JUEVES, 15 DE OCT.

La caída de la productividad laboral en Argentina limita las mejoras salariales

La producción por hora trabajada se ubica un 6% por debajo de los niveles de 2016, pese al aumento de las horas trabajadas y de los servicios de capital. Según un informe de IERAL, esta dinámica reduce el margen para incrementar los ingresos de manera sostenida sin elevar los costos por unidad producida.

La caída de la productividad laboral en la Argentina se consolida como uno de los principales obstáculos para sostener la recuperación de los salarios. Un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) advierte que, entre 2016 y 2025, la productividad laboral retrocedió un 6%, mientras que la producción creció apenas un 3%, frente a un aumento del 11% en las horas trabajadas y del 14% en los servicios de capital. Esta divergencia evidencia que la mayor utilización de recursos no se tradujo en un incremento proporcional de la producción, lo que limita las posibilidades de mejorar los ingresos sin presionar sobre los costos.

El estudio, elaborado por las investigadoras Laura Caullo y Guadalupe Galíndez sobre la base de datos de la Cuenta de Generación de Ingresos del INDEC, señala que la economía argentina necesita más trabajo para alcanzar niveles de producción similares a los de años anteriores. En ese sentido, las autoras sostienen que “sin mejoras sostenidas de la productividad laboral, resulta difícil sostener aumentos de salarios y mejoras duraderas de la competitividad”.

La evolución de los indicadores refleja una brecha entre los recursos utilizados y los resultados obtenidos. Mientras las horas trabajadas aumentaron un 11% y los servicios de capital avanzaron un 14% entre 2016 y 2025, la producción registró una expansión de apenas el 3%. De acuerdo con el análisis, esto demuestra que sumar trabajo y capital no alcanza si no se logra mejorar la eficiencia con la que se combinan esos factores.

En consecuencia, la menor productividad reduce el margen para otorgar aumentos salariales sin que se produzca un incremento de los costos por unidad producida. Cuando la producción no crece al mismo ritmo que los recursos empleados, las empresas enfrentan mayores dificultades para mejorar las remuneraciones de manera sostenida y mantener, al mismo tiempo, su competitividad.

El informe también identifica un deterioro de la productividad total de los factores (PTF), que cayó un 7% respecto de 2016. Este indicador mide la eficiencia con la que una economía combina el trabajo y el capital para generar bienes y servicios.

La evolución de la PTF refuerza el diagnóstico de que el problema no se limita a la cantidad de recursos disponibles, sino también a la capacidad de utilizarlos de manera más eficiente. La incorporación de tecnología, la innovación y las mejoras en los procesos productivos aparecen como elementos centrales para revertir esta tendencia.

Además, el estudio advierte que la recuperación de la productividad sigue siendo desigual entre las distintas actividades económicas. Según el relevamiento, “dos de cada tres horas trabajadas corresponden a actividades cuya productividad todavía no recuperó los niveles de 2023”, una señal de que las dificultades alcanzan a una proporción significativa del empleo.

Para revertir el retroceso, Caullo y Galíndez plantean la necesidad de impulsar mejoras sostenidas en la productividad total de los factores. Entre las herramientas señaladas figuran la incorporación de tecnología, la innovación y un marco regulatorio que acompañe la inversión y facilite el desarrollo de las actividades productivas.

El desafío consiste en generar condiciones para que las empresas puedan aprovechar mejor sus recursos y aumentar la producción sin depender exclusivamente de una mayor cantidad de horas trabajadas o de capital invertido. Una mejora de la eficiencia permitiría ampliar el margen para elevar los salarios, reducir las presiones sobre los costos y fortalecer la competitividad.

En ese marco, el informe concluye que el crecimiento sostenido de los ingresos requiere una economía capaz de producir más con los recursos disponibles. Sin una recuperación de la productividad, las mejoras salariales enfrentan límites estructurales; con avances en eficiencia, tecnología e inversión, en cambio, se amplían las posibilidades de compatibilizar mayores remuneraciones con una producción más competitiva.

Últimas Noticias