SáBADO, 18 DE JUL.

España: dos fallos judiciales consideraron “accidentes laborales” a los efectos adversos de las vacunas contra el coronavirus

Los juzgados de las ciudades de Barcelona y Burgos determinaron que las secuelas que dos docentes sufrieron tras inocularse con dosis de AstraZeneca y Pfizer deben ser consideradas accidentes laborales. 

 

La Justicia de España emitió dos fallos pioneros que pueden sentar un precedente mundial: en los últimos meses, juzgados de las ciudades de Barcelona y Burgos determinaron que los efectos adversos provocados por las vacunas contra el Covid-19 de AstraZeneca y Pfizer pueden ser considerados como un accidente laboral.

El pasado 17 de marzo, el Juzgado de lo Social número 31 falló a favor del docente de Física y Química en el Institut Infanta Isabel d’Aragó, Pedro García, quien en 2021 recibió la vacuna AstraZeneca como parte del grupo de trabajadores esenciales. Semanas después, desarrolló una trombosis severa que lo mantuvo hospitalizado durante más de tres semanas, incluyendo una semana en cuidados intensivos. El diagnóstico médico apuntó a una trombocitopenia trombótica inmune inducida por la vacuna Vaxzevria.

El profesor, que entonces tenía 45 años, fue convocado a vacunarse en febrero de 2021, en plena campaña de inmunización nacional. Según relató, la asignación de la vacuna se realizó en función de su rol laboral, lo que lo llevó a recibir AstraZeneca en lugar de otras alternativas disponibles para su grupo etario.

Tras presentar una demanda con el respaldo del abogado Francesc Feliu, especialista en Derecho Sanitario, el tribunal reconoció que existía un vínculo directo entre la vacunación y la actividad profesional del afectado. El fallo estableció que las secuelas médicas sufridas por García deben ser tratadas como accidente laboral y no como enfermedad común, lo que implica beneficios adicionales en términos de cobertura y protección social.

Actualmente, García continúa bajo seguimiento médico debido a la obstrucción permanente de la vena que conecta con el hígado. Aunque su estado funcional es estable, los especialistas advierten que podrían surgir complicaciones en el futuro.

Poco después, el Juzgado Nº 3 de Burgos también reconoció a los efectos adversos de las vacunas como un accidente laboral. En este caso, la denuncia fue impulsada por una profesora de inglés que se aplicó una dosis de AstraZeneca y otra de Pfizer.

La docente, que se desempeñaba en el nivel primario, fue inoculada el 27 marzo de 2021 con la vacuna AstraZeneca, en el marco del Plan Estratégico de Vacunación que impulsó el Gobierno español, el cual priorizaba a los profesores ante el “alto riesgo de exposición y transmisión” y “por la exigencia ética y legal de proteger el derecho a la educación de los niños y adolescentes”.

El 8 de abril de ese año, la trabajadora comenzó a advertir algunas dificultades sensoriales en una pierna, las cuales le impedían conducir autos. Este malestar fue recurrente en la docente, quien también padecía dolores punzantes cuando sobreesforzaba los músculos y mantenía posturas continuadas.

El 25 de agosto del 2021 la maestra recibió una segunda dosis, pero esta vez de Pfizer. A los días de recibir la sustancia, los síntomas empeoraron, por lo que la mujer decidió realizar una demanda para que su cuadro sea considerado un accidente laboral.

No obstante, el Juzgado de Burgos le dio la razón a la educadora al considerar que la vacunación se realizó en el marco de una instrucción profesional dirigida a trabajadores esenciales.

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