MARTES, 11 DE AGO.

El presidente de la Cámara de Comercio dijo que “en los sectores de consumo masivo hay caídas de hasta el 7%”

El titular del organismo, Mario Grinman, observó: “La gente primero paga la luz, el gas, el transporte o la prepaga y después decide si compra ropa o consume otros bienes. Eso naturalmente contrae el consumo”.

 

El presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Mario Grinman, afirmó que el consumo masivo afronta una retracción de entre el 5% y el 7% explicada, en buena parte, por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. Además, detalló que esta situación cambió los hábitos de compra y los ciudadanos primero cubren los gastos esenciales –como alquiler, pago de impuestos, servicios y alimentos– y, si sobra algo, evalúan adquirir otros tipos de bienes como indumentaria o calzado.

En diálogo con la agencia Noticias Argentinas, el dirigente empresarial dijo que la situación de los comercios y servicios es “muy heterogénea”: “Hay sectores que están con muchos problemas, otros no tanto, y otros que están bien. La Argentina viene de muchos años de políticas económicas equivocadas que nos llevaron a esta situación. En los sectores de consumo masivo hay caídas interanuales del 4%, 6% o hasta el 7%, mientras que otros muestran bajas menores. El consumo depende mucho del poder adquisitivo y hoy el salario real todavía está alrededor de un 10% por debajo de la inflación. Además, la gente debe destinar una mayor parte de sus ingresos a pagar tarifas que se están normalizando después de muchos años de subsidios”.

“Antes de comprar una prenda de vestir o cambiar algún bien para el hogar –remarcó– el consumidor cumple con los gastos esenciales. Primero paga la luz, el gas, el transporte o la prepaga y después decide si compra ropa o consume otros bienes. Eso naturalmente contrae el consumo. Si una persona tiene que elegir entre pagar la luz o renovar una prenda de vestir, primero paga la luz. Si puede ahorrar en alimentos, compra segundas marcas. Hay gente que no llega a fin de mes y eso es una realidad. Pero también creo que es una situación que, gradualmente, se va a ir corrigiendo a medida que mejoren los salarios y aumente la actividad económica. Estoy absolutamente convencido de que esto se va a solucionar”.

El referente de la CAC enumeró que cayó el consumo en supermercados, en indumentaria y otros rubros vinculados al consumo masivo, mientras que los autos eléctricos tuvieron un buen desempeño, impulsado por la financiación y beneficios impositivos. “Muchas veces se dice que la caída del consumo tiene que ver con las importaciones, pero no es cierto. El problema principal sigue siendo el poder adquisitivo”, ahondó.

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Al ser consultado por la periodista Rocío Kalenok por los desafíos que afronta el sector, Grinman observó: “Lo principal es entender que no existen soluciones mágicas. Es fácil decirlo desde este lado, porque el que no llega a fin de mes y tiene hambre la pasa mal. Argentina vivió muchos años en una especie de isla de la fantasía, donde parecía que todo era barato porque había tarifas y transporte subsidiado y emisión permanente para sostener ese esquema. Eso terminó generando inflación, que siempre perjudica más a quienes menos tienen. El desafío hoy es atravesar este proceso entendiendo que no hay nada sin sacrificio”.

Mario Grinman, presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC).

“Además, Argentina siempre tuvo otro problema como la falta de dólares genuinos. El 80% de lo que importamos son insumos imprescindibles para producir. Una caja de jugo puede estar hecha en Argentina, pero el conservante es importado, el colorante es importado, muchas veces hasta el envase es importado. Lo mismo pasa con la ropa, con la industria y con prácticamente cualquier actividad. Por eso digo que la integración al mundo es imprescindible. Ningún país produce absolutamente todo lo que necesita. Hoy Argentina está empezando a cambiar esa realidad”, completó.

El titular de la Cámara de Comercio aseguró que las empresas argentinas son competitivas, pero reconoció que el problema aparece cuando el producto sale de la fábrica: “La presión tributaria, la logística, la infraestructura y los costos hacen muy difícil competir con otros países. Hay que hacer una limpieza de impuestos inútiles y bajar gradualmente la presión tributaria. Hoy un flete desde Salta hasta Buenos Aires puede costar más que enviar esa misma mercadería a Ámsterdam”.

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En relación al futuro económico, Grinman analizó: “Cuando un país genera muchas divisas, se vuelve más caro en dólares. El problema sería que el país se encarezca y los salarios sigan siendo bajos. Si, en cambio, aumentan los ingresos de la gente, bajan los impuestos y mejora el acceso al crédito, la situación es completamente distinta. Lo importante es que el poder adquisitivo también crezca. Hoy muchas familias todavía no llegan a fin de mes porque los salarios vienen de perder mucho contra la inflación. Pero si el ingreso de divisas permite bajar impuestos, atraer inversiones y mejorar la productividad, eso termina reflejándose también en los salarios. Hoy tenemos un círculo vicioso. Las empresas venden menos porque cayó el consumo y no pueden pagar mejores salarios. Al mismo tiempo, el consumo no se recupera porque los salarios todavía no alcanzan. Ese círculo solo se rompe con crecimiento, inversión y generación genuina de divisas. La CAC viene planteando desde hace años la necesidad de modernizar la legislación laboral”.

Al respecto, apuntó: “Siempre dijimos que una reforma laboral, por sí sola, no genera empleo. El empleo aparece cuando las empresas venden más, invierten más y la economía crece. No hay una ley que, por sí misma, cree puestos de trabajo”.

Para cerrar, el empresario habló del comercio ilícito: “Argentina tiene un gravísimo problema de contrabando. Estimamos que uno de cada tres celulares que se venden en el país ingresó de manera ilegal. Lo mismo ocurre con cigarrillos, bebidas, ropa y muchos otros productos. Todo eso representa una pérdida para el Estado cercana a los 2.500 millones de dólares anuales. Los organismos de control tienen que fortalecer la fiscalización y verificar el origen de la mercadería. No hablamos del turista que trae un teléfono del exterior para uso personal, sino del ingreso masivo de productos que luego se comercializan ilegalmente”.

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