JUEVES, 04 DE JUN.

Morosidad en el pago de alquileres: estiman que trepó entre el 8 y el 9% de los contratos en Rosario

El responsable del Consejo Asesor de la Vivienda comparó con los datos prepandemia, cuando el porcentaje era del 1%. En octubre de 2024, Cocir informó que había subido a 3 puntos en la ciudad.

 

“La derogación de la ley (de alquileres) ha generado que muchas de las responsabilidades económicas que eran de los propietarios pasaran a ser hoy responsabilidad de los inquilinos. Esto ha encarecido fuertemente el gasto mensual que pagan y empezamos a notar ya mucha morosidad o muchas consultas por cómo resolver (rescindir) los contratos de manera anticipada por no poder pagar los aumentos”, aseguró a Conclusión el titular del Consejo Asesor de la Vivienda de Rosario, Ariel D’ Orazio. Estimó el índice morosidad entre el 8 y el 9% de los contratos actuales que rigen en la ciudad, cuando antes de la pandemia ese porcentaje era de 1 punto.

El principal problema, explicó D’ Orazio, es la actualización de los valores de los alquileres a un ritmo mayor que el de los salarios. “Las principales preocupaciones giran en torno a lo económico en relación a las actualizaciones de los contratos. Si bien tenemos que hablar que los contratos se actualizan de manera trimestral o cuatrimestral en su gran mayoría, y lo hacen en el orden del 8, el 10 o el 12%, el problema es que los salarios no reportan los mismos incrementos”.

De esa manera, señaló, “se le hace muy difícil a la gente seguir cumplimentando con el pago periódico del alquiler, más todas las otras responsabilidades económicas que derivan del contrato, que son las expensas, los servicios, los impuestos que gravan la propiedad con el cambio normativo”.

Esas modificaciones surgidas a partir de la desregulación del sector, “ha encarecido fuertemente el gasto mensual que pagan los inquilinos y empezamos a notar ya mucha morosidad o muchas consultas por cómo resolver los contratos de manera anticipada por no poder pagar los aumentos, cómo resolver porque ya están endeudados en parte los inquilinos o las inquilinas que vienen, y también empezamos a ver garantes acompañando a esos inquilinos o llegando porque han sido notificados de una deuda en la relación locativa”, detalló D’ Orazio

 

 

 

Para el referente del Consejo “es verdaderamente preocupante, porque ese tipo de situaciones ya muestran una situación que empieza a ser cada vez más habitual en los contratos de alquiler”.

Puso en números ese fenómeno: “Algunos informes hablan de un 8, un 9% de morosidad, que es un número altísimo” en comparación con otras épocas. “Siempre la morosidad -y no digo la morosidad extrema- llegaba al 1% prepandémico”.

En ese sentido, explicó que “la pandemia obviamente generó algún desfasaje mayor, pero hoy tenemos mucha deuda en relación a, por ejemplo, si lo comparamos con 2022, 2023, donde también la situación era delicada en materia económica pero no había tal magnitud de endeudamiento”.

El último dato que brindó el Colegio de Corredores Inmobiliarios de la provincia (Cocir) en relación a este tema, en octubre de 2024, decía que la morosidad en los contratos de alquiler se ubicaba en el orden del 3%.

Aquél informe agregaba otro dato que hacía presumir un crecimiento de la morosidad o, por lo menos, las dificultades que enfrentaban los inquilinos hace un año y medio para hacer frente al canon locativo. La rescisión de contratos por dificultades de pago alcanzaba entonces al 8%.

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La situación se torna densa en ese sentido, muy preocupante, porque estos índices hacía mucho tiempo que no los veíamos. Los reclamos normalmente tenían que ver con las dificultades para entregar las llaves, con el pago de expensas ordinarias o extraordinarias, con problemas estructurales en las propiedades”, dijo D’Orazio.

En cambio, continuó, “hoy la preocupación económica dentro de los contratos ocupa el primer lugar en torno a la cantidad de trámites que estamos viendo, y verdaderamente en muchos casos no tenemos mucho margen de maniobra. En algunos hemos encontramos la salida, encontramos acuerdos involucrando al corredor inmobiliario o al dueño de la propiedad, logrando acuerdos de desocupación, de resolución anticipada con el pago en cuotas de lo que es la deuda, pero claro, es una situación que es muy difícil de abordar”.

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