Fiestas no tan felices: se termina un año atravesado por despidos y suspensiones en industrias santafesinas
Fábricas de acero, maquinaria agrícola, hilo y telas, carne y alternadores eléctricos sintieron los embates de la caída del consumo y debieron aplicar medidas extremas que fueron desde suspensiones hasta despidos o atrasos salariales. Muchos trabajadores de la provincia tienen pocos motivos laborales por los que brindar este fin de año.
- Economía
- Por Elisa Soldano
- Ene 1, 2026
El 2025 fue un año complejo para las industrias santafesina y, especialmente, para sus trabajadores: golpeadas por la caída de ventas –fomentada por el deterioro de los salarios y la apertura de importaciones– varias empresas aplicaron suspensiones o, en los casos más extremos, despidieron a empleados. La situación no discriminó tamaños, rubros ni ciudades: obreros metalúrgicos, frigoríficos, lácteos y textiles llegan a estas Fiestas con pocos motivos laborales y económicos por los que brindar.
La lista de empresas afectadas por la crisis es larga, pero entre ellas se destacan el Frigorífico Euro de Villa Gobernador Gálvez, que adeuda sueldos; la Algodonera Avellaneda, ubicada en Reconquista, que está parada hace tres meses y sus trabajadores padecen reducciones salariales; la fábrica de generadores eléctricos DBT-Cramaco de Sastre, que despidió a 37 operarios a fines de noviembre; la siderúrgica Acindar, en Villa Constitución, que a lo largo del año suspendió en reiteradas oportunidades a sus 2.500 obreros; y la productora de maquinaria agrícola Vassalli, en Firmat, que tiene a su producción paralizada y debe cuatro meses de sueldo a sus 280 obreros.
“Queremos cobrar y levantar la toma”
Los trabajadores del Frigorífico Euro atraviesan meses complejos: el año comenzó con la planta de Villa Gobernador Gálvez prácticamente parada, mientras que los empleados recibían un porcentaje de sus salarios. En septiembre cuarenta y seis trabajadores fueron despedidos con causa –lo que redujo el plantel a 160 personas–, mientras que la deuda salarial iba en franco crecimiento: al no recibir los haberes de octubre y noviembre, los obreros decidieron tomar la planta para evitar que se lleven las máquinas.
En diálogo con Conclusión, el trabajador del frigorífico Sebastián Arrieta apuntó que los empleados llegan a fin de año expectantes de que se firme un acuerdo para que la empresa, que actualmente es propiedad de un grupo inversor liderado por Guillermo Salimei, sea vendida a la familia Lequio, sus dueños originales. Los operarios que lo deseen podrán continuar en la firma, aunque no se les reconocerá la antigüedad.
“En cuanto a los sueldos –completó Arrieta– ya pagaron la parte de octubre, pero faltaría abonar noviembre y el aguinaldo. Después se sentarán a hablar por la quincena de diciembre. Los dueños nuevos dicen que ya traen la materia prima para empezar a trabajar. Lo que no queremos es pasar las fiestas en la fábrica, porque es feo. Queremos cobrar, levantar la toma e irnos. Esperemos empezar el 2026 como corresponde, trabajando”.
“A algunos trabajadores le cortaron la luz o los largaron de donde alquilaban”
La Algodonera Avellaneda –fábrica de hilos y telas que es propiedad del Grupo Vicentin y que está ubicada en el Parque Industrial de Reconquista– está paralizada desde el 29 de septiembre y sus 350 trabajadores sufren suspensiones, recortes y atrasos salariales, además de pagos en cuotas.
En declaraciones a este medio, el secretario general del Sindicato de Textiles delegación Reconquista, Juan Carlos Bandeo, recordó: “En enero, febrero y marzo trabajamos con fasones y cobramos sueldos y el aguinaldo en cuotas. En julio y agosto se empezó a complicar la cosa porque empezó a caer la producción, que venía cada vez peor, pero cumplían con los sueldos. Hasta que el 29 de septiembre se paró la fábrica porque no tenían para pagar sueldos. Octubre lo abonaron en cuotas, pero de noviembre y diciembre no pagaron nada”.
El referente gremial apuntó que se llegó aun acuerdo de suspensiones para que en octubre se abone el 75% del sueldo (que serían $750.000), y en noviembre, diciembre y enero el 50% (entre $400.000 y $450.000)
“Esta semana llegaron $350.000, pero no alcanza. Al no cobrar, los trabajadores se endeudan y lo poco que se paga, se lo traga la tarjeta o el banco, es muy difícil la situación de la Algodonera Avellaneda. Con este acuerdo que se firmó, esperemos que venga alguna fasonera y se arranque a producir a partir de enero”, apuntó Bandeo.
Y cerró: “El clima es de desesperación. La mayoría de los trabajadores alquila, tiene hijos. Es muy complicado no tener plata ni certeza de cuándo van a pagar de nuevo. Hay gente a la que le cortaron la luz o los largaron de donde alquilaban, y es una lástima que esto pase por una mala administración. Si esta empresa venía saneada, con la tecnología que tiene estaría trabajando”.
“Los trabajadores llegamos golpeados a estas fiestas”
Sastre es una localidad del oeste santafesino que tiene cerca de 6.000 habitantes y a fines de noviembre sufrió un cimbronazo productivo: la fábrica de alternadores eléctricos DBT-Cramaco despidió a 37 trabajadores y desmanteló por completo el sector de producción, dado que pasará a importar los equipos desde China. Sólo quedó operativa el área de logística, que se encargará de articular la distribución de estos aparatos dentro del país.
Los casi cuarenta operarios despedidos rechazaron los telegramas de despido que recibieron el pasado 25 de noviembre, aunque de momento no hubo novedades en su situación. Mientras tanto, siguen de cerca los movimientos en la planta, ante el temor de que se trasladen las máquinas y se vacíe el lugar.
Uno de los operarios despedidos fue Jorge “Tuna” Herrador, quien fue delegado de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) por casi dos décadas, habló con Conclusión y apuntó: “Los trabajadores llegamos golpeados a estas fiestas, sin motivo de festejo, pero con la fuerza de la familia para seguir adelante”.
“Estamos angustiados porque esto se pone peor. Este Gobierno perjudica cada vez más a la industria nacional y cierra las fuentes de trabajo, cambiándolas por importación. Acá en DBT, con sus socios comerciales Himoinsa y Yanmar (españoles y japoneses), no cambió nada, por más que los despedidos pedimos la reincorporación”, completó Herrador.
“Un 85% de la planta está parada, es muy grave”
La fábrica de acero Acindar, ubicada en Villa Constitución, sufrió parates durante todo el año, mientras que sus trabajadores fueron suspendidos y, por ello, sufrieron reducciones salariales. Desde mediados de diciembre y hasta el 11 de enero, el 85% de la planta no tendrá producción: durante la primera semana de inactividad los trabajadores fueron suspendidos y cobraron el 75% de sus sueldos, mientras que en el período restante se adelantaron vacaciones.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) seccional Villa Constitución, Pablo González, habló con Conclusión sobre este nuevo cierre parcial: “La acería y Reducción Directa (ReDi) están paradas, los trenes laminadores también, con reparaciones que son banales y superfluas, la planta de alambre está trabajando muy poco, al igual que la línea de galvanizado. Un 15% de la planta está activa y un 85% parada, es muy grave. Hay bastantes compañeros contratistas que están yendo a trabajar, pero la presencia no alcanza el 40%”.
González aclaró que, en principio, se preveía que la planta pare su actividad el 15 de diciembre, aunque la medida se adelantó al martes 9: “Para el año que viene –observó el referente metalúrgico– no se avizora que la producción mejore. Desde la empresa dicen que se puede pasar de producir 630.000 toneladas a 800.000, pero creo que ese número está inflado. En 2024 se produjeron 730.000 toneladas, este año bajó a 630.000, pero veníamos con un promedio de 1.200.000 toneladas, estamos muy por debajo del 50%”.
No obstante, Acindar no es la única empresa metalúrgica afectada en la región: “La planta de laminados industriales de Villa Constitución está parada y no se sabe si va a haber producción hasta marzo del año que viene. La única planta que está trabajando muy pero muy poco es la de Tenaris, que entre el 15 de enero y el 15 de febrero entraría en parada técnica y sus trabajadores saldrían de vacaciones”.
“Hace cuatro meses que no cobramos ni un peso”
En la fábrica de maquinaria agrícola Vassalli el segundo semestre fue sumamente complejo: en 2024 la firma cambió de dueño y pasó a estar en manos del empresario avícola entrerriano Eduardo Marsó. A partir de mayo comenzaron a registrarse problemas en el pago de haberes, un hecho que se profundizó en los últimos meses. Luego de idas y vueltas en el Ministerio de Trabajo, y tras intentar despedir a cuatro delegados de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en octubre la empresa –que argumenta no tener dinero para pagar sueldos– propuso a los 280 trabajadores reducir la jornada laboral a cuatro horas diarias. Si bien los empleados aceptaron la oferta, la patronal volvió a incumplir sus obligaciones. Actualmente, la producción está parada desde hace semanas y se habla de una posible venta de la compañía.
En declaraciones a Conclusión, el delegado de la UOM de la Planta 1 de Vassalli, Humberto Soto, comentó: “La situación es muy compleja, más para estas fechas. Terminamos el año y se juntan todas las emociones. Si bien la peleamos con los compañeros, estamos muy mal porque todos los días tenemos un problema nuevo dentro de la planta. Hay trabajadores enfermos, otros a los que le cortan la luz y tratamos de solucionar estas cuestiones. Es muy triste que estemos así, de los 22 años que tengo dentro de la empresa, es la primera vez que cursamos una situación tan complicada”.
Y denunció: “Hace cuatro meses que no cobramos ni un peso. Hicimos un convenio con la familia Marsó en el Ministerio de Trabajo, pero no lo cumplieron, sólo respetaron la entrega de sueldo de las cuatro horas. De todas formas, el convenio era muy malo, se firmó solamente para que no despidan gente, porque en su momento habían echado a cuatro delegados. La fábrica estuvo cerrada en todo septiembre y en octubre firmamos el acuerdo para trabajar cuatro horas, la idea era cuidar las fuentes laborales y tratar de mantener la paz social dentro de la empresa. Ellos prometieron que iban a comprar material para que pudiéramos seguir trabajando y nos iban a ir pagando en cuotas lo adeudado, pero no cumplieron, por lo cual el convenio se cayó”.
“Hoy la situación es muy complicada, hay rumores de que se está vendiendo la empresa, pero nosotros pensamos que no es así, sino que están ganando tiempo para que no hagamos ninguna medida. La última vez que estuvieron en el Ministerio de Trabajo fue el 28 de noviembre, dijeron que no había plata y nos pidieron que los esperemos dos semanas más, que iban a tratar de solucionar el tema de la venta de la fábrica y conseguir dinero, pero no nos dieron nada”, completó Soto.
Para cerrar, el trabajador metalúrgico observó que los empleados están “cansados y asustados”, y alertó sobre el impacto local que generaría el cierre de la fábrica: “Firmat una ciudad muy chica, no absorbería todos los puestos laborales que tiene esta empresa. Si Vassalli cierra, calculo que la ciudad se detonaría por la falta de trabajo que va a haber. No encontramos palabras, se te hace un nudo en la garganta, no sabés qué decir. No queremos pelearnos entre nosotros, hay gente que la está pasando muy mal y el único culpable es la empresa que no nos paga”.

