supermercados, en el primer bimestre la venta de bebidas sin alcohol se desplomó 11%, la de impulsivos cayó un 8,3%, perecederos un 7,2% e higiene y cosmética un 5,5%.
Desde la consultora alertaron que la evolución de precios fue un “factor relevante” en la caída de consumo, dado que la inflación registrada en los últimos meses impactó en el poder de compra de los consumidores, que con salarios que permanecieron prácticamente estáticos debieron cambiar sus hábitos de consumo y dejaron de comprar ciertos bienes.
La doctora en Desarrollo Económico y diputada nacional Julia Strada se hizo eco del informe y, a través de sus redes sociales, apuntó: “El nivel de consumo se ubica casi 13 puntos por debajo del promedio registrado en 2023. Las ventas en supermercados registran una caída de 10,3% y en mayoristas una retracción de 16% versus el promedio registrado entre enero del 2022 y noviembre del 2023”.
Y advirtió: “Milei festeja que el consumo privado haya crecido 7,9% interanual según las cuentas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El problema de mirar únicamente ese agregado es que oculta comportamientos muy distintos dentro del consumo. Por un lado, el aumento se explica en gran medida por la expansión en la compra de inmuebles, el turismo emisivo y la venta de autos, sectores asociados a los hogares de mayor poder adquisitivo. Las motos aparecen como una excepción, vinculadas a la búsqueda de un medio de transporte más económico y, en muchos casos, a su uso como herramienta de trabajo”.
“Por otro lado, los rubros de consumo masivo muestran fuertes retrocesos. Si se compara 2025 con 2023, las ventas en supermercados caen 19%, la indumentaria 24% y los autoservicios 13,5%. Son sectores directamente vinculados al consumo cotidiano de los hogares. El resultado es un patrón de consumo cada vez más desigual. Mientras algunos pocos rubros crecen, el consumo masivo continúa en retroceso, en un contexto en el que el aumento de los gastos fijos redujo de forma significativa la capacidad de compra de buena parte de los hogares”, concluyó la directora del Centro de Economía Política Argentina (Cepa).







