MIéRCOLES, 03 DE JUN.
Entrevista

Advierten que la economía sigue estancada y alertan por el impacto sobre el empleo y el consumo

El economista Alejo Iramaín, cuestionó los indicadores exhibidos por el Gobierno al sostener que la recuperación industrial aún no se consolida y alertó sobre el deterioro del poder adquisitivo, el aumento de la deuda y el riesgo de pérdida de la paz social.

 

El economista Alejo Irmaín, lanzó en diálogo con Conclusión fuertes críticas sobre la marcha de la economía argentina y consideró que las señales positivas difundidas por el Gobierno no reflejan una recuperación genuina de la actividad productiva. También afirmó, que los indicadores muestran una situación de estancamiento y una creciente impacto sobre los trabajadores y las empresas.

«El aspecto económico lo veo estancado y las presuntas buenas noticias no lo serían tanto», señaló al analizar los últimos datos vinculados a la capacidad industrial instalada.

En ese sentido, reconoció que hubo una mejora respecto del año pasado, pero relativizó su alcance. «El incremento fue del 5% con respecto al año anterior, pero sigue estando muy por debajo de los niveles de 2023», explicó. Y advirtió: «Si esto no se traduce en una tendencia clara en los siguientes meses, el problema va a ser un salto estadístico y no una recuperación de la economía real».

Para el especialista, uno de los principales problemas continúa siendo la pérdida del poder adquisitivo. «La pérdida del poder adquisitivo en términos reales se sigue suscitando mes a mes», afirmó, y cuestionó la lectura oficial sobre la evolución de los precios: «Cuando se habla de que la inflación baja, en realidad se está desacelerando».

Iramaín, vinculó la situación económica con la caída de la obra pública y las dificultades que atraviesan sectores productivos estratégicos. Como ejemplo mencionó el caso de la industria cementera y sostuvo que «empresas como Loma Negra van a tener sus hornos apagados hasta noviembre para tratar de reducir costos».

«Cuando las empresas reducen costos, indudablemente están en un modo defensivo», sostuvo. A su juicio, esa situación dificulta cualquier expectativa de expansión económica y pone presión sobre el mercado laboral.

Respecto de los trabajadores, describió un escenario de creciente fragilidad. «Menos poder adquisitivo, menos compra, menos consumo, menos recaudación», resumió. Según explicó, el incremento de costos en toda la cadena logística y productiva termina trasladándose a los precios finales, afectando tanto a las empresas como a los consumidores.

Empresas como Loma Negra van a tener sus hornos apagados hasta noviembre para tratar de reducir costos, menos poder adquisitivo, menos compra, menos consumo, menos recaudación

También cuestionó la estrategia económica del Gobierno en materia cambiaria y financiera. «El programa de estabilización del Gobierno está apuntando a ampliar la brecha cambiaria para tratar de generar una cosmética contable», afirmó. En paralelo, alertó sobre el impacto que podrían tener futuras subas del dólar y de los combustibles sobre la inflación.

En el plano financiero, señaló que la administración nacional busca reducir el riesgo país para volver a los mercados internacionales de crédito, aunque consideró que existen obstáculos importantes para alcanzar ese objetivo. «El problema está en que bajar el riesgo país es muy difícil porque no están los elementos dados para poder bajarlo», sostuvo.

Mi principal temor sería que el riesgo país no baje y que la capacidad industrial instalada no aumente. Esa divergencia va a tener problemas sociales muy fuertes que pueden generar una inestabilidad mayor en octubre

En la misma línea, mostró preocupación por el creciente endeudamiento privado. «Muchos de los dólares que entran al mercado están entrando en endeudamiento por obligaciones negociables de empresas», explicó. Según indicó, si esas inversiones no generan valor agregado suficiente, podrían derivar en mayores dificultades financieras e incluso en procesos concursales.

De cara a los próximos meses, el analista advirtió sobre posibles tensiones económicas y sociales. «Mi principal temor sería que el riesgo país no baje y que la capacidad industrial instalada no aumente», afirmó.

El programa de estabilización del Gobierno está apuntando a ampliar la brecha cambiaria para tratar de generar una cosmética contable. Bajar el riesgo país es muy difícil porque no están los elementos dados para poder bajarlo

Además, expresó, que la combinación entre menor actividad económica y mayor endeudamiento familiar puede generar un escenario complejo hacia octubre y noviembre, al referir: «Si la capacidad industrial instalada no aumenta y sigue aumentando el endeudamiento de las familias, esa divergencia va a tener problemas sociales muy fuertes que pueden generar una inestabilidad mayor en octubre», concluyó.

Finalmente, Alejo Iramaín, reclamó medidas de alivio para los sectores más afectados y sostuvo que el Gobierno necesita implementar políticas que impulsen la demanda y reduzcan la morosidad. «El Gobierno necesita poner un paño frío hoy, pero ese paño frío tiene que utilizarse para generar un marco temporal mayor con políticas reales», remarcó.

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