MIéRCOLES, 10 DE JUN.

La inflación en Estados Unidos trepó al 4,2% en mayo y alcanzó el nivel más alto en tres años por el impacto de la crisis energética

El Índice de Precios al Consumidor registró una aceleración impulsada por el fuerte aumento del petróleo y los combustibles, en medio de la escalada del conflicto en Medio Oriente. La suba volvió a poner bajo presión a la Reserva Federal y abrió interrogantes sobre la evolución de las tasas de interés.

 

La inflación en Estados Unidos se aceleró al 4,2% interanual en mayo y alcanzó su nivel más alto de los últimos tres años, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía derivado del conflicto en Medio Oriente. Según informó la Oficina de Estadísticas Laborales estadounidense, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó cuatro décimas respecto de abril, cuando había registrado un 3,8%, consolidando una tendencia ascendente que reaviva las preocupaciones sobre la estabilidad de precios y el rumbo de la política monetaria.

El aumento estuvo estrechamente vinculado a la fuerte suba de los precios energéticos, que crecieron un 23,1% interanual durante mayo. Entre los incrementos más significativos se destacaron la nafta, con un alza del 40,5%, y el fuel oil, que escaló un 58,9% respecto del mismo período del año anterior. También incidieron los mayores costos de la electricidad, que avanzó un 5,9%, y del gas natural, con un incremento del 3%.

A nivel mensual, el IPC registró una variación del 0,5%, apenas por debajo del 0,6% observado en abril y en línea con las previsiones de los analistas. El índice energético aumentó un 3,9% en mayo y explicó más del 60% de la suba general del mes. Solo la nafta avanzó un 7%, mientras que la electricidad subió un 0,6% y el fuel oil un 3,8%. El gas, en tanto, mostró una leve caída del 0,5%.

La inflación subyacente que excluye los componentes más volátiles, como alimentos y energía, alcanzó el 2,9% interanual, una décima por encima del 2,8% registrado en abril. En la comparación mensual, este indicador avanzó un 0,2%, reflejando que las presiones inflacionarias más generalizadas continúan siendo moderadas.

Entre los rubros que más aumentaron durante mayo, fuera de alimentos y energía, sobresalieron las comunicaciones, las tarifas aéreas, la atención médica, el cuidado personal y las actividades recreativas. Por el contrario, se registraron descensos en los seguros de vehículos, el mobiliario y mantenimiento del hogar, así como en los precios de los automóviles nuevos.

En materia de vivienda, los costos aumentaron un 0,3% durante el mes, mientras que los alimentos exhibieron una suba del 0,2%. Los productos consumidos fuera del hogar avanzaron un 0,3%, mientras que los alimentos adquiridos para consumo doméstico se incrementaron un 0,1%.

El comportamiento de los precios volvió a reflejar el impacto del conflicto que involucra a Estados Unidos e Israel con Irán, especialmente por las dificultades en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa a nivel mundial. Las restricciones al tránsito marítimo elevaron la incertidumbre en los mercados energéticos y generaron nuevas presiones sobre el costo del crudo.

El economista Sung Won Sohn, profesor de finanzas y economía de la Universidad Loyola Marymount, señaló que «el 4,2% sigue siendo una cifra preocupantemente alta, pero la noticia más importante es que el aumento se concentró principalmente en la energía, especialmente en la gasolina, en lugar de extenderse ampliamente por toda la economía».

No obstante, especialistas advirtieron que todavía podrían sentirse nuevos efectos inflacionarios en los próximos meses. Diane Swonk, economista jefe de KPMG, sostuvo que «aún queda mucho impacto por llegar», al advertir que el aumento del costo de los fertilizantes, el combustible y las interrupciones en las cadenas de suministro podrían trasladarse a los precios de los alimentos y otros bienes durante 2027.

En este contexto, el foco de atención de los mercados se traslada nuevamente hacia la Reserva Federal. Tras la asunción de Kevin Warsh al frente del organismo, los analistas evalúan si el Banco Central estadounidense mantendrá las tasas de interés sin modificaciones o si, ante la persistencia de las presiones inflacionarias, optará por endurecer nuevamente su política monetaria.

Si bien los economistas descartan por ahora un escenario comparable al pico inflacionario del 9,1% alcanzado en 2022, estiman que el índice podría ubicarse entre el 4,5% y el 5% durante este año. «Puede que la inflación no empeore, pero se mantendrá algo elevada por el momento», afirmó Nancy Van Houten, economista principal para Estados Unidos de Oxford Economics. «Es posible que no se modere hasta el año que viene», concluyó.

Últimas Noticias