VIERNES, 30 DE OCT.

Paro portuario global: trabajadores de Europa y otros países frenan actividades contra el envío de armas

La protesta se extendió este viernes desde Grecia hasta Francia, Italia, España, Turquía y Marruecos, con reclamos salariales, exigencias de seguridad y un rechazo frontal al traslado de material bélico por terminales marítimas. El impacto operativo todavía no está claro, pero ya hay advertencias por posibles demoras y congestión en puertos estratégicos.

 

Trabajadores portuarios de Europa y otros países iniciaron este viernes una serie de huelgas coordinadas para rechazar el envío de armas y reclamar mejoras de salarios y de condiciones laborales.

Los sindicatos de Francia, Italia, Grecia, España, Turquía y Marruecos lanzaron un llamado conjunto que también exige el fin de las guerras en Medio Oriente, incluida la de Gaza, y el cierre de la militarización de los puertos.

“Los puertos no deben utilizarse para el transporte de armas, municiones, equipo militar ni tropas”, dijeron en un comunicado, en el que sostuvieron: “¡Los estibadores no trabajan para la guerra!”

La protesta alcanzó a más de 100 puertos y dejó en evidencia un malestar que mezcla política internacional con reclamos laborales concretos.

En Grecia, el sindicato Enedep convocó a un paro en El Pireo, el mayor puerto del país.

Al mismo tiempo, en varios puntos seguían barcos amarrados por otra huelga de marineros que pedía mejores salarios, condiciones de trabajo y más seguridad.

En Italia, la Unione Sindacale di Base anunció movilizaciones en Génova, Trieste y Gioia Tauro, en paralelo con una huelga general nacional contra el alto costo de vida, los bajos sueldos y el gasto militar.

En Francia, la federación CGT de puertos y muelles llamó a un paro de un día en Le Havre, Marsella, Dunkerque y Rouen para rechazar la militarización de las instalaciones portuarias y cuestionar el presupuesto del Gobierno.

La magnitud real del trastorno todavía no está clara. La empresa C.H. Robinson advirtió a sus clientes que pueden producirse demoras y problemas operativos en los puertos participantes.

Aun así, los especialistas creen que el golpe sobre el comercio global será limitado.

Marcus Baker, de Marsh, señaló que una huelga de 24 horas difícilmente provoque una interrupción material, aunque sí puede afectar mercancías perecederas y envíos urgentes.

En tanto, Judah Levine de Freightos, advirtió que en puertos como Génova la congestión podría empeorar.

A la vez, el profesor de la Universidad de Texas, Ed Anderson, fue directo al subrayar que no espera escasez generalizada.

El catedrático dice que la protesta agrega ruido a una cadena de suministro que ya venía estresada por tensiones geopolíticas, clima adverso y trabas comerciales.

Y mientras en varios puertos sigue la pulseada entre sindicatos, gobiernos y operadores, la pregunta que queda flotando es cuánto más puede aguantar la logística internacional sin resentirse.

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