MIéRCOLES, 03 DE JUN.

¿Estafa o mala praxis?: Caputo y un puñado de exportadoras en la mira tras el esquema fugaz de retenciones cero

El descontento en el sector agropecuario es casi unánime, el Gobierno enojó hasta a sus propios aliados y sembró dudas en torno a las razones que impulsaron la medida.

 

El esquema de retenciones cero culminó en menos de tres días y dejó una ola de sospechas. Las pocas certezas que quedaron sobre la mesa exponen perjuicios para el fisco argentino y los productores, pero también un listado acotado de ganadores. Las grandes exportadoras aprovecharon que la medida no disponía límites ni condicionamientos y declararon que venderán por 7.000 millones de dólares, aun sin disponer del stock para hacerlo.

¿Cuál fue el procedimiento?

Habitualmente, las exportadoras son las que pagan las retenciones. Entonces, al momento de comprarle al productor los granos, del precio le descuentan lo que ya pagaron en concepto de retenciones. Hasta la semana pasada fue así.

El lunes, a las 7.51 de la mañana, el vocero presidencial Manuel Adorni comunicó el inicio de un régimen de retenciones cero -que funcionaría hasta el 31 de octubre como plazo límite o hasta que se alcance el tope de 7.000 millones de dólares de liquidación de exportaciones-.

El proceso de exportación se efectúa de la siguiente forma: las grandes cerealeras tienen que emitir una Declaración Jurada de Venta al Exterior (DJVE) en la que informan qué es lo que van a exportar (por ejemplo, tantos millones de tal grano o subproducto) y, en función de la cotización de eso, ingresar los dólares. Para esto último existe un plazo (no para hacer efectiva la venta, sino para poner el dinero), que en el decreto que instrumentó el esquema de retenciones cero se fijó de tres días. Por lo tanto, desde el momento en el que dijeron ‘voy a vender tantos granos’, tienen tres días para ingresar los dólares. Cabe reiterar que eso no significa que tengan los granos para vender, sino que tienen los dólares para liquidar en el mercado único de cambios en ese plazo, y de ahí se dispara uno de los ejes de los cuestionamientos.

Según los datos oficiales del Ministerio de Economía, un puñado de grandes exportadoras, entre las que destacan Bunge, Viterra, Cargill, Dreyfuss, Cofco, Molinos Agro y Aceitera General Deheza, entre otras pocas, corrieron a declarar en menos de 72 horas que venderían por 7.000 millones de dólares, aprovechando que sobre ese monto no pagarán retenciones. Por esto último se ahorrarían aproximadamente 1.500 millones de dólares -que son los que el Estado dejará de recaudar por esta medida-.

Pero el haber llegado al tope de 7.000 millones de dólares hizo que el esquema de retenciones cero quede sin efecto este jueves, apenas 72 horas después de haber iniciado la medida. Entonces, cuando mañana un productor le venda nuevamente sus granos a las exportadoras, éstas le van a descontar como siempre las retenciones al precio que le paguen, porque está de nuevo en vigencia.

En ese contexto, los productores no reciben nada y todo el beneficio va para las exportadoras, cuya espalda económica les permite liquidar -en el plazo acotado que fijó el decreto- el dinero de las ventas que declararon, a la vez que el Estado deja de recaudar esos 1.500 millones de dólares.

Un puñado de beneficiados y un alud de descontentos

El periodista especializado en agro, Matías Longoni, analizó la aplicación de la medida y fue tajante al afirmar que «los productores no pudieron aprovechar nada», porque «todavía estaban viendo qué pasaba» y «los exportadores agotaron el cupo de declaraciones de venta», que «serán aproximadamente 15 millones de toneladas, sobre todo de soja, la que se podrá exportar sin retenciones en los próximos meses».

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«Economía permitió que se anotaran DJVE (exportaciones) a diestra y siniestra, sin ningún límite ni condición. Y las exportadoras vieron la posibilidad que les habilitaron los tipos engreídos como (el ministro Luis) Caputo o (el titular de Arca) Juan Pazo, que creen sabérselas todas pero contra los operadores de una mesa de una cerealera son nenes de pecho, alumnos de primer grado. Dicho y hecho, las cerealeras no cometieron ningún delito. Se aprovecharon de la necesidad (y la imbecilidad) de los cráneos del Palacio de Hacienda. En dos días agotaron el cupo», expresó Longoni a través de su análisis en X.

La política implementada desde el Palacio de Hacienda no cierra. Los productores terminaron de agotar la fe que tenían en el Gobierno y los exportadores se quedaron la mayor parte de los 1.500 millones de dólares. La soja que compraron antes de esta semana ya la pagaron descontando retenciones y ahora la venderán sin pagarle al fisco. Incluso podría ser que la mayor parte de lo anotado en las Declaraciones Juradas de Venta al Exterior corresponda a mercadería que todavía tiene que comprar.

«Los libertarios tendieron el mantel para que las cerealeras se hagan un picnic, Caputo o es cómplice o es un boludo de novela», sintetizó Longoni. Es que el ministro no puso ninguna exigencia ni condicionamiento en el medio. Si ponía como requisito que solo podían anotarse las Declaraciones Juradas que acreditaran tener granos para efectivizar las ventas, la pérdida para el fisco hubiese estado, pero al menos los 1.500 millones se habrían repartido entre más actores.

El descontento en el sector agropecuario es casi unánime, el Gobierno enojó hasta a sus propios aliados y sembró dudas en torno a las razones que impulsaron la medida -ya de entrada entendida de carácter electoralista-.

“Desde nuestra entidad queremos expresar nuestra preocupación respecto a la aplicación del Decreto 682/2025. Si bien públicamente se presentó como una herramienta destinada a incentivar la liquidación del sector agropecuario en su conjunto, la realidad fue distinta: el cupo se agotó en muy pocas horas, concentrándose en manos de un grupo reducido de grandes exportadores”, expresó el titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino.

La presidenta de la Federación Agraria, Andrea Sarnari, también planteó que la forma en la que se completó el cupo total de exportaciones ratificó que solo se trató de una medida que buscó atender las necesidades del Gobierno y no las del sector productivo.

«Es una medida que está tomada sin pensar en el sector productivo ni en la actividad agropecuaria, sino que tiene un corte netamente económico por las necesidades que enfrenta el país», remarcó Sarnari en un comunicado distribuido a la prensa.

La Sociedad Rural de Rosario que conduce Soledad Aramendi se sumó a los rechazos y resaltó que la gran mayoría de los productores primarios y medianos quedó al margen de este beneficio.

«En lugar de ser un ‘guiño al campo’, la medida generó desequilibrios, exclusión y malestar en quienes sostienen la producción día a día», enfatizó la entidad, a través de un comunicado.

El listado completo de las Declaraciones Juradas de Ventas al Exterior puede consultarse en el siguiente link: Lista de DJVE

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