¿Qué y cómo es la alimentación a base de plantas?: mitos y verdades sobre una dieta centrada en vegetales
La profesional Rocío Hernández, quien dirige un posgrado en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR sobre Nutrición Basada en Plantas, explicó en qué consiste este modo de alimentarse y repasó las riquezas nutritivas que ofrecen los alimentos de origen vegetal.
- Conclusion TV
- Mar 13, 2026
En tiempos donde las personas le prestan cada vez más atención a lo que comen y las dietas vegetarianas o veganas ganan adeptos, tomó impulso la nutrición a base de plantas. Esta forma de alimentarse genera una serie de inquietudes: ¿A qué se llama plantas? ¿Se trata de comer, por ejemplo, un helecho? ¿Es lo mismo que ser vegetariano o vegano? ¿Se garantiza la incorporación de vitamina B12 o proteínas? Especialistas en la materia dialogaron con Conclusión y aclararon el panorama.
En Rosario, hay un grupo de profesionales de la salud que viene difundiendo la correcta implementación de esta dieta. Hace seis años que la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) ofrece un posgrado de “Nutrición Basada en Plantas – Salud, ética y soberanía alimentaria”. Esta capacitación –dirigida por la nutricionista Rocío Hernández y por el cardiólogo Ariel Kraselnik– está destinada a profesionales de la salud que deseen “formarse en el paradigma de la alimentación”.
La Licenciada en Nutrición Rocío Hernández (MP 904 – MN 9648) explicó a Conclusión de qué se trata una dieta a base de plantas: “Implica el consumo predominante de alimentos de origen vegetal. Esto no necesariamente significa que debe ser todo a base de plantas ni que haya que comer mucha lechuga y tomate al lado de un bife de 500 gramos. Acá se busca que los sustratos, las proteínas, los carbohidratos y los lípidos provengan del reino vegetal y que dentro de la semana predomine esa elección. Puede haber huevos, algo de carne o lácteos –tener una dieta a base de plantas no implica ser vegetariano o vegano–, pero siempre los vegetales tienen que ser lo más importante”.
La profesional apuntó que las plantas son “una gran familia”, que, en este caso, poco tienen que ver los helechos o los potus, como a veces suele pensarse al escuchar hablar de una dieta con estas características. “Las plantas son frutas, vegetales, cereales, frutos secos y legumbres. En este tipo de alimentación el consumo predominante de los sustratos energéticos, como proteínas, lípidos y grasas, debe provenir del reino vegetal, pero no necesariamente tienen que ser al 100%, a esta cifra quizás la tenemos más asociada a alguien que es vegano”.
Tras asegurar de que hay suficiente información científica y académica que respalda la nutrición a base de plantas, Hernández observó: “Que nos hayan enseñado a cubrir nutrientes sólo con determinados alimentos, no significa que sean los únicos. De hecho, no necesitamos alimentos específicos, pero sí nutrientes. Es un problema que la única referencia proteica que tengamos sea la carne y los huevos. Más allá de que se incluyan o no en la dieta, está bueno conocer otras fuentes para tener diversidad alimentaria. Se pueden cubrir nutrientes con una dieta más basada en plantas”.
Mitos y verdades detrás de la nutrición basada en plantas
Hay dos preguntas frecuentes a la hora de iniciar una dieta a base de plantas: una tiene que ver con la fuente proteica y otra con la vitamina B12.
Sobre el primer punto, la nutricionista explicó: “Las proteínas están compuestas por unos ladrillitos, unas moléculas chiquitas que son los aminoácidos, que se pueden encontrar en el reino vegetal. Lo ideal sería consumir diversidad de alimentos a lo largo del día. Por ejemplo, si una persona sólo come fideos y galletitas, va a tener un déficit nutricional. Hay que tratar de cubrir esa cuota de aminoácidos y eso no sólo se puede hacer con carne, sino también con legumbres, cereales y frutos secos. Las frutas y vegetales, si bien no son fuentes proteicas, pueden colaborar en ese aporte aminoacídico al completar esa alimentación”.
“Otro mito muy importante –completó Hernández– es el tema de la vitamina B12, que es hidrosoluble, la fabrican bacterias que se encuentran en el suelo. La vaca, al pastorear, obtiene ese nutriente –o se la suplementa en caso de que no haya alimentación directa de la tierra– y por eso la carne tiene vitamina B12. Quienes no consumen carne necesitan suplementación de esa vitamina, es algo súper sencillo y no es costoso”.
“Quienes consumen algo de lácteos o huevos pueden realizarse controles para ver si necesitan suplementación. Debido a las formas de producción y al sistema alimentario que tenemos, actualmente muchas personas que comen carne tiene déficit de vitamina B12, por eso es bueno chequearlo con análisis de sangre. El faltante de esta vitamina puede traer síntomas relacionados a toda la parte neurológica que no están buenos”, completó la profesional.
En cuanto a estos síntomas que alertan sobre una falta de vitamina B12, la nutricionista comentó: “Puede haber anemia, cansancio y demás, pero fundamentalmente los primeros efectos son neurológicos, puede haber parestesia en los dedos de las manos y los pies, se te quedan dormidas las extremidades, pero sin ninguna razón. También puede haber mucha lentitud, letargo, confusión, sensación de no estar prestando atención, pero todo esto ocurre cuando hay un déficit vitamínico muy importante. De todas formas, uno más uno es dos. Si hace diez años que no comés carne, nunca te suplementaste y tenés estos síntomas, es muy probable que tengas déficit de vitamina. En estos casos se recomienda acudir a un profesional, hacer un laboratorio lo antes posible y suplementar adecuadamente”.

