La empresa autopartista Viauro SA despidió a quince trabajadores y presentó la quiebra, en medio de la crisis económica y del derrumbe de ventas en el sector automotor, por lo que los 32 empleados que aún quedan en la planta temen el cierre definitivo.

Se trata de una pyme ubicada en la calle Intendente Ingeniero Carmona 2280, en la localidad bonaerense de Burzaco, que estaba dedicada a la fabricación de partes, piezas y accesorios para vehículos y sus motores.

La fábrica tenía 55 trabajadores a fines del año pasado pero ahora pasará a operar sólo con 32, dado que sus ventas se derrumbaron por la caída de la demanda de todo el sector automotor.

“Echaron a ocho compañeros hace dos meses y ahora echaron a otros 15. Y sigue la incertidumbre de no saber que va a pasar más adelante. Quedan 32 compañeros, pero la empresa ya presentó la quiebra”, explicó Hugo, uno de los operarios.

Industrias Viauro S.A es una empresa familiar con más de cuatro décadas de operaciones en la provincia de Buenos Aires, presidida por su propietario Serafín Bruno Rossi, de 76 años.

Los trabajadores le pidieron al Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires que interceda en una negociación con la compañía para intentar un acuerdo que garantice cierta estabilidad a los operarios que quedan en la planta de Burzaco.

No obstante, los trabajadores reconocen que el futuro no es alentador: “La gente no compra autos, entonces nadie vende. La gente apuesta a otras cosas que dejan más plata en vez de fabricar una rueda”, lamentó Hugo.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) informó este lunes que la utilización de la capacidad instalada en la industria en marzo cayó, en términos intearnuales, 9,1 puntos y se ubicó en un 57,7%. La industria automotriz es de los sectores más afectados, con apenas un 35% de utilización de su capacidad

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Los empleados despedidos tuvieron una reunión con los dueños de la fábrica, pero no lograron un acuerdo: los directivos de la autopartista afirman que no tienen dinero para pagar los sueldos dado que no registran ventas suficientes.

“No son 15 despidos. Son 15 familias que se quedan en la calle, que tienen cuentas, que pidieron créditos para tener su vivienda.

Echaron a un compañero que tiene un hijo discapacitado”, relató el delegado.