La tierra no tiene un solo nombre
En el norte argentino, agradecer a la tierra puede significar abrirle la boca y alimentarla con maíz, chicha y hojas de coca. En otros territorios, supone reconocer en el monte, los ríos y las estaciones el momento de recoger, cocinar y guardar. Las voces de Adela, Nahir y Ruperta muestran que no existe una única manera indígena de nombrar ni de celebrar aquello que sostiene la vida.

