SáBADO, 07 DE NOV.

Pedro Sánchez busca capitalizar las derrotas de Trump y la victoria de Lula para frenar a la ultraderecha en España

El presidente español y candidato del PSOE a la reelección llamó a construir una mayoría amplia para impedir un gobierno del Partido Popular y Vox en los comicios generales del 29 de noviembre. En un acto en Tarragona, vinculó a la derecha española con Donald Trump, Javier Milei y Benjamin Netanyahu, y defendió su gestión con promesas de más derechos sociales, aumentos salariales y mejoras en las pensiones.

En plena campaña electoral, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, busca convertir las derrotas de Donald Trump en Estados Unidos y la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil en un impulso político para frenar a la ultraderecha. Durante un acto del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) realizado este sábado en Tarragona, llamó a construir una mayoría parlamentaria amplia para derrotar al Partido Popular (PP) y Vox en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre y garantizar la continuidad de su Gobierno por otros cuatro años.

Ante sus seguidores, Sánchez sostuvo que «también se desmoronará la ola de la ultraderecha, como se ha desmoronado en Estados Unidos y Brasil» y convocó a la movilización electoral para impedir un cambio de orientación política. En ese sentido, acusó al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al dirigente de Vox, Santiago Abascal, de proponer «un viaje al pasado».

«España necesita avance y la mejor receta contra la involución se llama movilización. Si votamos en masa, mandamos a casa a Feijóo y Abascal», afirmó el mandatario, que busca convertir la participación electoral en una herramienta central de su estrategia para retener el poder.

Por otra parte, el jefe del Ejecutivo buscó internacionalizar la disputa electoral y establecer una relación política entre el PP y Vox y los gobiernos y dirigentes de Donald Trump, Javier Milei y Benjamin Netanyahu.

«El 29-N les diremos con nuestro voto que España se gobierna desde España, no desde Washington, Argentina o Israel», manifestó Sánchez, al cuestionar lo que considera una alineación de la derecha española con referentes internacionales de la ultraderecha.

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Asimismo, reivindicó su posición frente a los conflictos internacionales y se presentó como «el faro contra la guerra de Irán o el genocidio de Gaza». También recordó sus diferencias con Trump respecto del gasto militar y rechazó la posibilidad de que España destine el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) a Defensa.

«Le dijimos a Trump y a los señores de la guerra que no íbamos a gastar el 5% del PIB en Defensa y ahora le diremos con nuestro voto que no vamos a ser el patio trasero de la internacional ultraderechista», expresó.

En materia social, Sánchez advirtió sobre posibles cambios en derechos conquistados si el PP y Vox llegan al Gobierno. En particular, sostuvo que ambos partidos podrían revisar las legislaciones sobre el aborto y la eutanasia.

Frente a ese escenario, prometió profundizar las políticas sociales si consigue la reelección. Entre sus principales compromisos mencionó blindar el derecho al aborto en la Constitución, impulsar nuevas subas del salario mínimo y garantizar una mayor revalorización de las pensiones.

Además, reivindicó su identidad política frente a las críticas de sus adversarios y afirmó: «Destruyeron la democracia en nuestro país, así que, si nos llaman zurdos, muy orgullosos de ser zurdos».

De esta manera, el candidato socialista buscó instalar una confrontación electoral centrada en dos modelos políticos, por un lado, la continuidad de su agenda de derechos sociales y, por otro, el programa que atribuye a una eventual gestión conjunta del PP y Vox.

Durante el acto también hubo referencias al accidente ferroviario ocurrido en Urda, que dejó 69 víctimas fatales. Sin embargo, Sánchez abordó el tema brevemente y responsabilizó al Partido Popular por la falta de inversiones suficientes para el mantenimiento de la red ferroviaria durante sus anteriores gestiones.

En ese sentido, sostuvo que «se han tardado 15 años en revertir los recortes en materia ferroviaria» y defendió la necesidad de fortalecer los servicios públicos en lugar de reducir sus recursos.

«Necesitamos reforzar los servicios y no recortarlos. De eso también van las elecciones del 29-N», afirmó el presidente, al incorporar la infraestructura ferroviaria y las políticas de inversión estatal a la discusión electoral.

El presidente de la Generalitat de Cataluña, Salvador Illa, fue el encargado de abrir el acto y respaldó el planteo de Sánchez. Aprovechando la realización del encuentro en Tarragona, cuestionó el acuerdo entre el Partido Popular y Vox para retirar candidaturas al Senado en determinadas provincias.

Illa señaló que Tarragona es una de las tres provincias, junto con Girona y Guipúzcoa, donde el PP retiró su candidato al Senado en virtud del entendimiento con Vox para disputar el control de la Cámara Alta.

En ese contexto, el dirigente socialista catalán afirmó que «Tarragona es el kilómetro cero de la rendición del PP a Vox» y sostuvo que Cataluña tendrá un papel decisivo en el resultado electoral.

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Con la mirada puesta en las elecciones generales del 29 de noviembre, Sánchez busca convertir la confrontación entre los proyectos políticos en el principal eje de la campaña. Su estrategia apunta a vincular a la derecha española con los referentes internacionales de la ultraderecha y presentar la continuidad del PSOE como una defensa de los derechos sociales, los servicios públicos y la autonomía política de España.

Mientras tanto, el PP y Vox aparecen en el centro de sus cuestionamientos, en una disputa que también incorpora la política exterior, el gasto en Defensa, las pensiones, los salarios y los derechos individuales.

La campaña española entra así en una etapa de fuerte confrontación política, con Sánchez intentando trasladar al escenario nacional el debate internacional sobre el avance de la ultraderecha y convocando a una mayoría electoral que le permita continuar en La Moncloa.

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