MIéRCOLES, 03 DE JUN.

¿Signo de época?: cadenas de supermercados cierran negocios en Estados Unidos y España

Los cierres se deben a dos motivos: por un lado las crisis económicas y, por otro, el crecimiento de las compras online, lo que permite ganar rentabilidad al bajar las persianas de espacios físicos. 

 

Producto de las crisis económicas que atraviesa el mundo y ciertos cambios en los hábitos de consumo fomentados por la tecnología, las grandes cadenas de supermercados están achicando sus estructuras y despidiendo personal en algunos países, como España y Estados Unidos. Si bien en Argentina el fenómeno no es tan notorio, aquí los kiosqueros denuncian una severa caída de ventas.

En España, la histórica cadena Alcampo, propiedad del grupo francés Auchan, anunció que cerrará veinticinco sucursales y reducirá superficies en quince hipermercados. Esta medida impactará a unos 710 empleados, lo que representa cerca del 3% del total de su plantilla en el país europeo.

También en España, Mercadona cerró varios supermercados durante el año pasado y se enfocó en abrir tiendas más modernas y mayor accesibilidad para los clientes.

Eroski, otra gran cadena española, anunció que cerraba 132 tiendas, la mayoría debido a traspasos. Sin embargo, el proceso incluyó tanto tiendas propias como franquicias.

Día también cerró varios establecimientos en 2024, aunque no se especificó el número exacto; mientras que Carrefour llevó a cabo una reestructuración que implicó el cierre de varias tiendas en ubicaciones específicas de España.

Durante el año pasado El Corte Inglés había ejecutado el cierre de 47 supermercados de su cadena SuperCor, vendiéndolos a Carrefour por 60 millones de euros.

Lidl, aunque estuvo en una fase de expansión en otras áreas, también cerró algunas tiendas menos rentables como parte de su estrategia de optimización de operaciones en este país europeo.

En Estados Unidos se registró un fenómeno similar: la cadena de tiendas Daily Table –que se caracteriza por no tener fines de lucro y desarrollar un importante trabajo social– cerró las cuatro sucursales que tenía en el estado de Boston.

A partir del lunes 12 de mayo, cerraron definitivamente las sucursales ubicadas en Boston, Cambridge, Roxbury y Salem. La empresa explicó que su retiro de la actividad se debe a no contar con el financiamiento necesario para seguir operando.

Crisis y cambio de consumo, un combo letal

El cierre o recorte aplicado por cadenas de supermercados se viene registrando desde el año pasado, cuando comenzó a registrarse un combo letal a nivel mundial: por un lado muchos países reportaron crisis económicas, mientras que hubo algunas modificaciones en los hábitos de compra, dado que los consumidores realizan cada vez con más frecuencia compras en línea.

Ante la posibilidad de que los clientes hagan toda la compra desde la virtualidad, muchos comercios dejaron de tener la necesidad de estar abiertos físicamente, en especial cuando esto dejaba de ser rentable. Así, con el objetivo de redirigir recursos para mejorar su infraestructura de comercio electrónico, cerraron varios negocios.

En Argentina los kioscos sufren el golpe

En Argentina los primeros en sucumbir ante los cambios que impuso el ajuste económico fueron los kioscos. En el último año, desaparecieron cerca de 16.000, golpeados por una recesión generalizada, por la competencia de nuevos canales de venta y el avance de cadenas comerciales.

El vicepresidente de la Unión de Kiosqueros de la República Argentina, Ernesto Acuña, observó que una de las principales causas del cierre de estos comercios es la pérdida de exclusividad en la venta de productos tradicionales, como cigarrillos, bebidas y golosinas, que ahora se ofrecen en supermercados, farmacias, verdulerías e incluso en “mini kioscos” instalados en las cajas de grandes comercios.

Otro factor clave es el crecimiento de las cadenas denominadas “Open 24”, que, según Acuña, no compiten con mejores precios, sino con una estrategia de desgaste, dado que están abiertas durante todo el día.

La radiografía del kiosco de barrio que cierra refleja un modelo tradicional, a menudo familiar, con el dueño trabajando directamente en el mostrador o, en algunos casos, con uno o dos empleados. “Los kiosqueros dependemos de un solo ingreso, el del kiosco. Si no vende, no hay forma de sostenerlo”, subrayó el dirigente.

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