“Está todo mal”: trabajadores de la Algodonera Avellaneda aún no saben si la empresa abrirá el lunes
La planta permanece cerrada desde el lunes 29 de septiembre, dado que no hay pedido de ventas. Si bien la empresa se comprometió a pagar la totalidad de la quincena, los trabajadores aún desconocen si a inicios de la semana que viene se retomará la producción y se pagarán los sueldos.
- Gremiales
- Por Elisa Soldano
- Oct 2, 2025
La Algodonera Avellaneda –que pese a su nombre está ubicada en el parque industrial de Reconquista, en el noreste santafesino– volvió a ser noticia a inicio de semana: por falta de ventas, la fábrica de hilos y telas, que pertenece al Grupo Vicentin, cerró sus puertas hasta este sábado 4 de octubre. Sin embargo, los trabajadores aún no saben si a partir del lunes 6 habrá materias primas para retomar la producción, aunque la empresa se comprometió a abonar la totalidad de los salarios de la quincena pese al parate.
En diálogo con Conclusión, el secretario general del Sindicato de Textiles delegación Reconquista, Juan Carlos Bandeo, señaló que la “situación está muy complicada” para la industria argentina: “El sector textil está trabajando al 30% o 40% de su capacidad productiva. Por las importaciones no hay venta y hay mucho stock”.
El dirigente gremial manifestó que el problema en la Algodonera Avellaneda comenzó en agosto del año pasado, cuando la empresa presentó un “plan de crisis de emergencia” que obligó a que los trabajadores presten servicios en “turnos rotativos de seis horas”, cobrando un 75% de su sueldo. No obstante, recién en septiembre se envió la documentación pertinente al Ministerio de Trabajo.
“La empresa dijo que con la plata que ahorraban en aportes y contribuciones iban a ir pagando deuda. En noviembre volvimos a retomar horarios normales, trabajamos en turnos de ocho horas de lunes a viernes, y los sábados por la mañana. De cuatro turnos se hicieron tres, para que más o menos la gente gane el 95% de su sueldo. Ahí es donde entraron a trabajar con la empresa la Unión Agrícola de Avellaneda (UAA) y Buyatti. Estos fasoneros trabajaron hasta marzo, pero por todo lo que está pasando no podían vender stocks”, reseñó Bandeo.
Con la salida de la UAA y Buyatti, en marzo ingresó otro fasonero de Buenos Aires, pero la producción bajó considerablemente: en el segundo semestre del año pasado la elaboración mensual rondó los 450.000 y 600.000 kilos, para desplomarse a 200.000 o 250.000 en los primeros meses de este año. Las cifras, en tanto, distan bastante de las ideales, dado que para mantener a los 350 operarios la planta necesita fabricar entre 800.000 y un millón de kilos por mes.
“En los últimos dos meses se vendieron 200.000 y 150.000 kilos, era poco para mantener al personal. Paralelamente, la empresa empezó a flaquear con el pago de la quincena, que era abonado en dos cuotas. Ahora, la quincena que cerró el 19 de septiembre se cobró completa, porque el fasonero liquidó por adelantado lo que tenía que pagarle a la empresa, así que no nos deben nada”, comentó el referente gremial.
Y adelantó: “Este 3 de octubre tenemos una audiencia con el juez (Fabián) Lorenzini, porque esta fábrica, aparte de ser garantía del Grupo Vicentin, está concursada. El próximo 6 es la fecha de pago de fin de mes. Vamos a preguntarle al magistrado si el lunes tenemos garantizado entrar a trabajar y cobrar la quincena”.
Al ser consultado sobre cómo se vive la situación en el seno de los trabajadores, el referente textil manifestó: “Hacemos asambleas casi todas las semanas y notamos que está todo mal. Los operarios están decaídos, nunca se pensó que esta empresa iba a llegar a esto. Si esta fábrica cierra, una persona que tiene 40 o 45… ¿dónde consiguen trabajo con esa edad? Están muy preocupados, la mayoría de la gente alquila y no tiene para pagar, no hay palabras para explicar la situación. A veces dan ganas de llorar cuando habás con la gente, todos plantean problemas distintos y no tenemos solución”.
En la primera quincena de julio, la Algodonera Avellaneda despidió a unos 25 trabajadores quincenales, que tenían contratos de seis meses o estaban cubriendo vacaciones, y les abonó las correspondientes indemnizaciones. En los primeros días de agosto la medida se repitió con otros veinte operarios con varios años de antigüedad –algunos llegaban a los treinta–, quienes eran representados por el Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (Setia).
Bandeo precisó que en las últimas semanas no hubo nuevas desvinculaciones, aunque siguen abiertos los retiros voluntarios: “Como está concursada, quienes suscriban a este acuerdo sólo reciben el 50% de la indemnización y en cuotas. Había unos cuantos anotados, pero no sé si legaron a hacer el trámite”.
Una semana cerrada
El pasado viernes 26 de septiembre la empresa informó, mediante un cartel colocado en la planta, que al no haber pedidos y, por ende, no disponer de materia prima, no iba a haber actividades entre el lunes 29 y el sábado 4 de octubre. Por lo tanto, los operarios no concurrieron a trabajar durante toda esta semana, mientras que aún es incierto si las actividades se retomarán la semana que viene.
“Ante ese panorama, el pasado lunes convocamos a que todos los trabajadores vayan a la planta a las 6 de la mañana, porque queríamos entrar a trabajar. Además, el aviso de la empresa no nos garantizaba el cobro de esta semana. Como la fábrica no estaba abierta, fuimos a hacer la exposición a la policía de que encontramos el portón cerrado. Un rato después la firma presentó en el Ministerio de Trabajo de Reconquista un escrito, pero no aclaraba quién se hacía responsable de los salarios, entonces hicimos una contranota donde pedimos que digan si iban a pagar. Poco antes del mediodía se nos informó que nos iban a abonar toda la quincena, que finalizó este miércoles y se debería pagar el lunes 6. Es decir, el cierre no va a repercutir en los salarios de los trabajadores”, detalló Bandeo.
Y añadió: “Cuando el fasonero tenía pedidos, ponía fibra y se producía, capaz trabajábamos diez o quince días y estábamos parados tres o cuatro jornadas hasta que volvía a entrar fibra, pero el parate nunca se extendió tanto como ahora. Jamás pasó esto de que dieran un informe para que los trabajadores nos vayamos a nuestra casa”.
El referente textil también mencionó que la algodonera tiene una deuda millonaria con la Empresa Provincial de la Energía (EPE) y apuntó contra la administración de la firma: “Se tienen que hacer responsables de lo que hicieron, la gente no tiene la culpa. Queremos que aseguren nuestros puestos de trabajado. Además, los fasoneros ya no confían en la empresa, nadie quiere trabajar con ellos porque perdieron credibilidad”.
Bandeo precisó que tiene conversaciones a diario con el ministro de Trabajo de Santa Fe, Roald “Coco” Báscolo, pero deslizó que la solución sólo está en manos de la empresa: “Me pidieron que la semana que viene vaya a la Cámara de Diputados, voy a ir, pero la solución no viene de la política, sino que depende de lo que quiera hacer la firma”.


