Ajuste, exportación y deuda: Rovelli explica el impacto de la espiral económica que recorre el país
El economista sostiene que las medidas de ajuste reducen importaciones de insumos y bienes de capital, caen la inversión y la recaudación, mientras se expanden exportaciones ligadas a energía y alimentos. También, argumentó que el peso de la deuda obliga a recortar gasto primario, acelerar privatizaciones y profundizar el pago de intereses, beneficiando a minorías “rentistas” y agravando la dependencia y el endeudamiento.
- Conclusión en Buenos Aires
- Por Aldo Battisacco
- Jul 28, 2026
El economista y docente universitario, Horacio Rovelli expuso que a medida que avanza la agenda oficial “se profundiza un “ajuste espoliador” que combina medidas económicas y financieras para sostener el pago de intereses de la deuda, aun cuando eso “frena la actividad interna”.
La idea fuerza es que el ajuste no solo recorta el consumo y la producción, sino que también altera el patrón de importaciones: disminuyen con fuerza los bienes de capital y los insumos necesarios para invertir, mientras crece el peso de importaciones asociadas a rubros de consumo, en beneficio de “un sector minúsculo” en detrimento de la mayoría.
En este contexto, Rovelli afirma que la inversión interna bruta fija viene cayendo mes a mes, y que las importaciones de maquinaria, herramientas y accesorios vinculados a la producción retroceden. Según el argumento, la economía se “acomoda” a un objetivo: sostener exportaciones de manera sistemática, incluso en sectores donde el encarecimiento de precios internacionales convive con rentas extraordinarias.
Como ejemplo, se menciona el combustible: se señala que el precio internacional de la nafta “súper” estaría alrededor de 45 (en referencia al peso internacional del producto) y que en el mercado local se paga cerca de 2.200, destacando que el país lograría un récord de exportación de energía gracias a Vaca Muerta.
El docente afirma que la producción podría acercarse a “un millón de barriles por día y que el resultado exportador neto se calcularía en 22.500 millones de dólares”, dato atribuido a estimaciones gubernamentales.
El argumento va más allá del volumen exportado porque, aunque suban el petróleo y los alimentos en el mercado mundial, el punto crítico es que se prioriza vender afuera y, si se vende al mercado interno, “al mismo precio que afuera”. Con eso, la ganancia extraordinaria —presentada como “renta”— no se justificaría por avances tecnológicos ni por mayor productividad, sino por el poder de capturar precios internacionales desde sectores concentrados vinculados a la extracción y la comercialización.
A la vez, el especialista vincula esta dinámica con el campo al acusar que grandes productores, acopiadores y comercializadores concentran beneficios mientras el sector pierde mano de obra por la incorporación de maquinaria y la expansión de grandes extensiones.
En paralelo, a esto se le suma el endeudamiento y señala que la deuda bruta sería cercana a 480 mil millones de dólares, y que además habría pasivos no contabilizados como parte de “repos” asociados a decisiones del Banco Central, que se presentarían como préstamos de corto plazo. En esa línea, el exfuncionario señaló que el costo financiero anual por intereses sería muy alto y que el Estado buscaría cubrirlo con sucesivos ajustes.
En buen romance, Rovelli plantea que “el ajuste fiscal se profundiza para juntar pesos y comprar dólares” destinados a pagar intereses y compromisos con acreedores, describiendo un mecanismo en el que “cuanto más se paga, más se debe” por la capitalización de parte de los montos. A ello se suma, según el relato, una presión externa: menciona al FMI y su rol en impulsar un “brutal ajuste fiscal”, en un contexto en el que se habrían otorgado exenciones y reducciones impositivas a sectores considerados concentrados, lo que habría recortado recaudación y agravado el escenario fiscal.
Otro factor relevnate a tener en cuenta, es que el impacto en impuestos aparece como un eje: se señala caída en la recaudación asociada al nivel de actividad —incluyendo IVA, impuesto al cheque y otros gravámenes— mientras el combustible se encarece, pero al mismo tiempo cae el consumo por la baja de actividad. el economista concluyó que, con menos ingresos, el Estado “prioriza” el pago de intereses y, para eso, reduce gasto primario: se menciona la paralización de obra pública y la falta de pagos a prestadores de servicios, incluidos los vinculados al PAMI.
Un país con energía y alimentos —con petróleo, soja, y también minerales estratégicos como litio y otros— no debería quedar atrapado en una deuda que no se podría pagar sin malvender activos y patrimonio nacional. Además, acusó la falta de auditoría e investigación de la deuda, incluyendo referencias históricas a decisiones de gobierno anteriores y a manejos de reservas
En síntesis, Rovelli ofrece una lectura de la coyuntura que une ajuste fiscal, caída de inversión, reorientación de importaciones y expansión exportadora energética, con un objetivo último: sostener el pago financiero de la deuda, incluso cuando el costo se traduce en recortes de servicios, postergación de obra pública y debilitamiento del mercado interno.

