La canasta básica para una familia rosarina aumentó más de $60.000 en dos meses
Un rosario necesitó en agosto casi $430.000 para no ser pobre, mientras que la suma para una familia tipo ascendió a $1.275.857.
- Economía
- Sep 19, 2025
Un rosarino necesitó casi $430.000 para no ser pobre en agosto. El número se desprendió de un informe de la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), que detalló que los alimentos que más subieron en el octavo mes del año fueron verduras y hortalizas (16,3%), pan (6,1%) y frutas (4,5%).
Para cubrir la Canasta Básica Total (CBT), que delimita el nivel de pobreza, un rosarino necesitó en agosto $429.778. Esta variable aumentó un 1,8% con respecto a julio; mientras que en la comparación interanual el crecimiento fue del 11,4% y, en los primeros ocho meses del año, del 9,3%.
La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia, rondó en agosto los $154.505: la suba mensual fue del 1,2%; mientas que en la comparación interanual el incremento fue del 11,7% y, en los primeros ocho meses del año, del 10,2%.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) indicó que la inflación de agosto fue del 1,9%, mientras que en lo que va del año los precios acumularon un incremento del 19,5% y, en la comparación interanual, del 33,6%. Por lo tanto, ambas canastas se ubicaron por debajo de estas mediciones.
“En agosto el incremento de la Canasta Básica Alimentaria fue más moderado que el registrado en julio (4,5%), aunque refleja un nuevo aumento en los precios de los alimentos básicos. En términos interanuales, la variable mostró una suba del 10,2%, ubicándose por debajo de la variación de precios generales de la economía, lo que sugiere cierta estabilidad en los últimos doce meses”, alertó el informe.
En julio, la CBT para un adulto costó $422.219, mientras que en junio rondó los $408.480: en la comparación mensual se encareció $7.559, mientras que en los últimos dos meses el aumento fue de $21.298.
En el caso de una familia de referencia, compuesta por dos adultos y dos menores, en julio se requirieron $1.255.033 para no caer en la pobreza, mientras que en agosto el monto ascendió a $1.275.857, encareciéndose $20.824. Como en junio la CBT era de $1.214.741, el incremento bimestral ascendió a $61.116.
“El 30% de hogares del Gran Rosario está por debajo de la línea de pobreza”
En diálogo con Conclusión, la coordinadora Usina de Datos, Paula Durán, se refirió a algunos detalles del informe y apuntó que algunos bienes y servicios –puntualmente los que tienen que ver con la vivienda– aumentaron más que los alimentos y traicionaron al alza total de la CBT. Asimismo, alertó que también se observa un sostenido deterioro del poder adquisitivo.
La especialista recordó que estos números no representan el costo de vida –es decir, lo que se necesita para vivir cómodamente–, sino que se trata de umbrales mínimos: “Una persona o una familia que está por debajo de ese monto está en una situación crítica en relación a sus posibilidades de subsistencia”.
Asimismo, advirtió que algunas familias –como una integrada por una mujer con dos hijos– necesitó más de un millón de pesos para no ser pobre. En este sentido, observó que hay salarios promedio del sector registrado, como es el caso de la enseñanza, que están por debajo de estos números. Dicho de otra forma, hay hogares sostenidos por un solo trabajador, cuyo ingreso no alcanza para satisfacer necesidades básicas.
Al ser consultada sobre cuántos hogares están afectados por la pobreza en Rosario, Durán detalló: “Nos basamos en la Encuesta Permanente de Hogares y, para el primer trimestre, cerca de un 30% de hogares del Gran Rosario se encontraban por debajo de la línea de pobreza. Este número tuvo un ascenso muy fuerte a fines del 2023, principios del 2024, cuando se produjo un gran aumento de precios”.
Y añadió: “Entendemos que hay un deterioro de la situación ocupacional a partir de la pérdida del poder adquisitivo de los salarios, jubilaciones y pensiones, que conforman las principales fuentes de ingreso en la mayoría de los hogares”.
Por último explicó las posibles consecuencias que tendría en los precios internos el aumento del dólar: “Los bienes y servicios básicos, en especial de los alimentos, tienen una ligazón muy fuerte con esta divisa. Si se modifica el tipo de cambio el pan, los derivados de cereales y las carnes tenderían a subir sus precios, pero al mismo tiempo hay una situación limite en relación a la caída del consumo, por lo que los precios no se pueden mover demasiado”.
¿Cuánto aumentaron los alimentos en agosto?
El sector verdulería fue el que más incrementó sus precios en agosto. Con respecto a julio, las verduras y hortalizas tuvieron una suba del 16,3%, mientras que las frutas sufrieron un ajuste del 4,5%.
También hubo incrementos en el pan (6,1%), aceites y grasas (5,9%), azúcares y dulces (1,2%), bebidas y jugos (0,5%) y carnes (0,1%). Por el contrario, los cereales (-0,1%), los condimentos (-0,8%), los huevos (-13,3%), los lácteos (-0,1%), las legumbres (-7,9%) y las raíces y tubérculos (-21%) bajaron sus precios.
“El alza se concentró en las verduras, hortalizas y el pan, productos de consumo cotidiano que suelen tener un impacto mayor en el presupuesto de los hogares de menores ingresos. En contraposición, disminuyeron los precios de las raíces y tubérculos, huevos y legumbres, lo que suavizó el aumento total”, precisó el documento.
Un incremento que impactó en las familias
El relevamiento de la Usina de Datos contempla a cinco tipos de hogares. La situación que afrontan las diferentes familias varían según la cantidad de integrantes y las edades de los mismos, y depende, además, de si son propietarios de la vivienda en la que habitan o la alquilan.
El primer hogar estuvo integrado por un adulto de unos 40 años, propietario de la vivienda. Esta persona necesitó en agosto $154.505 para no ser indigente y $360.306 para no caer en la pobreza.
Una familia tipo, integrada por dos adultos y dos menores, que era propietaria del inmueble en el que residía, requirió $480.511 para cubrir la CBA y $1.275.857 para satisfacer sus necesidades básicas. “Estos valores se explican por el tamaño del hogar, aunque se ve moderado por la propiedad de la vivienda, que reduce el costo total”, detalló el informe.
El tercer hogar, integrado por una mujer adulta y dos hijos menores de edad, inquilinos, necesitó $335.276 para comprar alimentos y $1.039.496 para no ser pobre. “Esta situación pone en evidencia el peso que tienen tanto el costo habitacional como las vinculadas a las necesidades específicas de niños y niñas”, observaron desde la Usina de Datos.
Una familia integrada por una pareja de adultos mayores, ambos jubilados y propietarios, necesitó en agosto $231.758 para no ser indigente y $622.817 para afrontar sus necesidades básicas. Si bien la CBA considera menores requerimientos calóricos en este tramo etario, en estos hogares los gastos en salud adquieren un peso relativamente mayor respecto a otros grupos.
La última familia analizada, integrada por dos jóvenes inquilinos, necesitó $315.191 para no ser indigente y $977.725 para no caer en la pobreza. Estas cifras demuestran el impacto del alquiler en hogares pequeños.
La canasta básica para una familia rosarina aumentó más de $60.000 en dos meses by Conclusión TV




