SáBADO, 04 DE JUL.

Cambio asado por pata muslo: por primera vez en la historia, los argentinos consumen más pollo que carne vacuna 

En promedio, un argentino consumió 50 kilos de carne aviar al año, mientras que la ingesta de ganado bovino promedió los 47,5 kilos anuales.

 

Por primera vez en la historia argentina el pollo desplazó a los cortes vacunos y se convirtió en la proteína animal más consumida del país. En promedio, un ciudadano consumió 50 kilos de carne aviar al año, mientras que la ingesta de ganado bovino promedió los 47,5 kilos anuales.

El director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (Cepa), Carlos Sinesi, dialogó con Splendid AM 990 y observó que el crecimiento del pollo en la dieta de los argentinos fue consecuencia de múltiples factores. Si bien reconoció que el precio jugó un papel importante, afirmó que el cambio comenzó hace más de dos décadas: “Desde principios de los años 2000 empezamos un proceso de crecimiento muy fuerte. Pasamos de producir 700.000 toneladas a más de 2,5 millones y multiplicamos los mercados de exportación”.

También destacó que cambiaron las costumbres de los consumidores: “Antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad”.

Otro factor que llevó al mayor consumo de pollo fue la mayor facilidad para preparar o cocinar esta carne: “Llegás a tu casa –dijo Sinesi– cocinás una pechuga en cinco minutos y ya estás comiendo. Eso también ayudó muchísimo al crecimiento del consumo”.

Por otro lado, el empresario destacó que “desde hace un par de meses” Argentina está libre de influenza aviar: “Estamos tratando de restablecer los pocos mercados que todavía permanecen cerrados, como China y la Unión Europea”.

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Al respecto, remarcó que Argentina cuenta con un sistema de zonificación sanitaria reconocido internacionalmente que permite continuar exportando aún cuando se registre algún foco aislado de la enfermedad. “Tenemos más de 70 destinos que aceptan la zonificación. Si aparece un brote, solamente se restringe esa zona y el resto del país puede seguir exportando. Ese trabajo es clave para nuestra actividad”, señaló.

¿Qué hay de cierto en las hormonas?

En otro tema, el directivo del Cepa desmintió la vieja creencia de que a los pollos se les inyectan hormonas para acelerar su crecimiento: “No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad”.

Para explicarlo, ejemplificó: “A Messi le dieron hormonas de crecimiento cuando tenía 12 años. En un pollo eso sería imposible porque el animal está listo para faena a los 45 días. No existe ninguna posibilidad biológica ni económica de hacerlo”.

Sinesi explicó que el rápido desarrollo del pollo responde exclusivamente al mejoramiento genético, la alimentación balanceada y los avances tecnológicos aplicados a la producción. Asimismo, detalló que un pollo destinado al mercado argentino alcanza un peso cercano a los tres kilos en apenas 44 a 46 días.

“En la Argentina nacen mil millones de pollitos bebé por año”, reveló Sinesi, quien explicó que ese enorme nivel de producción permite abastecer el mercado interno y sostener el crecimiento exportador.

Aunque el mercado interno alcanzó niveles récord de consumo, Sinesi considera que el gran desafío sigue siendo la expansión internacional. Actualmente, Argentina exporta distintos cortes según las preferencias de cada mercado: garras hacia Asia, pechugas a Europa y Medio Oriente, alas a países asiáticos y carne mecánicamente separada a África y Rusia, entre otros destinos.

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