Trump ante la ONU: soberanía nacional, cuestionamiento al organismo y poder estadounidense
El presidente estadounidense cuestionó a Naciones Unidas, defendió las fronteras nacionales y atacó políticas migratorias y climáticas. Al mismo tiempo, reivindicó la capacidad militar y económica de Washington para imponer condiciones a otros países.
- Internacionales
- Sep 22, 2026
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a utilizar la Asamblea General de Naciones Unidas para defender una concepción basada en la soberanía de los Estados y el rechazo a lo que identifica como “globalismo”.
Pero su discurso dejó expuesta una paradoja: Estados Unidos reivindica el derecho de cada nación a defender sus intereses mientras pretende conservar una capacidad decisiva para condicionar las decisiones de los demás.
La idea no es nueva en el mandatario norteamericano, en su discurso ante la ONU de 2018 había sido explícito: “Estados Unidos siempre elegirá la independencia y la cooperación por sobre la gobernanza global”, y agregó: “Rechazamos la ideología del globalismo y abrazamos la doctrina del patriotismo”.
Ese principio volvió a aparecer ahora acompañado por una demostración concreta de poder. Trump defendió las acciones militares de su administración y, frente a Irán, planteó una disyuntiva extrema: “¿Se hará un acuerdo con Irán (…) o aniquilo la República Islámica?”.
Reuters señaló esta amenaza como uno de los principales elementos de su discurso.
La inteligencia artificial fue otro de los puntos que marcaron su concepción del nuevo orden. Trump rechazó nuevas regulaciones y afirmó que no va a “frenar el crecimiento” de una tecnología que, según dijo, será más importante que la Revolución Industrial.
Incluso anunció que los documentos oficiales estadounidenses comenzarán a denominarla “superinteligencia” en lugar de inteligencia artificial.
Reuters señaló que el presidente dejó abierta la posibilidad de que el Departamento de Justicia intervenga si considera necesario controlar al sector.
En otro orden, también reclamó mayores presiones sobre Rusia y cuestionó a los países que continúan comprando su petróleo, entre ellos China e India.
El planteo vuelve a colocar en el centro la disputa entre soberanismo y globalismo.
Mientras Trump sostiene que cada país debe recuperar el control sobre sus fronteras, economía y decisiones políticas, Washington utiliza su peso militar, económico y diplomático para intentar imponer determinadas condiciones fuera de sus fronteras.
El contraste quedó expuesto también en el discurso del secretario general de la ONU, António Guterres, quien advirtió que “el poder militar por sí solo no puede garantizar la paz” y que el poder económico tampoco puede garantizar la estabilidad.
China promueve, en cambio, la idea de un mundo multipolar, mientras Rusia cuestiona el predominio estadounidense y Europa intenta preservar su alianza con Washington.
La paradoja queda así planteada: el rechazo al globalismo no necesariamente implica abandonar la pretensión de poder global.
Puede significar, en cambio, un sistema en el que las grandes potencias defiendan con mayor intensidad sus intereses nacionales y utilicen su poder para imponerlos más allá de sus fronteras.

