MARTES, 14 DE JUL.

Panaderías de Buenos Aries en crisis: registran una caída de más del 60% en ventas

El sector asegura que el deterioro del poder adquisitivo modificó los hábitos de consumo y puso en jaque a cientos de comercios. También alertan por la pérdida de puestos de trabajo y el cierre de panaderías de barrio.

Las panaderías atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. Representantes del sector advirtieron que, en apenas un año y medio, las ventas de pan se redujeron un 60%, mientras que las de facturas registraron una caída cercana al 85%, como consecuencia de la pérdida del poder adquisitivo de los consumidores y el incremento de los costos de producción.

El secretario general de la Unión de Personal de Panaderías y Afines, Daniel Rodríguez, sostuvo que el principal problema es que «la plata no está alcanzando», una situación que modificó por completo la forma de comprar de los clientes.

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«Antes se vendía un kilo de pan y dos docenas de facturas. Hoy se vende por unidades o $2.000 de pan. Se llevan dos flautitas, o lo justo», explicó el dirigente, al describir el cambio en los hábitos de consumo. Según indicó, el kilo de pan ronda actualmente los $5.000 en la Ciudad de Buenos Aires, un valor que obliga a muchas familias a reducir sus compras al mínimo indispensable.

La crisis no solo golpea las ventas, sino también la estructura del negocio. Rodríguez señaló que las panaderías tradicionales deben afrontar alquileres elevados, aumentos en las tarifas de luz y gas y el encarecimiento de las materias primas, mientras enfrentan la competencia del pan industrializado que comercializan los supermercados a precios más bajos.

«Muchas panaderías de barrio se pierden, empiezan a cerrar», advirtió el referente gremial, quien explicó que, en muchos casos, los propietarios optan por vender los inmuebles o destinarlos a otros emprendimientos más rentables.

Cambios para reducir costos

Frente a este escenario, numerosos comercios comenzaron a modificar sus procesos de producción para abaratar gastos. Rodríguez señaló que una gran parte de las facturas ya no se elabora con manteca sino con margarina y que también se reemplazaron insumos tradicionales, como la levadura fresca y los huevos, por alternativas más económicas.

«El 70% de las facturas se hacen con margarina, no con manteca», indicó, aunque aclaró que quienes continúan utilizando manteca trasladan ese mayor costo al precio final del producto.

Menos empleo y mayor precarización

La caída de la actividad también impactó en el empleo. Desde el gremio explicaron que las vacantes que se generan ya no se cubren y que muchos establecimientos continúan funcionando con menos personal.

«Una panadería que tenía 12 empleados hoy tiene nueve. Los mismos trabajadores se tienen que reubicar y hacer otras tareas», afirmó Rodríguez, quien agregó que muchos panaderos buscan complementar sus ingresos trabajando como choferes de aplicaciones o repartidores fuera de su jornada laboral.

En cuanto a los salarios, detalló que un aprendiz percibe alrededor de $1 millón mensuales, un ayudante unos $1,2 millones y un oficial panadero cerca de $1,4 millones, aunque consideró que esos ingresos muchas veces no alcanzan para sostener a una familia.

Finalmente, el dirigente trazó un panorama preocupante para el sector y aseguró que la actividad atraviesa un proceso de creciente precarización. «Nos estamos acercando a la orilla de 2001. Estoy viendo que se está precarizando cada vez más el empleo», concluyó.

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