Cosme Budislavich, el primer trabajador asesinado por la policía: el día que el Estado reprimió una huelga en Refinería
Rosario tiene muchos hitos en su haber y, entre ellos, destaca el haber sido escenario del primer asesinato de un trabajador en un hecho de represión estatal. El 20 de octubre de 1901, Cosme Budislavich, obrero de la Refinería de Azúcar, recibió un disparo en la espalda por parte de la policía de Octavio Grandoli.
- Ciudad
- Por Elisa Soldano
- May 1, 2025
Algunos rosarinos podrán asociar el nombre de Cosme Budislavich a una plazoleta ubicada en la esquina de Vélez Sárfield y Monteagudo. Sin embargo, no son pocos los ciudadanos que desconocen quién fue este trabajador de la Refinería de Azúcar que, en octubre de 1901, se convirtió en el primer obrero asesinado por la policía en un acto de represión.
No hay muchos registros históricos que permitan conocer en profundidad a Budislavich. Se sabe que nació en el Imperio Austrohúngaro, que emigró a Argentina en 1899 -aproximadamente- y que para inicios de siglo XX, trabajaba como elevadorista en la Refinería Argentina de Azúcar, una de las fábricas más importantes del país que por ese entonces estaba ubicada donde hoy se encuentra Puerto Norte.
El 18 de octubre de 1901, los trabajadores de Refinería comenzaron una huelga para exigir condiciones de trabajo salubres, salarios más altos, pago de horas extras y feriados y una reducción en la jornada laboral, que por ese entonces rondaba las 12 horas diarias. Algunos registros históricos dan cuenta que el día 20 un grupo de obreros iba a ser recibido por los dueños de la empresa, a quienes iban a entregar un pliego con sus reclamos.
El Jefe Político de la Ciudad, Octavio Grandoli -que según explicó a Conclusión el profesor de historia Paulo Menotti ostentaba el cargo más importante de la época, superando incluso al intendente, dado que no sólo manejaba la política, sino también a la policía- se acercó a los trabajadores para mediar entre las partes, pero reconoció entre la masa obrera a militantes anarquistas y ordenó su inmediata detención.
Las palabras de Grandoli alborotaron a los obreros, quienes se opusieron fervientemente a que sus compañeros sean detenidos. “En esa protesta, que se hizo en la zona de la Refinería, Budislavich estaba con un carro y cuando la policía se estaba llevando detenidos a algunos delegados, dirigentes o gente que estaba participando de la manifestación, él interpuso el móvil para que los agentes no puedan salir. Los uniformados lo empiezan a seguir, él se escapa e intenta subir a través de una pared, pero le disparan y le pegan en la nuca. En uno de sus discursos, la referente anarquista Virginia Bolten dijo que la policía no iba a poder decir que mató al trabajador en defensa propia”, relató Menotti, quien es profesor de Historia en los niveles secundario y terciario y está a cargo de la materia “Historia Política Argentina” en la Facultad de Ciencia Política de la UNR.
El profesor también señaló que que el Gobierno de la ciudad estaba decidido a reprimir la protesta: “Según comentarios de la época, el comisario Grandoli, quien llevó adelante la represión, disparó a matar”.
No obstante, también circulan otras versiones levemente diferentes sobre lo ocurrido: hay quienes aseguran que tres delegados -Vicente Soler, Cupertino Gris y Rómulo Ovidi- iban a ser recibidos por las autoridades de Refinería, pero cuando Grandoli vio a este último lo reconoció como anarquista y ordenó su detención. Cuando los trabajadores que esperaban en la puerta de la fábrica vieron salir un carro de la policía con uno de sus representantes dentro, se avalanzaron sobre los caballos para impedir que avanzara.
Se cree que Budislavich podría haber tomado por las riendas a uno de los animales que tiraba del carro, por lo que recibió un golpe en la cabeza por parte de un uniformado. Ante esta situación, el trabajador corrió hacia lo que hoy es Boulevard Avellaneda, saltó el alambrado de las vías, cruzó una quinta donde había una cancha de bochas, pero fue perseguido por Grandoli y por otro policía que se apellidaría Mazza, quienes le dispararon por la espalda.
En diálogo con Conclusión, el antropólogo y sociólogo Sebastián Stavisky indicó: “Budislavich no era un dirigente importante dentro del anarquismo, su nombre no circuló mucho por los periódicos de la época. La única referencia que hay de él previo a su asesinato es que está en una lista de suscripción al diario anarquista La Protesta Humana, donde dice que aportó dinero para el sostenimiento del medio”.
Y añadió: “No dejó su impronta escrita, pero sí participó de la huelga, lo que permite conjeturar que tenía cierto acercamiento al anarquismo. Esa protesta fue protagonizada sobre todo por sectores anarquistas del movimiento obrero rosarino y en ese contexto fue asesinado por la espalda, no es que se arrojó a enfrentarse contra la policía, al contrario, él intentó escapar”.
Algunos registros de la época permiten afirmar que el Estado dijo que Budislavich murió en medio de un “enfrentamiento”. Sin embargo, todos los testigos y registros históricos de lo acontecido afirman que el trabajador, de unos 34 años, fue asesinado por la espalda mientras escapaba.
Las autoridades retuvieron el cuerpo de Budislavich en la morgue durante varios días para evitar que el sepelio sea masivo y fomente actos políticos. Sin embargo, no tuvieron éxito: todo indica que el 24 de octubre tuvo lugar una movilización multitudinaria para acompañar los restos del trabajador al cementerio; mientras que al día siguiente hubo una nueva congregación -a la que habrían asistido cerca de 8.000 personas- para repudiar la represión.
“Cada vez que hay un muerto o un mártir como Cosme, se disputa la simbología del sepelio, que se convierte en una especie de acto político. La historiadora Agustina Prieto describe que las mujeres iban al frente con flores, banderas rojas y negras, y que después venía el féretro, que paraba en las esquinas y hacía mitines políticos. La policía trató de impedir que avancen, ni siquiera dejaban enterrar a los muertos. El Estado estaba en contra de ceder a los reclamos de los trabajadores o ponerse como árbitros de ellos”, señaló el historiador.
La ciudad respondió con una huelga
Si bien a fines del siglo XIX las huelgas obreras comenzaron a explotar en Argentina, el asesinato de Budislavich destapó una olla de protestas que trascendieron a Rosario. Menotti advirtió que el trabajador fue asesinado “en la primera huelga que realizaron los trabajadores de Refinería, la cual fue una de las primeras protestas que se hicieron en Rosario”, mientras que Stavisky apuntó: “El 23 de octubre, tres días después del asesinato de Cosme, se realizó la segunda huelga general en la historia de Rosario, en protesta por el homicidio”.
“Para 1890 -contó Menotti- se forma una clase trabajadora consolidada en Rosario. Hay una veintena más o menos de sindicatos. En 1896 se produce la llamada huelga monstruo, por iniciativa de los ferroviarios, que surge en Rosario y tiene repercusiones en Buenos Aires. La protesta, en contra de las condiciones laborales y las reducciones salariales, implicó prácticamente a toda la ciudad. Paralelamente, a partir de ese año el anarquismo cambia. Hasta ese momento decía que había que hacer un atentado o un acto social para que la gente haga la revolución, pero empezó a entender que la lucha estaba en organizarse, principalmente mediante sindicatos. Para inicios del siglo XX forman la Casa del Pueblo, en el barrio Refinería, que era netamente obrero y estaba aislado de Rosario”.
El profesor de Historia señaló que entre 1900 y 1901, gracias a la Casa del Pueblo, se forma la Federación Obrera Local (que formaba parte de la Federación Obrera Argentina), la cual reunía a varios sindicatos de la ciudad. Es este organismo el que impulsa a los trabajadores de Refinería a realizar una huelga en octubre para pedir mejores condiciones laborales.
Por su parte, Stavisky también analizó la evolución de las huelgas por aquellos años: “La Federación Obrera Argentina, la primera organización fuerte y consolidada que nucleaba a distintos gremios o sindicatos, como una suerte de CGT, que en ese momento era anarquista, se crea el 25 de mayo de 1901, un par de meses después es asesinado Budislavich. Rápidamente, los anarquistas ven que está pasando algo en el país. Por un lado, hay un potencial aumento de la represión a las huelgas, pero también hay una mayor potencia de la capacidad de intervención y lucha de la clase obrera”.
“El asesinato de Cosme -continuó- fue en octubre de 1901, unos días después se produce una huelga general en Rosario en protesta por el crimen y al año siguiente se empiezan a producir huelgas en todo el país, que terminan con la primera huelga general de Argentina el 2 de noviembre de 1902. La respuesta del Estado va a ser la Ley de Residencia y la expulsión de muchos anarquistas”.
Hay algunas versiones que aseguran que, cuando la Policía mató a Budislavich, argumentó que el trabajador era vicepresidente de la Casa del Pueblo. Sin embargo, el dato fue desmentido por los militantes anarquistas y no hay registro histórico -ni en documentos ni en diarios de la época- que lo relacionen con ese cargo.
¿Por qué los trabajadores de Refinería hicieron una huelga?
En el artículo “La primera víctima del movimiento obrero. El discurso anarquista sobre la muerte en los albores del siglo XX en Argentina”, publicado en la Revista Conflicto Social, Stavisky señaló que la Refinería Argentina de Azúcar comenzó a funcionar en 1889 y, diez años después, ya tenía cerca de 700 trabajadores y era considerada una de las fábricas más importantes del país.
“La caña de azúcar venía de Tucumán. En la fábrica se procesaba y hacían los cuadraditos. Trabajaban muchas mujeres, calculamos que había cerca de 300 trabajadoras. En Refinería llegaron a trabajar cerca de mil personas cuando la población de Rosario en 1900 era de 100.000 habitantes”, repasó Menotti.
Al ser consultado por los motivos que llevaron a la huelga de octubre de 1901, el profesor enumeró: “En primer lugar se reclamaba salario, pero también condiciones de trabajo. Las jornadas no eran de ocho horas, sino que se entraba bien temprano y se salía a las 20, con un descanso mínimo; se reclamaba contra los capataces, que a veces acosaban sexualmente a las mujeres; también se reclaman las condiciones de trabajo adentro de las fábricas. En Refinería había un aire viciado que se generaba por trabajar el azúcar en caliente”.
Menotti brindó algunos números para entender cómo se repartían los ingresos y gastos en aquella época: “Una familia, a groso modo, necesitaba para vivir 150 pesos, los varones ganaban entre 60 y 90; las mujeres entre 30 y 60; y los niños entre 15 y 30. Vivían en conventillos, las habitaciones costaban entre 15 y 30 pesos. A la familia no le alcanzaba para vivir y todos tenían que trabajar, no tenían incluido salud, ni educación ni recreación, por eso los anarquistas tienen tanto éxito, porque arman instituciones culturales”.
Por su parte, Stavisky completó: “Los obreros tenían condiciones trabajo muy poco dignas para la vida. Trabajaban entre 12 y 14 horas por días en lugares insalubres, sin ventanas, con techos bajos, aspirando el polvo que salía del azúcar. Y en torno a eso se crea un barrio popular con condiciones de vida poco dignas”.
El médico y abogado Juan Bialet Massé, quien fue un precursor de la legislación laboral de Argentina, dejó constancia de las condiciones de trabajo que había en Refinería: “Empezando por el edificio, sus tres pisos son bajos, especialmente el inferior en el que están instaladas las baterías de centrífugas; aquello es chato, ahogado, hay que tener cuidado de no tropezar con los sombreros en cuanto se pasa de mi estatura. Cuando se trabaja, aun en los meses de julio y agosto, el calor es sofocante; los hombres tienen que estar desnudos de medio cuerpo. Las horas de trabajo son de seis a seis, teniendo desde las ocho a las ocho y media para tomar café y de doce a una para comer; queda una jornada efectiva de diez horas y media, de la que participan niñitas de doce y diez años de edad”.



