La desocupación juvenil duplica el promedio nacional y crece el trabajo por cuenta propia
La tasa de desempleo llegó al 17% entre las mujeres jóvenes y al 14% entre los varones durante el segundo trimestre de 2026, frente a un promedio general del 7,9%. Al mismo tiempo, el trabajo independiente representa cerca de una cuarta parte del empleo y concentra altos niveles de informalidad.
- Economía
- Sep 22, 2026
El mercado laboral argentino muestra mayores dificultades para los jóvenes y una expansión del trabajo por cuenta propia. Según los datos correspondientes al segundo trimestre de 2026, relevados por el INDEC, la desocupación general se ubicó en el 7,9%, mientras que entre los jóvenes alcanzó niveles prácticamente dos veces superiores: llegó al 17% entre las mujeres y al 14% entre los varones.
Las cifras reflejan las dificultades que enfrenta este sector de la población para ingresar al mercado laboral y, especialmente, para acceder a empleos registrados. La situación es más marcada entre las mujeres jóvenes, cuya tasa de desocupación alcanzó el 17%, frente al 14% registrado entre los varones.
El relevamiento del INDEC abarca más de 30 aglomerados urbanos del país y permite observar, además de los niveles de empleo y desempleo, cambios en la composición del mercado laboral.
Para quienes buscan su primera experiencia laboral, el acceso a puestos formales constituye uno de los principales desafíos. La falta de registración implica, entre otras consecuencias, quedar fuera de aportes jubilatorios, cobertura de salud, seguros y otras protecciones vinculadas tradicionalmente al empleo asalariado.
Otro de los datos destacados del relevamiento es el crecimiento del trabajo por cuenta propia. Los trabajadores independientes representan aproximadamente el 25% del total de ocupados y, durante el último año, cerca de 300.000 personas se incorporaron a esta modalidad.
El universo de trabajadores independientes reúne situaciones diferentes. Incluye tanto a profesionales, emprendedores y personas que eligen desarrollar una actividad autónoma como a quienes recurren al autoempleo ante las dificultades para conseguir un puesto asalariado formal.
El trabajo por cuenta propia fue, según los datos analizados, el segmento que mostró crecimiento en un contexto en el que el empleo privado registrado enfrenta dificultades para sostener una expansión continua.
Las nuevas formas de contratación, el desarrollo de plataformas digitales y los cambios tecnológicos también modificaron las formas en que una parte de la población genera sus ingresos.
El crecimiento del cuentapropismo también está acompañado por un elevado nivel de informalidad. Según los datos relevados, el 65% de los trabajadores por cuenta propia se encuentra en esa condición, mientras que entre los asalariados la proporción alcanza el 37,9%.
La falta de registración puede traducirse en ausencia de aportes jubilatorios, cobertura de salud, seguros y otras protecciones laborales.
Esta situación aparece con frecuencia en actividades como algunos oficios vinculados con la construcción y la electricidad, además de determinados emprendimientos gastronómicos. La rotación laboral también lleva a que algunos trabajadores alternen entre diferentes actividades o atraviesen períodos sin realizar aportes, aun cuando mantengan alguna fuente de ingresos.
A las dificultades de acceso al mercado laboral se suma otro fenómeno que comienza a modificar algunas tareas tradicionalmente asociadas con los primeros empleos: la incorporación de herramientas de inteligencia artificial.
Actividades como la redacción, la elaboración de informes, determinadas tareas administrativas y algunos trabajos de programación básica pueden ser parcialmente automatizados mediante estas tecnologías.
La analista María Migliore señaló que este proceso podría tener particular incidencia sobre los puestos iniciales, que históricamente funcionaron como una puerta de entrada al mercado laboral para muchos jóvenes.
El fenómeno no se limita a los empleos de menor calificación. También puede alcanzar a jóvenes con formación universitaria que buscan sus primeras experiencias profesionales.
Estos puestos suelen cumplir además una función de aprendizaje, permiten adquirir experiencia, conocer procesos internos y desarrollar capacidades antes de asumir mayores responsabilidades. La automatización de parte de esas tareas plantea, por lo tanto, interrogantes sobre cómo será el ingreso de las nuevas generaciones al mercado de trabajo.
Los datos muestran un escenario marcado por dos tendencias simultáneas: mayores dificultades para los jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral y un crecimiento del trabajo independiente.
A esto se suma la transformación tecnológica, que puede modificar algunas de las tareas tradicionalmente utilizadas como puerta de entrada al empleo.
El desafío no se limita entonces a generar nuevas oportunidades laborales, sino también a adaptar los mecanismos de protección social a trayectorias cada vez menos vinculadas con el empleo asalariado formal. La combinación de desempleo juvenil, cuentapropismo e informalidad plantea nuevas preguntas sobre la estabilidad de los ingresos, los aportes previsionales y el acceso a la cobertura social.

