DOMINGO, 19 DE JUL.

Crisis gastronómica en Rosario: el consumo cayó un 30% y creció la cantidad de trabajadores no registrados

El secretario gremial de Uthgra Rosario, Sergio Ricupero, dijo que al mes de marzo un 80% de los trabajadores del sector no estaban registrados. En tanto, los empresarios denuncian que cada vez se vende menos y que hay un cambio en el consumo.

 

Los locales gastronómicos de Rosario atraviesa una situación crítica. Ante el deterioro del poder adquisitivo, en el último año el consumo en bares, restaurantes y cafés cayó un 30%, mientras que, al mes de marzo, el 80% de los trabajadores del sector no estaban registrados, ubicándose así en niveles similares a los de la pandemia.

En diálogo con Conclusión, el presidente de la Asociación Empresaria Hotelero y Gastronómica de Rosario, Carlos Meliano, estimó que el consumo cayó un 30%, mientras que cada vez más ciudadanos prefieren desayunar o merendar en vez de almorzar o cenar, para achicar costos.

Por su parte, el secretario gremial de la Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos (Uthgra) seccional Rosario, Sergio Ricupero, observó: “En marzo el sector puramente gastronómico tenía a un 80% de los trabajadores no registrados. Volvimos a los niveles que teníamos después de la pandemia, cuando la actividad estuvo por el piso”.

Radiografía del consumo

Una encuesta elaborada por la consultora Kantar reveló que un 76% de los argentinos dejó de salir a comer a restaurantes y bares en el último año. En este sentido, el presidente de la Asociación de Gastronomía Argentina, Fernando Umar, remarcó que “la baja de comensales ronda entre el 20 y el 25%”.

En Rosario todo indica que la situación fue aún más crítica. “Estamos pasando un momento difícil, con bajo consumo y, además, somos un rubro considerado de ocio. La gente se acostumbró a salir, el tema es cuánto gasta. También depende si la persona va a merendar o desayunar, porque el ticket promedio es distinto al del almuerzo o cena”, manifestó Meliano.

Y señaló: “En este contexto tenemos que ver cómo generamos demanda. La situación de la gastronomía es diversa y se acomoda a los precios y a lo que la gente puede gastar, dado que hoy por hoy no tiene mucho poder adquisitivo y nosotros no tenemos rentabilidad. Por eso tratamos que el consumidor tenga varias alternativas de precios”.

El empresario destacó que, salvo algunas excepciones, la mayoría de los locales gastronómicos contempla la situación económica de sus comensales y se adecúa a ella. Para ello, por ejemplo, recurren a algunas promociones o a menús ejecutivos, principalmente almuerzos.

“Estamos en una situación difícil. Junio es un mes, en términos de temperatura, complicado, porque la gente se guarda un poco durante los primeros fríos y, como no puede disfrutar de las veredas, hay una demanda restringida”, expresó.

Meliano, además, recordó que cuando Javier Milei asumió a la presidencia, en diciembre de 2023, devaluó la moneda un 40%, lo que fue sentido por la actividad gastronómica: “No pudimos aumentar los precios tan rápido porque la gente no recuperó su poder adquisitivo, pero después la situación se acomodó”.

No obstante, el empresario destacó la baja de la inflación –aunque admitió que en marzo hubo un considerable aumento de servicios, sobre todo de electricidad– y enfatizó: “Tener las variables controladas nos da perspectiva y los locales pueden tener alternativas de precios de acá a un mes. Los números tienen cierta previsibilidad y la gente ya sabe lo que gasta cuando va a un local en Rosario”.

¿Qué pasa con los trabajadores gastronómicos?

La contracara de la caída del consumo es la informalidad laboral en los locales gastronómicos. Así lo expuso a Conclusión el secretario gremial de Uthgra Rosario, quien manifestó su preocupación por la situación de los empleados y aseguró que “a toda crisis siempre la pagan los trabajadores”.

“Un alto porcentaje de nuestros trabajadores se encuentran no registrados o mal registrados y la escala salarial del convenio colectivo no les llega, es una situación de explotación si se quiere”, advirtió el dirigente gremial.

Y observó: “La solución es que haya dinero. Se perdieron muchos puestos de trabajo, la plata no le alcanza a la gente y nuestra actividad es la primera que lo siente, porque es de los primeros gastos que se recortan”.

Ricupero señaló que, según las distintas categorías que hay en la gastronomía y hotelería, los sueldos del sector varían entre $900.000 y $1.200.000, aunque puede haber algunos convenios regionales o por empresas con cifras un poco más elevadas, pero con menos gente.

“La hotelería es una actividad que por lo general está bien blanqueada, el sueldo llega al trabajador y cumple con todos los requisitos, aún cuando hace años que no la viene pasando bien, pero en la gastronomía no ocurre lo mismo. Hay salarios de $500.000, $600.000 o $700.000, a veces pagos por hora”, alertó el referente de Uthgra Rosario.

Y cerró: “La gastronomía es un sector con mucha rotación laboral, porque en general el trabajador no se encuentra contenido salarialmente y se va, se desprofesionaliza la actividad”.

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