MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Estados Unidos: limitan actividad en aeropuertos por falta de controladores, que no cobran hace un mes

Hace años que los controladores aéreos de Estados Unidos piden que se incorpore personal para hacer frente a la demanda. Ahora, la escasez quedó expuesta y se vio agravada por el ausentismo, la fatiga y el estrés de quienes trabajan durante seis días, con turnos de hasta diez horas y, para colmo, sin cobrar.

 

El sistema de tráfico aéreo de Estados Unidos está en crisis: a raíz del cierre del Gobierno Federal (Shutdown), hay cerca de 13.000 controladores que hace más de un mes no reciben su salario, pero como son considerados “esenciales”, están obligados a seguir trabajando. Para garantizarse un ingreso, muchos de estos operadores debieron buscar otros empleos, lo que aumentó el ausentismo en los aeropuertos y, para aliviar la presión sobre ellos, se dispuso un recorte en la cantidad de vuelos que llegan y parten en el país norteamericano.

El 1 de octubre, el presidente estadounidense Donald Trump decidió cerrar el Gobierno dado que el Congreso no logró aprobar un presupuesto. Así las cosas, muchas instituciones públicas se quedaron sin fondos para funcionar y, por ende, no pudieron afrontar los salarios de sus trabajadores.

Hace años que los controladores aéreos de Estados Unidos piden que se contrate al menos 3.000 trabajadores para hacer frente a la demanda. Ahora, la situación quedó expuesta: la escasez personal en las torres de control se vio agravada por el ausentismo, la fatiga y el estrés de quienes trabajan durante seis días, con turnos de hasta diez horas y, para colmo, sin cobrar.

Ante la cada vez menor presencia de controladores, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) se vio obligada a reducir el 10% del tráfico aéreo en cuarenta de los aeropuertos más concurridos –como Newark, LaGuardia, Boston, Chicago O’Hare y los de las áreas de Los Ángeles y Dallas–, en un esfuerzo por mantener los estándares de seguridad y para aliviar la presión de los trabajadores.

No obstante, esto generó que miles de pasajeros se queden varados o con sus planes truncados. Además, la situación generó una ola de críticas y advertencias sobre la seguridad y el impacto económico.

El secretario de Transporte de Estados Unidos, Sean Duffy, advirtió que los problemas “solo van a empeorar” a medida que el shutdown se prolongue y los controladores pierdan un segundo cheque de pago completo, lo que podría llevar al cierre de ciertas zonas del espacio aéreo por falta de personal y generar un “caos masivo”.

La incertidumbre sobre cuándo terminarán las restricciones aéreas es total, ya que la FAA indicó que los recortes seguirán vigentes hasta que los indicadores de seguridad mejoren, incluso si se aprueba un acuerdo político en el Congreso.

¿Semana caótica?

El caos aéreo es un síntoma directo del pulso político en Washington que mantiene paralizado al Gobierno Federal. La falta de acuerdo para aprobar el presupuesto y poner fin al shutdown es el factor determinante.

La advertencia más grave del secretario Duffy es que el “caos masivo” podría llegar la próxima semana, coincidiendo con la pérdida de un segundo cheque de pago para los controladores. La presión financiera sobre este personal clave podría aumentar drásticamente el ausentismo, forzando cierres aún más amplios y demoras que superen las tres horas de forma generalizada en los principales aeropuertos.

Cada día de paralización representa millones de dólares en pérdidas para las aerolíneas y para el sector turístico en plena temporada alta de viajes (con el Día de los Veteranos y Acción de Gracias a la vuelta de la esquina).

Si no se alcanza un acuerdo en el Congreso para financiar las operaciones gubernamentales, el cierre se mantendrá, perpetuando la crisis en el aire. La solución depende directamente de que las partes políticas (el Congreso y el presidente, Donald Trump) cedan en sus negociaciones presupuestarias, un escenario que, hasta el momento, no muestra una pronta resolución.

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